Endeudamiento
Morosidad
Crédito
Tasa de interés
Mercado Pago
Usura
Argentina
Javier Milei
Deuda
Préstamo
Economía
Finanzas
Financiarización
América Latina tiene un problema creciente de endeudamiento privado y no se trata de una apuesta por el futuro: cada vez más familias piden prestado para cubrir gastos básicos como el alquiler, las medicinas o la comida. En Argentina, esa “deuda para vivir” ha crecido tan rápido que existe una crisis de morosidad porque millones de personas no pueden pagar. La digitalización de la economía y el dominio de las plataformas han multiplicado el acceso al crédito y la oferta de soluciones fáciles y recetas para hacerse rico, mientras que el costo de vida sigue aumentado y el trabajo real escasea. Para la socióloga Luci Cavallero, detrás de este fenómeno hay un proceso que busca convertir problemas económicos estructurales en responsabilidades individuales. En este episodio hablamos con ella para entender cómo ocurrió este cambio cualitativo en el crédito, quiénes se benefician con ese sistema y para qué sirve mirar la deuda privada como parte de un asunto colectivo.
Créditos:
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Producción
Jesús Delgadillo -
Edición
Eliezer Budasoff, Daniela Cruzat -
Verificación de datos
Bruno Scelza -
Producción digital
Samantha Proaño, Franklin Villavicencio, Diego Corzo -
Diseño de sonido y mezcla
Elías González -
Música
Elías González -
Tema musical
Pauchi Sasaki -
Fotografía
Samantha Proaño
Etiquetas:
Transcripciones:
Transcripción:
Eliezer Budasoff: Bienvenidos a El hilo, un podcast de Radio Ambulante Studios. Soy Eliezer Budasoff.
Archivo de audio, DW Español, Presentadora: Argentina atraviesa una crisis de endeudamiento de los hogares que no se veía desde hace dos décadas.
Archivo de audio, TikTok: Tengo 25 años, estoy endeudado en más de 30 millones de pesos, sin trabajo. No tengo pero ni para pagar el colectivo.
Archivo de audio, TikTok: Ustedes no imaginan la cantidad de guita que yo debo. Esto no lo digo orgullosa. Hace tres días que vengo llorando por esto.
Archivo de audio, TikTok: Soy docente y lo veo también en las aulas. Veo alumnos que tienen 16 años y están endeudados con Mercado Pago.
Archivo de audio, TikTok: cómo el gobierno habilita que estos hijos de puta, perdoname la palabra, le roben y vivan de la guita de la gente. Es una rueda que arman entre ellos, no es casualidad.
Archivo de audio, TikTok: Estoy en un círculo vicioso del que no puedo salir. Termino de pagarlo y saco otro préstamo para volver a cubrir otro. Y así estoy todos los meses.
Eliezer: A finales de septiembre leí un titular que me trajo recuerdos difíciles de la adolescencia. En medio de la crisis de morosidad que atraviesa Argentina por la cantidad de gente que no puede pagar sus deudas, la presión de algunos cobradores está empujando a los deudores al límite. Esto en un país que en 2025 tuvo la mayor tasa de suicidios desde que hay estadísticas comparativas. O sea: es la principal causa de muerte entre adultos jóvenes, por encima de los accidentes de tránsito, y ya era la primera entre los adolescentes, una franja de edad que, además, enfrenta un problema creciente de ludopatía por las aplicaciones de apuestas.
No hay una relación lineal entre estos fenómenos, pero sí hay una superposición de factores que se potencian entre sí, y que van construyendo el retrato de una época en que muchas personas sienten que no hay una salida, y un sistema que les dice que la culpa es solo de ellos. A mis padres les pasó durante los años 90: mi papá se quedó sin trabajo porque privatizaron el banco público donde era empleado, empezó a tener problemas de dinero cada vez más grandes y terminó tan metido en las deudas que el banco remató la casa donde vivíamos. Lo que pasamos con mi familia fue un síntoma temprano de un malestar mucho más extendido que afectaba a gran parte de la sociedad argentina, y que derivó en el estallido social de 2001.
Pero hasta que todo colapsó, la falta de dinero y la presión de los acreedores en mi casa se vivían con culpa, como un fracaso privado. Aunque en los últimos 30 años han cambiado muchas cosas, algunas no solo se mantienen sino que se han profundizado con la digitalización de la economía y la dominación de las plataformas. Se multiplicaron las opciones de acceso al crédito, las ofertas de soluciones fáciles, las de herramientas para hacerse rico rápido con la especulación y la tecnología, al mismo tiempo que las posibilidades de trabajo escasean y el costo de vida sigue aumentando. Mientras el discurso del éxito individual se vuelve más salvaje, la deuda privada se usa, cada vez más, para cubrir gastos elementales, en vez de financiar algún tipo de progreso como un auto, una casa o un proyecto.
No es un problema exclusivo de Argentina, pero el modelo ultraliberal de Javier Milei y la crisis de morosidad que tiene el país pueden verse como un horizonte de un fenómeno de endeudamiento que crece en América Latina. En este episodio, hablamos con Luci Cavallero, doctora en Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, que ha investigado cómo las políticas de ajuste se trasladan a los hogares a través de la deuda, y cómo este endeudamiento —y el discurso que lo acompaña— se vuelven un mecanismo de control y de captura del futuro para la gente más vulnerable en general, y para las mujeres en particular.
Es 25 de septiembre de 2026. Una pausa y volvemos.
Eliezer: Estamos de vuelta en El hilo.
Eliezer: Luci, en distintos países de América Latina estamos viendo un deterioro de la situación financiera de los hogares y nos gustaría empezar por dos casos puntuales. En Argentina, la cantidad de familias que dejó de poder pagar préstamos y tarjetas de crédito está en su nivel más alto en 20 años. Ya se habla de una crisis de morosidad porque el porcentaje de gente que no llega a pagar pasó de un tres a casi el 13% en menos de dos años. Y en Brasil, cerca del 80% de los hogares tienen algún tipo de deuda y unos 81 millones de personas tienen problemas para pagar. En la región conocemos de sobra las crisis económicas, pero este aumento del endeudamiento parece diferente al de otras etapas. ¿Qué es lo que está pasando? O sea, ¿estamos viendo crisis nacionales diferentes o versiones de un mismo fenómeno regional?
Luci Cavallero: Sí, primero creo que hay que enmarcar esta situación en un proceso más amplio, que es el proceso de financiarización, que podríamos enmarcarlo en la región a partir de la década de los 70.
Eliezer: Es un proceso largo pero, esencialmente, Luci identifica las dictaduras que hubo a partir de los años 70 en América Latina como una condición de base de la situación actual. La región experimentó ajustes, represión, cambios en la matriz productiva y procesos de endeudamiento que se volvieron un problema estructural de los Estados, primero, y después fueron evolucionando.
Luci: Desde los 70 hasta ahora, vas viendo cómo va perdiendo poder adquisitivo la clase trabajadora y cómo la clase trabajadora va naturalizando el acceso al crédito al consumo como parte de la vida cotidiana para compensar ese poder adquisitivo que va cayendo. Empiezan a desarrollarse programas de crédito apuntado a la población más precaria, ¿no? Y eso es una característica particular de América Latina. Porque es la forma en que aparece el acceso al crédito. En Europa y en Estados Unidos, el endeudamiento de las familias empieza ligado a crédito hipotecario o a créditos prendarios. Obviamente, crédito al consumo también, pero es muy claro cuando vos ves América Latina nunca tuvo el salario como principal relación social para el trabajo. Entonces, empieza a expandirse la frontera de la financiarización a partir de incluir financieramente a poblaciones que no tienen el salario como garantía.
Archivo de audio, Televisa, López Dóriga: La peor semana de la historia en medio del pánico, la incertidumbre y el desplome de las bolsas a niveles de hace cinco años. La jornada comenzó hoy con fuertes caídas, Wall Street perdía un 10% en la apertura.
Luci: En la crisis del 2008, las instituciones bancarias quedan muy deslegitimadas y empieza a haber una estrategia por la cual, la idea de educación financiera empieza a tomar mucha relevancia en la acción ideológica de las entidades bancarias, ¿no? Hay que educar financieramente a la población, de manera tal de sacar la responsabilidad a las entidades bancarias que llevaron a la crisis del 2008. Es un problema de administración de las finanzas personales. Luego, en conjunto con eso viene la idea de una inclusión financiera. Pensada como mero acceso a instrumentos financieros. Y en la pandemia hay un cambio muy importante, porque a nivel global se concentra la liquidez en las grandes empresas tecnológicas. Se precariza el trabajo y se expande la frontera de la financiarización masivamente, porque en cada casa en el mundo, hoy, el artefacto más democratizado y más extendido es el celular. Y la idea, la estrategia de estas empresas fue que cada persona pueda acceder al crédito a través del celular.
Eliezer: Nos gustaría que nos ayudes a mirar diferentes dimensiones de este fenómeno de endeudamiento masivo, ¿no? Yo experimenté muy de carne propia el endeudamiento y la crisis en los 90 a través de mis padres. O sea, como mi papá se quedó sin trabajo, empezó justamente, en este ciclo donde había un montón de deuda para la gente. La cosa es que le terminó yendo muy mal en términos personales y familiares con las deudas. En una época en que en realidad la deuda se sentía mucho más humillante, tal vez, de lo que se siente ahora. Entonces, lo que te quería preguntar primero es, cómo fue que empezaste a investigar y construir conocimiento sobre este tipo de deuda. O sea, cómo decidiste enfocarte en el peso político de estas situaciones que se viven como un drama individual, ¿no? Porque en el Manual de autodefensa financiera que publicaste hace poco con otros autores hay un sentido de urgencia, ¿no? Y lo primero que buscan romper es justo esta idea de que el endeudamiento es un problema individual. Ustedes hablan de una máquina de endeudar. ¿Nos puedes explicar a grandes rasgos a qué se refieren y cómo funciona esa máquina?
Luci: Primero, soy una persona que nació en el conurbano de la provincia de Buenos Aires, que es un lugar donde las crisis económicas de Argentina, han destruido la trama productiva de esta zona, que era una zona industrial, ¿no? Cerca del kilómetro cero, donde nació el peronismo y mi biografía personal está atravesada por las crisis económicas, particularmente la del 2001. En ese momento, toda mi familia se queda sin trabajo, tuvimos que ir al trueque y, digamos, esa fue también la forma en que muchos de nuestra generación entraron en la política. Enfrentándonos al modelo neoliberal. Eso hizo que empezara a estudiar Economía, que después constaté que las universidades todavía tenían en su mayoría los programas adaptados al consenso neoliberal. Entonces, hizo que complementara con Sociología. Y en su momento yo estaba muy enfocada en el estudio de los delitos económicos, más bien en las formas en que las corporaciones incurren en ilegalidades. Y cuando empecé a encontrarme con otras compañeras, empezamos a discutir cómo ese proceso de financiarización, también, tenía un impacto por abajo, ¿no? Que había que entender cómo el neoliberalismo no solamente era un conjunto de políticas de ajuste estructural del Estado, sino que también era una forma de infiltrar en la cotidianeidad maneras de hacer, maneras de usar el dinero, maneras de relacionarse con el crédito. Entonces empezamos a hacer un trabajo en ese sentido muy orgánico, también, al movimiento feminista, ¿no? Y ahí encontramos, casi te diría, ¿no? Muy subestimadas por la ciencia económica, no había estudios, primero, que trazaran la relación entre deuda externa y deuda de las familias. Eso se veía totalmente escindido. Vos estudiás macro y estudiás micro. Segundo, no había tampoco estudios cualitativos que pensaran la variable del endeudamiento junto a otras variables. Por ejemplo, al nivel de trabajo no remunerado, al acceso o no a servicios públicos y, al nivel salarial, ¿no? Empezamos a complejizar esa variable, es decir, ¿cómo se endeudan aquellas que cuidan? ¿Para qué se endeudan? ¿A qué tasas de interés se endeudan? ¿Cómo se cruza eso con la vivienda en alquiler? ¿Cómo se cruza eso con la desregulación de tasas? Y nos encontramos en el 2018 en un punto de inflexión, porque es el momento que vuelve el Fondo Monetario Internacional a Argentina y se empieza a aplicar un programa de ajuste estructural en el gobierno de Macri, que tenía obviamente como pilar, la devaluación de los ingresos de la población.
Eliezer: Luci explica que había un patrón claro: cuando ciertas políticas reducían los ingresos o encarecían necesidades básicas, lo que llenaba ese vacío era la deuda. Pasó con la Asignación Universal por Hijo, un programa social para madres en situación de pobreza, pasó con los medicamentos para los jubilados o con los alquileres cada vez más caros por la especulación inmobiliaria. En todos esos casos, endeudarse terminaba siendo la forma de pagar cosas que ya no alcanzaban a cubrirse de otra manera.
Luci: Entonces, ahí empezamos con la primera vez que hablamos del endeudarse para vivir como un cambio cualitativo en el acceso al crédito. Y hoy, ya con el gobierno de Javier Milei, encontramos tres puntos que llevaron a esta situación a un nivel de colapso. Porque el índice de morosidad también lo podés leer como un colapso, como un momento en el que ese sistema, que fue una estrategia de las elites, porque es algo planificado, es estrategizar el crédito en el sentido de, hacer que el ajuste estructural se viva permanentemente como culpa individual.
Eliezer: Con el respaldo del Fondo Monetario Internacional, en 2024 el gobierno de Milei hizo una serie de ajustes que redujeron el gasto primario en un 30%. Para Luci, los tres puntos que colapsaron el sistema son: primero, un tope al crecimiento salarial; segundo, la desregulación de los servicios públicos como gas, agua, asistencia médica y el alquiler; y tercero, la desregulación de las tasas de interés, es decir, que los bancos y otras entidades deciden libremente cuánto cobrar por prestar dinero. El gobierno sostiene que esas medidas eran necesarias para eliminar el déficit y bajar la inflación, pero este tipo de ajustes se traduce de manera directa en un aumento del costo de vida en los hogares.
Luci: Eso se transforma rápidamente en endeudamiento, y empieza a crecer exponencialmente. Ya con los instrumentos que había instalado la pandemia, que era esta infiltración de las finanzas digitales en la vida cotidiana. Ya todos usamos el celular, ya todos usábamos el celular para transferir dinero. Paso siguiente, todos usamos el celular para pedir deuda o para apostar.
Eliezer: Hay una distinción que me interesa que nos expliques un poquito más antes de que sigamos analizando diferentes dimensiones de esto, ¿no? Haces una distinción bien clara entre endeudarse para comprar una casa, estudiar o hacer una inversión y la deuda para vivir. Pedir prestado para comprar alimentos, medicamentos, pagar el alquiler o los servicios. ¿Qué implica ese cambio? ¿Qué nos dice de una economía que la gente tenga que pedir dinero, no para mejorar su vida, sino para sostenerla?
Luci Cavallero: ¿Qué nos dice? Una estafa, una estafa generalizada, porque paradójicamente, el endeudamiento aparece con el ropaje de la libertad. Vos tenés libertad de tomar el crédito cuando quieras e incluso ya no tenés ni que presentar garantías. No tenés que presentar un salario, digo, vos entrás al celular y con solamente sacarte tus datos biométricos podés acceder a un crédito. Eso aparece como una idea de libertad y efectivamente interpela a los sujetos y a las sujetas, en su capacidad de resolver emergencias, toca algo muy fuerte que es que todos y todas estamos queriendo sobrevivir y emprender cosas. Ahora, el problema es que eso viene asociado a, parece una elección, pero es un mandato. Si todo el tiempo el salario crece menos de lo que crece la tasa de interés, de lo que crecen los servicios públicos, endeudarse ya no es una opción. Es un endeudamiento para vivir, que a medida que se va consolidando o naturalizando, también configura una subjetividad política, el terror de no poder pagar el crédito, ¿no? y sobre todo esa idea de que, mi destino depende de mí. Es un mecanismo de individualización, es un mecanismo de aislamiento. Hay un plano de la obediencia que genera, es decir, que la población esté atada permanentemente al pago de la deuda del mes que viene y que, también genera impactos en los vínculos comunitarios, en los vínculos familiares y configura una gran estafa, porque fijate vos que esas deudas que se fueron arrastrando y esa población que se fue entrenando en el crédito y en la precarización, después no es que es circunstancial, se consolida como un paisaje permanente. Y eso es lo que estamos viendo que está llegando a un límite. Y por eso, para nosotras, es muy fuerte ahora la necesidad de hacer un trabajo político sobre eso, porque ¿qué creemos? Que ese dispositivo que fue pensado para aislarnos, para separarnos, para atomizarnos, para individualizar el ajuste, hoy, paradójicamente, se transforma una condición común, capaz de unir en el reclamo a un trabajador de Rappi, una cuidadora, un jubilado. Es decir, es una condición absolutamente transversal que puede darnos la oportunidad de encontrar un punto común contra este modelo.
Eliezer: Luci, acabas de mencionar y se cruzan varias condiciones de posibilidad para que vivamos este nivel de endeudamiento individual, ¿no? Hay una estructura económica, hay discursos, hay cambios culturales y hay herramientas que lo hacen posible, que son lo primero que uno puede identificar, que vos recién mencionabas. Durante años, la digitalización de las finanzas se presentó como una forma de inclusión financiera, ¿no? Incorporar al sistema a millones de personas que no tenían una cuenta bancaria o acceso al crédito. Brasil es tal vez uno de los ejemplos más claros. Pix y las fintechs ampliaron un montón este acceso. Pero hoy el país ha llegado a las elecciones presidenciales también con niveles récords de endeudamiento. Tanto así que, de hecho, la morosidad se convirtió incluso en un tema de campaña para Lula. ¿Hasta qué punto la digitalización de la economía individual es determinante para este nivel de endeudamiento?
Luci: Yo creo que es un factor central, es un dinamizador, es un acelerador. Ha hecho que un proceso de inclusión financiera o de financiarización, que por ahí llevaba 10 años, se concentre en dos años. Es decir, vos fijate que en la pandemia, tenías las empresas de finanzas digitales. Entraron bajo la excusa de la virtualización del dinero, ¿no? Primero se transformaron en una infraestructura para pagar, para transferir, para mover el dinero y rápidamente se transformaron en fuentes de endeudamiento. Una vez que se habían infiltrado masivamente en la población a niveles que son realmente increíbles, porque estamos hablando de crecimientos de millones en pocos meses, solo descargándote la billetera. Todos y todas usamos el celular permanentemente. Todos y todas usamos el celular para trabajar, para los momentos de ocio. No se acota al momento que vas al banco o que ves una publicidad. Todo el tiempo estás recibiendo información o notificación respectiva a instrumentos financieros en este artefacto. Y sobre todo es un acceso al crédito que no te pide nada, no te pregunta nada, y después tiene muchos mecanismos opacos. No se informa la tasa de interés. No se dice cómo se calcula la tasa de interés, porque la tasa de interés, por ejemplo, en Argentina, se está descubriendo que Mercado Pago, la principal empresa de finanzas digitales, la calcula de forma personalizada. Después, por ejemplo, ¿dónde queda la idea del consentimiento? En este caso, es una pantalla que te aparece rápido en el medio de la necesidad, donde vos vas aceptando términos y condiciones de la misma manera que podés descargar un jueguito o de la misma manera que podés descargar una foto, estás accediendo a las condiciones de un crédito que no están suficientemente informadas, que después, en el momento en el que vos tenés alguna duda, no hay nadie del otro lado contestándote, porque a diferencia de las entidades bancarias, acá no hay sucursales, no hay dónde ir, dónde llamar.
Archivo de audio, C5N: Usted cuando sacó el crédito ¿sabía de la tasa de cuánto era?
Yo no entiendo de la tasa, pero cuando uno te metés a Mercado Pago, te ofrecen y vos lo sacás. ¿Entendés? No entiendo de tasa, de nada, pero bueno, lo tengo que pagar, pero hace como dos meses que no puedo pagarlo.
Luci: Entonces, digamos, es un acelerador fundamental. La conjunción entre infraestructura digital con financialización es una parte central que explica estos niveles de morosidad, de endeudamiento. Bueno, incluso en Brasil estamos viendo que además hay toda una… Esta idea de la financiarización, que no solamente incluye al crédito y la deuda, sino que también va tomando por ejemplo, partes de los juegos de azar.
Eliezer: Es muy fuerte también cómo el fenómeno se asocia directamente, para uno, con el tema de las apuestas, porque son como las ofertas que te ofrecen todo el tiempo. Hay, de hecho, una aplicación que se llama Prestadero en México, en el que simultáneamente podés pedir un crédito y podés dar crédito, y podés apostar de acuerdo a si el que pide el crédito es alguien que tiene mayor posibilidad de riesgo y entonces ganás mayor porcentaje. Pero antes de ver esto del juego y de la apuesta, recién mencionabas a Mercado Pago en Argentina como un ejemplo de algo un poco más amplio que has hablado. Empresas que ya no son solamente un medio de pago, sino que concentran crédito, inversiones, consumo, incluso la circulación de recursos públicos. Aunque Mercado Libre está en varios países de América Latina, queríamos pedirte si puedes explicar brevemente qué es Mercado Pago y qué tipo de relevancia tiene esta empresa en Argentina y su relación con la crisis de morosidad, ¿no? ¿Qué tipo de poder adquiere una compañía cuando se convierte en intermediaria de tantas dimensiones de nuestra vida económica?
Luci: Mercado Pago vendría a ser en Argentina lo que puede ser Elon Musk en Estados Unidos, ¿no? En términos de esas figuras, que son representativas de la nueva configuración del poder, ¿no? Económico, político. Es una empresa que nace mucho antes que en el gobierno de Milei y que era llamada parte de los unicornios. Es decir, esas empresas que había que cuidar porque mostraban altos grados de innovación tecnológica, en países como los nuestros, que además son países que casi nunca llevan la delantera en ningún cambio tecnológico o productivo. Entonces, Mercado Pago era una empresa que primero nació como una empresa de logística, que es Mercado Libre. Vos buscabas desde ropa, libros, hasta, venden mascotas, salteándose los comercios y ofreciendo la logística del envío. Esto después se diversifica con la creación de Mercado Pago, que primero era una forma de pagar esos productos que vos comprabas en Mercado Libre y después se transforma en una billetera virtual para cualquier tipo de transacción. La particularidad es que después, su líder, Marcos Galperin, empieza a tener declaraciones eminentemente a favor de Milei, en contra de los jubilados, por el ajuste en la universidad.
Archivo audio, C5N, Presentador: Se hizo viral un ataque del hombre más rico de la Argentina, Marcos Galperín, a una jubilada que no puede pagarse los remedios. Mercado Libre tuvo, en el último ejercicio, un descuento de 64 millones de dólares en impuesto a las ganancias y de otros 17 millones de dólares en aportes patronales, beneficios que dice Galperín: “Ni necesito, con la guita que gano”. Bueno, bien que los usa.
Luci: Se va a vivir a Uruguay para no pagar impuestos en Argentina. Un gran símbolo de la idea que tienen de nación, ¿no? Y la pandemia es el gran momento donde Mercado Pago se extiende como infraestructura de cobros, pagos y luego fuente de endeudamiento. Y ahora estamos en un momento muy importante, que es que el gobierno de Javier Milei está ofreciendo cobrar las jubilaciones y los programas sociales a través de las billeteras virtuales como Mercado Pago. O incluso el subte de la ciudad de Buenos Aires, que antes se hacía con una tarjeta, ahora lo podés pagar con Mercado Pago. Es decir, están concentrando una cantidad de liquidez impresionante, ¿no? y lo que vos vas viendo es que en esta morosidad, el Estado es absolutamente cómplice y promotor del abuso financiero.
Eliezer: En una entrevista el ministro de Economía de Argentina, Luis “Toto” Caputo, dijo que el endeudamiento y la alta morosidad de los argentinos no era competencia del gobierno.
Archivo de audio, Entrevistador: ¿Cuándo van a mejorar su ingreso o qué es lo que tienen que hacer?
Luis Caputo: Mira, primero, ahí hay que diferenciar el punto que es un tema entre privados. O sea, es un banco dándole un crédito a otro privado. O sea, tampoco hay mucho en lo que nosotros podamos hacer ahí.
Eliezer: Las declaraciones públicas del presidente Javier Milei fueron en el mismo sentido. En una entrevista con un periodista muy afín a su gobierno le plantearon el tema.
Archivo de audio, LN+, Luis Majul: cuando usted explica esto, muchos lo van a entender y otros van a decir: “Che, pero yo me saqué un crédito a una tasa y me rompieron todo. Y saqué el crédito porque creí en este gobierno y en el presidente. presidente, ¿podría hacer algo por nosotros?”
Eliezer: Y esta fue su respuesta.
Archivo audio, LN+, Javier Milei: La pregunta es: ¿le pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo?
Eliezer: Una últiam pausa y volvemos.
Eliezer: Estamos de vuelta en El hilo.
Eliezer: Luci, me gustaría pedirte si podías explicar algo a lo que te referías hace un ratito, ¿no? En el libro que escribiste junto con Verónica Gago, Contra el autoritarismo de la libertad financiera, hablan de esta transformación muy particular, primero apareció la figura del emprendedor que debía resolver su futuro por cuenta propia y ahora está la del microespeculador, alguien que está endeudado, pero al mismo tiempo intenta invertir. Comprar criptomonedas o incluso apostar para conseguir el dinero que necesita. ¿Cómo llegamos de la promesa del emprendedurismo y la libertad financiera a la necesidad de apostar para pagar una deuda para subsistir?
Luci: A ver, ahí empezamos a ver que incluso en las clases más bajas se estaba desarrollando un hábitus especulativo en términos de, incluso alguien que tiene deudas o muchas deudas, bueno, salgo a vender a la calle paltas, y cobro cinco mil pesos. La voy a pasar a la billetera virtual que más interés me da por tener esos cinco mil pesos cuatro días en la billetera, ¿no? También hablamos de gestión de trabajo financiero no pago, ¿no? En el sentido de que una parte grande del día de energías psíquicas, emocionales, se destinan a gestión de deudas o de especulaciones. Bueno, esto también fue estudiado por otros autores que han hablado de cómo, por ejemplo, la clase trabajadora europea se empieza a transformar en rentista, a partir del desmantelamiento de los sistemas de pensiones, que te da la opción de, bueno, elige tu propia aventura en términos de cómo vas a invertir tu dinero para luego asegurarte algo en la vejez. Nosotras ahí lo que contamos es un habitus más desarrollado, más pensado en lo que es la clase obrera realmente existente en América Latina. Y ahí viene este otro tema, y que también ponemos la pandemia como laboratorio financiero en ese sentido. Los jóvenes en la pandemia, al haber extendido drásticamente las horas en las computadoras, en los celulares, a partir de la restricción de verse, de hacer actividades presenciales y demás, bueno, también fueron bombardeados por influencers financieros que los empezaron a entrenar en la especulación financiera. Y metiéndose en algo muy profundo, que es que la infancia es ese momento donde hay una relación donde lo lúdico tiene una importancia fundamental, la capacidad de o la posibilidad de jugar, y empieza a haber una colonización de estas empresas para que lo lúdico se mezcle con lo financiero. Entonces, hablamos, no es solamente, el endeudado, sino es la consolidación de un hábitus especulativo sobre el que la ultraderecha luego va a trabajar muy fino, porque va a hablar todo el tiempo de libertad financiera, con qué va a pasar si gana el progresismo con tus deudas, con tus inversiones, siempre en un contexto de cada vez mayor precariedad en nuestros países.
Eliezer: La deuda también tiene un costo psicológico muy particular, ¿no? Ansiedad, vergüenza, culpa. En ocasiones, digamos, cuando alguien está muy apretado, puede llegar al suicidio. ¿Por qué tendemos a vivir una crisis de endeudamiento masivo como si fuera un fracaso estrictamente individual? Una de las consignas de tu trabajo desde hace años es ‘sacar la deuda del clóset’. ¿Qué cambia cuando millones de personas dejan de pensar: “Yo administré mal mi dinero” y empiezan a preguntarse por qué tantas personas están atravesando exactamente el mismo problema al mismo tiempo?
Luci: Yo creo que, lamentablemente, lo estamos viendo en los índices de suicidio. En conjunción con la precarización y la extensión de la jornada laboral. Son dos cosas que te privan de sentido. Hay una crisis de sentido. Hay una economía de plataformas y financiera que es incapaz de producir sentido. Entonces, estar endeudado, con un deterioro que mes a mes es peor, y además unas deudas que crecen permanentemente y que además se dan en este proceso complejo donde vos podés estar, dedicando todas tus energías a trabajar y a extender la jornada laboral solo para pagar una deuda. Una deuda que siempre crece, porque insisto, la tasa de interés está mucho más alta que lo que crecen los ingresos, y que no te permite planificar futuro, que no te permite adueñarte, ni siquiera, de la posibilidad de una aspiración a progresar. Eso me parece que es lo que está mostrando un límite, que es lo que generalmente el neoliberalismo producía mucha legitimidad, ¿no? En la idea del emprendedor, en la idea del ascenso individual. Y hoy esa meritocracia y esa economía del sacrificio, por lo menos en Argentina, está perdiendo legitimidad. No se están viendo ningún tipo de compensación frente al sacrificio, ¿no? Y además porque vemos que hoy la deuda es un organizador de lo social, ¿no? Deuda se mezcla con salud mental.
Eliezer: Además de la acumulación de intereses, cuando una persona deja de pagar, muchas veces empieza otra forma de presión: la cobranza extrajudicial. Llamadas de madrugada, mensajes a familiares o a empleadores, amenazas de embargo, incluso cobradores que se hacen pasar por fiscales o policías.
Luci: La deuda hoy es el lenguaje del malestar con el Gobierno, que quizás no es ‘voy a votar a la oposición’, es ‘estoy endeudado y no sé qué hacer’. Y hay que hacerse cargo de esa pregunta. Entonces me parece que, hoy más que nunca, ese vocabulario que se gestó en las luchas feministas y que no era hegemónico en ese momento, puede quizás aportar a desprivatizar malestares, ¿no? Que son esos malestares que la ultraderecha necesita que se queden en las casas o que se queden compensados con formas de crueldad sobre el que tenés al lado.
Eliezer: Luci Cavallero, muchísimas gracias por hacerte un tiempo para hablar con nosotros
Luci: No, bueno, gracias a ustedes y nos encanta el trabajo que hacen.
Eliezer Budasoff: Este episodio fue producido por Jesús Delgadillo y lo editamos Daniela Cruzat y yo. Bruno Scelza hizo la verificación de datos. El diseño de sonido y la música son de Elías González.
El equipo de producción de El hilo está formado también por Samantha Proaño y Franklin Villavicencio, con el arte y diseño de Diego Corzo. El resto del equipo incluye a Natalia Ramírez, Paola Alean, Camilo Jiménez Santofimio, Elsa Liliana Ulloa, Silvia Viñas y Daniel Alarcón. Carolina Guerrero es la CEO de Radio Ambulante Studios. Nuestro tema musical lo compuso Pauchi Sasaki.
El hilo es un podcast de Radio Ambulante Studios. Si valoras el periodismo independiente y riguroso, te pedimos que te unas a nuestras membresías. América Latina es una región compleja y nuestro periodismo necesita de oyentes como tú. Visita elhilo.audio/donar y ayúdanos con una donación.
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Gracias por escuchar.
Transcript:
The following English translation was generated with the assistance of artificial intelligence and has been reviewed and edited by our team for accuracy and clarity.
Eliezer Budasoff: Welcome to El hilo, a podcast from Radio Ambulante Studios. I’m Eliezer Budasoff.
Archival audio, DW Español, Anchor: Argentina is going through a household debt crisis unlike anything seen in two decades.
Archival audio, TikTok: I’m 25 years old, I’m more than 30 million pesos in debt, and I don’t have a job. I can’t even afford the bus fare.
Archival audio, TikTok: You have no idea how much dough I owe. I’m not proud to say it. I’ve been crying about this for three days.
Archival audio, TikTok: I’m a teacher, and I see it in the classroom, too. I see 16-year-old students who are in debt to Mercado Pago.
Archival audio, TikTok: …how the government lets these sons of bitches, pardon my language, rob people and live off their money. It’s a racket they run among themselves. It’s no coincidence.
Archival audio, TikTok: I’m stuck in a vicious cycle I can’t get out of. I finish paying one loan off and take out another one to cover the next. And that’s how it goes for me every single month.
Eliezer: At the end of September, I read a headline that brought back painful memories from my teenage years. In the middle of the delinquency crisis Argentina is going through, with so many people unable to pay their debts, pressure from some debt collectors is pushing borrowers to the brink. This, in a country that in 2025 had the highest suicide rate since comparable statistics began. In other words, suicide is the leading cause of death among young adults, ahead of traffic accidents, and it was already the leading cause among teenagers, an age group that is also facing a growing gambling addiction problem driven by betting apps.
There’s no linear relationship between these phenomena, but there is an overlap of factors that feed off one another, and that together paint a portrait of an era in which many people feel there’s no way out, and of a system that tells them it’s entirely their own fault. It happened to my parents in the ’90s: my dad lost his job when the public bank where he worked was privatized, his money problems kept getting bigger, and he ended up so deep in debt that the bank auctioned off the house we lived in. What my family went through was an early symptom of a much more widespread malaise that affected a large part of Argentine society, and that led to the social explosion of 2001.
But until everything collapsed, at home we lived through the lack of money and the pressure from creditors with a sense of guilt, as a private failure. Although a lot has changed in the last 30 years, some things have not only persisted but deepened with the digitalization of the economy and the dominance of platforms. Options for accessing credit have multiplied, as have offers of easy solutions and of tools for getting rich quick through speculation and technology, all while job opportunities grow scarce and the cost of living keeps rising. As the rhetoric of individual success becomes more ruthless, private debt is increasingly used to cover basic expenses, instead of financing some kind of progress, like a car, a house, or a project.
This isn’t a problem unique to Argentina, but Javier Milei’s ultraliberal model and the country’s delinquency crisis can be seen as a preview of where a growing wave of debt in Latin America is headed. In this episode, we talk with Luci Cavallero, who holds a PhD in Social Sciences from the University of Buenos Aires and has researched how austerity policies are passed on to households through debt, and how this indebtedness—and the discourse that comes with it—becomes a mechanism of control and a way of capturing the future of the most vulnerable people in general, and of women in particular.
It’s September 25, 2026. We’ll be right back after a short break.
Eliezer: We’re back with El hilo.
Eliezer: Luci, in different countries across Latin America, we’re seeing household finances deteriorate, and we’d like to start with two specific cases. In Argentina, the number of families who can no longer pay their loans and credit cards is at its highest level in 20 years. People are already talking about a delinquency crisis, because the share of borrowers who can’t keep up with their payments went from 3% to almost 13% in less than two years. And in Brazil, about 80% of households have some kind of debt, and around 81 million people are struggling to pay. In this region, we’re all too familiar with economic crises, but this rise in debt seems different from previous periods. What’s going on? In other words, are we seeing different national crises, or versions of the same regional phenomenon?
Luci Cavallero: Yes, well, first I think we need to frame this situation within a broader process, which is financialization, a process that in this region we could trace back to the 1970s.
Eliezer: It’s a long process, but essentially, Luci identifies the dictatorships that took hold in Latin America starting in the 1970s as a baseline condition for today’s situation. The region went through austerity, repression, changes to its productive structure, and processes of borrowing that first became a structural problem for states, and then kept evolving.
Luci: From the ’70s until now, you can see how the working class keeps losing purchasing power, and how it comes to accept consumer credit as a normal part of everyday life to make up for that declining purchasing power. Credit programs aimed at the most precarious populations start to emerge, right? And that’s something specific to Latin America, because that’s how access to credit shows up here. In Europe and the United States, household debt starts out tied to mortgages or secured loans, like car loans. Consumer credit too, obviously, but when you look at Latin America, it’s very clear that wages were never the main social relationship around work. So the frontier of financialization starts to expand by financially including populations that don’t have a salary to put up as collateral.
Archival audio, Televisa, López Dóriga: The worst week in history, amid panic, uncertainty, and stock markets plunging to levels not seen in five years. Trading opened today with steep losses; Wall Street was down 10% at the opening bell.
Luci: After the 2008 crisis, banks were deeply discredited, and a strategy emerged in which the idea of financial education became very prominent in the banks’ ideological work, right? The population had to be financially educated, in a way that shifted responsibility away from the banks that had caused the 2008 crisis. It became a problem of managing your personal finances. Then, along with that, came the idea of financial inclusion, understood as mere access to financial instruments. And during the pandemic there was a very important shift, because globally, liquidity became concentrated in big tech companies. Work became more precarious, and the frontier of financialization expanded massively, because today, in every home in the world, the most democratized and widespread device is the cell phone. And the idea, the strategy of these companies, was for every person to be able to access credit through their phone.
Eliezer: We’d like you to help us look at different dimensions of this phenomenon of mass indebtedness, right? I experienced debt and the crisis of the ’90s very firsthand, through my parents. I mean, when my dad lost his job, he got pulled into exactly this cycle, when people were taking on a ton of debt. The thing is, the debts ended up taking a very heavy toll on him, personally and on our family. And this was at a time when debt actually felt much more humiliating, maybe, than it does now. So what I wanted to ask you first is how you started researching and building knowledge about this kind of debt. I mean, how did you decide to focus on the political weight of these situations that people experience as an individual drama? Because in the Financial Self-Defense Manual you recently published with other authors, there’s a sense of urgency, right? And the first thing you set out to break down is precisely this idea that debt is an individual problem. You talk about a debt-making machine. Can you explain, broadly, what you mean and how that machine works?
Luci: First of all, I was born in the conurbano, the suburbs of Buenos Aires province, a place where Argentina’s economic crises destroyed the productive fabric of what used to be an industrial area, right? Near the “kilometer zero” where Peronism was born. And my own life story is marked by economic crises, especially the one in 2001. At that time, my whole family lost their jobs, we had to turn to bartering, and, let’s say, that was also how many people of our generation got into politics: by confronting the neoliberal model. That led me to study economics, and then I realized that most universities still had curricula tailored to the neoliberal consensus. So I complemented it with sociology. At the time, I was very focused on studying economic crimes, or rather, the ways corporations engage in illegal practices. And when I started meeting other women colleagues, we began to discuss how that process of financialization also had an impact from below, right? That we had to understand that neoliberalism wasn’t only a set of structural adjustment policies carried out by the state, but also a way of infiltrating everyday life with ways of doing things, ways of using money, ways of relating to credit. So we started doing work along those lines, very much connected to the feminist movement, right? And there we found something that, I’d almost say, economics had largely overlooked: first, there were no studies tracing the relationship between foreign debt and household debt. The two were seen as completely separate. You study macro and you study micro. Second, there were no qualitative studies looking at debt together with other variables. For example, the amount of unpaid work, whether or not people had access to public services, and wage levels, right? We started to add complexity to that variable. In other words: How do women caregivers go into debt? What do they go into debt for? At what interest rates? How does that intersect with renting? How does it intersect with the deregulation of interest rates? And in 2018 we found ourselves at a turning point, because that’s when the International Monetary Fund came back to Argentina and a structural adjustment program began under the Macri government, one whose cornerstone was, obviously, the devaluation of people’s incomes.
Eliezer: Luci explains that there was a clear pattern: when certain policies reduced incomes or made basic necessities more expensive, debt filled the gap. It happened with the Universal Child Allowance, a social program for mothers living in poverty; it happened with medicine for retirees, and with rents that kept climbing because of real estate speculation. In all those cases, going into debt ended up being the way to pay for things that could no longer be covered any other way.
Luci: So that’s when we first started talking about going into debt just to live, as a qualitative change in access to credit. And today, under the Javier Milei government, we see three factors that have pushed this situation to the point of collapse. Because you can also read the delinquency rate as a collapse, as a moment of breakdown for that system, which was a strategy of the elites, because it’s something planned: using credit strategically so that structural adjustment is permanently experienced as individual guilt.
Eliezer: Backed by the International Monetary Fund, in 2024 the Milei government made a series of cuts that reduced primary spending by 30%. For Luci, the three factors that caused the system to collapse are: first, a cap on wage growth; second, the deregulation of public services such as gas, water, and health care, as well as rent; and third, the deregulation of interest rates, meaning that banks and other lenders can freely decide how much to charge for lending money. The government maintains that these measures were necessary to eliminate the deficit and bring down inflation, but these kinds of adjustments translate directly into a higher cost of living for households.
Luci: That quickly turns into debt, and it starts growing exponentially. And this happened with the tools the pandemic had already put in place, meaning this infiltration of digital finance into everyday life. We all already used our phones; we were all already using our phones to transfer money. Next step: we all use our phones to borrow money or to gamble.
Eliezer: There’s a distinction I’d like you to explain a bit more before we keep looking at different dimensions of this, right? You draw a very clear line between going into debt to buy a house, to study, or to make an investment, and debt to live: borrowing to buy food or medicine, or to pay rent or utilities. What does that shift imply? What does it tell us about an economy when people have to borrow money not to improve their lives, but just to sustain them?
Luci: What does it tell us? A scam, a widespread scam, because, paradoxically, debt comes dressed up as freedom. You’re free to take out credit whenever you want, and you don’t even have to put up collateral anymore. You don’t have to show proof of income. I mean, you open the app on your phone, and just by scanning your biometric data you can get a loan. That comes across as a kind of freedom, and it really does speak to people’s ability to deal with emergencies. It touches something very powerful, which is that all of us are trying to survive and to get things off the ground. Now, the problem is that it comes packaged as… It looks like a choice, but it’s a mandate. If wages keep growing less than interest rates, less than the cost of public services, then going into debt is no longer an option. It’s debt to live, and as it becomes entrenched or normalized, it also shapes a political subjectivity: the terror of not being able to pay back the loan, right? And above all, the idea that my destiny depends on me alone. It’s a mechanism of individualization, a mechanism of isolation. It creates a kind of obedience, that is, a population permanently tied to paying next month’s debt, and it also has an impact on community ties and family ties, and it amounts to a huge scam. Because look: those debts people kept dragging along, and that population that was trained in credit and in precarity, it’s not that this is circumstantial; it becomes a permanent landscape. And that’s what we’re seeing reach a limit. That’s why, for us, the need to do political work around this is so pressing right now. Because what do we believe? That this device, which was designed to isolate us, to separate us, to atomize us, to individualize austerity, today, paradoxically, is becoming a shared condition, one capable of uniting a Rappi delivery worker, a caregiver, and a retiree around the same demand. In other words, it’s a completely cross-cutting condition that can give us the opportunity to find common ground against this model.
Eliezer: Luci, you just mentioned that several conditions intersect to make this level of individual debt possible, right? There’s an economic structure, there are discourses, there are cultural changes, and there are tools that make it possible, which are the most visible part, and which you were just talking about. For years, the digitalization of finance was presented as a form of financial inclusion, right? Bringing into the system millions of people who didn’t have a bank account or access to credit. Brazil is perhaps one of the clearest examples. Pix and fintech companies expanded that access enormously. But today the country is heading into its presidential election with record levels of debt, too. So much so that delinquency has even become a campaign issue for Lula. To what extent is the digitalization of personal finance a determining factor in this level of debt?
Luci: I think it’s a central factor. It’s a driver, an accelerator. It has compressed a process of financial inclusion, or financialization, that might have taken 10 years into just two. I mean, look at the pandemic: you had digital finance companies. They came in under the pretext of money going virtual, right? First they became an infrastructure for paying, for transferring, for moving money, and very quickly they became sources of debt. That happened once they had spread through the population at truly incredible levels, because we’re talking about growth in the millions in just a few months, just from people downloading the wallet. All of us use our phones constantly. We all use our phones for work and for our free time. It’s not limited to the moment you go to the bank or see an ad. You’re constantly receiving information or notifications about financial products on this device. And above all, it’s access to credit that doesn’t ask anything of you, doesn’t ask you any questions, and then has a lot of opaque mechanisms. The interest rate isn’t disclosed. They don’t say how the interest rate is calculated, because in Argentina, for example, it’s coming to light that Mercado Pago, the main digital finance company, calculates it on a personalized basis. And then, for example, where does consent come in? In this case, it’s a screen that pops up quickly in a moment of need, where you accept terms and conditions the same way you’d download a little game or a photo. You’re agreeing to the terms of a loan that haven’t been properly disclosed, and then, when you have a question, there’s no one on the other end to answer you, because unlike banks, there are no branches here, nowhere to go, no one to call.
Archival audio, C5N: When you took out the loan, did you know what the interest rate was?
Interviewee: I don’t understand anything about the rate, but when you go into Mercado Pago, they offer it to you and you take it. You know? I don’t understand anything about rates or anything else, but, well, I have to pay it, and I haven’t been able to pay it for about two months.
Luci: So, let’s say, it’s a fundamental accelerator. The combination of digital infrastructure and financialization is a central part of what explains these levels of delinquency and debt. Well, in Brazil we’re even seeing that there’s also this whole… this idea of financialization that doesn’t only include credit and debt, but is also taking over, for example, parts of the gambling world.
Eliezer: It’s also striking how directly, for many of us, this phenomenon is tied to betting, because those are the kinds of offers you get all the time. There’s actually an app in Mexico called Prestadero where you can borrow and lend at the same time, and you can bet depending on whether the borrower is a higher risk, in which case you earn a higher percentage. But before we get into gambling and betting, you just mentioned Mercado Pago in Argentina as an example of something broader that you’ve talked about: companies that are no longer just a means of payment, but that concentrate credit, investments, consumption, and even the flow of public funds. Although Mercado Libre operates in several Latin American countries, we wanted to ask if you could briefly explain what Mercado Pago is, how significant this company is in Argentina, and how it relates to the delinquency crisis, right? What kind of power does a company acquire when it becomes the intermediary for so many dimensions of our economic life?
Luci: In Argentina, Mercado Pago would be what Elon Musk might be in the United States, right? In terms of those figures who represent the new configuration of power, right? Economic and political power. It’s a company that was born long before the Milei government, and it was considered one of the so-called unicorns. That is, one of those companies that had to be protected because they showed high levels of technological innovation, in countries like ours, which, on top of that, almost never lead the way in any technological or productive change. So Mercado Pago was a company that first started out as a logistics company, which is Mercado Libre. You could find anything from clothes to books—they even sell pets—bypassing stores and handling the shipping logistics. Later, this diversified with the creation of Mercado Pago, which at first was a way to pay for the products you bought on Mercado Libre, and then became a digital wallet for any kind of transaction. What’s notable is that later its leader, Marcos Galperin, started making statements strongly in favor of Milei, against retirees, and in support of the university budget cuts.
Archival audio, C5N, Anchor: An attack by Argentina’s richest man, Marcos Galperin, on a retiree who can’t afford her medication has gone viral. In its last fiscal year, Mercado Libre received a 64-million-dollar break on income tax and another 17 million dollars on employer contributions, benefits that Galperin says he “doesn’t even need, with the dough I make.” Well, he sure does use them.
Luci: He moved to Uruguay so he wouldn’t have to pay taxes in Argentina. A great symbol of their idea of the nation, right? And the pandemic was the big moment when Mercado Pago spread as an infrastructure for collecting and making payments, and then as a source of debt. And now we’re at a very important moment, because the Javier Milei government is offering people the option of receiving their pensions and social benefits through digital wallets like Mercado Pago. Or even the Buenos Aires subway, which you used to pay for with a card: now you can pay with Mercado Pago. In other words, they’re concentrating an impressive amount of liquidity, right? And what you see is that in this delinquency crisis, the state is completely complicit in, and a promoter of, financial abuse.
Eliezer: In an interview, Argentina’s economy minister, Luis “Toto” Caputo, said that Argentines’ debt and high delinquency rates were not the government’s responsibility.
Archival audio, Interviewer: When will their incomes improve, or what do they need to do?
Luis Caputo: Look, first, you have to make a distinction there: this is a matter between private parties. I mean, it’s a bank giving a loan to another private party. So there isn’t much we can do there, either.
Eliezer: President Javier Milei’s public statements went in the same direction. In an interview, a journalist very sympathetic to his government brought up the issue.
Archival audio, LN+, Luis Majul: When you explain this, many people will understand, and others will say, “Hey, but I took out a loan at a certain rate and it wiped me out. And I took out that loan because I believed in this government and in the president. Mr. President, could you do something for us?”
Eliezer: And this was his answer.
Archival audio, LN+, Javier Milei: The question is: did someone put a gun to their head to make them do it?
Eliezer: One last break, and we’ll be right back.
Eliezer: We’re back with El hilo.
Eliezer: Luci, I’d like to ask you to explain something you were referring to a little while ago, right? In the book you wrote with Verónica Gago, Against the Authoritarianism of Financial Freedom, you describe a very particular transformation: first came the figure of the entrepreneur who had to secure their future on their own, and now there’s the micro-speculator, someone who’s in debt but at the same time tries to invest, to buy cryptocurrency, or even to gamble to get the money they need. How did we get from the promise of entrepreneurship and financial freedom to needing to gamble to pay off a debt taken on just to get by?
Luci: Well, that’s where we started to see that, even among the poorest classes, a speculative habitus was developing, in the sense that even someone who has debts, or a lot of debts, thinks: OK, I go out on the street to sell avocados and I make 5,000 pesos. I’m going to move it to whichever digital wallet pays me the most interest for keeping those 5,000 pesos there for four days, right? We also talk about unpaid financial management work, right? In the sense that a big part of your day, of your mental and emotional energy, goes into managing debts or speculating. Well, this has also been studied by other authors who have described how, for example, the European working class starts to become a rentier class as pension systems are dismantled, which gives you the option of, well, choose your own adventure in terms of how you’re going to invest your money to secure something for your old age. What we describe is a habitus that’s more developed, more rooted in the working class that actually exists in Latin America. And then there’s this other issue, because we also see the pandemic as a financial laboratory in that sense. During the pandemic, young people, having drastically extended their hours on computers and phones because of restrictions on seeing each other, on doing in-person activities and so on, were also bombarded by financial influencers who started training them in financial speculation. And this gets into something very deep, which is that childhood is the stage of life when play is fundamentally important, the capacity or the possibility to play, and these companies start colonizing that so that play gets mixed up with finance. So we’re talking not only about the indebted person, but about the consolidation of a speculative habitus that the far right will later work on very skillfully, because it talks constantly about financial freedom, about what will happen to your debts and your investments if the progressives win, always in a context of ever-growing precarity in our countries.
Eliezer: Debt also has a very particular psychological cost, right? Anxiety, shame, guilt. Sometimes, let’s say, when someone is under a lot of pressure, it can lead to suicide. Why do we tend to experience a crisis of mass indebtedness as if it were a strictly individual failure? One of the slogans of your work for years has been ‘bringing debt out of the closet.’ What changes when millions of people stop thinking, “I managed my money badly,” and start asking why so many people are going through exactly the same problem at the same time?
Luci: I think, unfortunately, we’re seeing it in the suicide rates. Together with precarity and longer working hours. Those are two things that strip you of meaning. There’s a crisis of meaning. There’s a platform and financial economy that is incapable of producing meaning. So you’re in debt, things get worse month after month, and on top of that your debts keep growing, in this complicated process where you might be devoting all your energy to working and extending your workday just to pay off a debt. A debt that always grows, because, I’ll say it again, the interest rate is much higher than income growth, and that doesn’t let you plan for the future, that doesn’t even let you hold on to the possibility of aspiring to get ahead. I think that’s what is reaching a limit, because that’s where neoliberalism generally drew a lot of its legitimacy from, right? From the idea of the entrepreneur, from the idea of individual upward mobility. And today that meritocracy and that economy of sacrifice, at least in Argentina, are losing legitimacy. People aren’t seeing any kind of reward for their sacrifice, right? And also because we see that today debt is an organizer of social life, right? Debt gets mixed up with mental health.
Eliezer: Besides the accumulating interest, when a person stops paying, another form of pressure often begins: out-of-court debt collection. Calls in the middle of the night, messages to relatives or employers, threats of wage garnishment or asset seizure, even collectors posing as prosecutors or police officers.
Luci: Today, debt is the language of discontent with the government. Maybe it’s not ‘I’m going to vote for the opposition’; it’s ‘I’m in debt and I don’t know what to do.’ And that question has to be taken seriously. So I think that, now more than ever, the vocabulary that was forged in feminist struggles, which wasn’t mainstream at the time, can perhaps help de-privatize these forms of discontent, right? Forms of discontent that the far right needs to stay inside people’s homes, or to be channeled into cruelty toward whoever is next to you.
Eliezer: Luci Cavallero, thank you so much for taking the time to talk with us.
Luci: No, well, thank you. We love the work you all do.
Eliezer Budasoff: This episode was produced by Jesús Delgadillo and edited by Daniela Cruzat and me. Bruno Scelza did the fact-checking. Sound design and music are by Elías González.
El hilo’s production team also includes Samantha Proaño and Franklin Villavicencio, with art and design by Diego Corzo. The rest of the team includes Natalia Ramírez, Paola Alean, Camilo Jiménez Santofimio, Elsa Liliana Ulloa, Silvia Viñas, and Daniel Alarcón. Carolina Guerrero is the CEO of Radio Ambulante Studios. Our theme music was composed by Pauchi Sasaki.
El hilo is a podcast from Radio Ambulante Studios. If you value independent, rigorous journalism, we ask you to become a member. Latin America is a complex region, and our journalism needs listeners like you. Visit elhilo.audio/donar and support us with a donation.
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