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Tecnológicas
En los últimos años, las grandes tecnológicas han construido cientos de centros de datos en América Latina para alimentar el auge de la inteligencia artificial y la necesidad rampante de mayor poder informático. Y ya existen planes para montar muchas más de estas instalaciones que alojan miles de equipos que funcionan sin parar, consumen millones de litros de agua por día y requieren enormes cantidades de energía. Esta semana vamos a Chile, uno de los países pioneros en la instalación de centro de datos en Sudamérica, donde el periodista Pablo Jiménez Arandia investigó y habló con vecinos y activistas para entender cómo operan estos proyectos en la región y cuáles han sido sus impactos a escala local.
Pablo Jimenez Arandia y Muriel Alarcón reportaron para este episodio con el apoyo de la red de Rendición de Cuentas de la IA del Centro Pulitzer.
Créditos:
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Reportería
Pablo Jimenez Arandia, Muriel Alarcón -
Producción
Mariana Zúñiga -
Edición
Silvia Viñas, Eliezer Budasoff -
Verificación de datos
Bruno Scelza -
Producción en redes sociales
Samantha Proaño, Melisa Rabanales, Diego Corzo -
Diseño de sonido y mezcla
Elías González -
Música
Elías González -
Tema musical
Pauchi Sasaki -
Fotografía
Pablo Jiménez Arandia
Etiquetas:
Transcripciones:
Transcripción:
Silvia Viñas: Hola. La semana pasada publicamos un episodio sobre las detenciones de ICE en cortes de migración en Nueva York. Y seguramente han visto esos videos. De agentes enmascarados arrestando inmigrantes, casi siempre latinos, en las puertas de sus casas, en las calles, en oficinas, en fábricas. No hay duda que las comunidades latinas viven bajo ataque en los Estados Unidos. Y mientras esto ocurre, a los medios independientes nos están quitando la financiación.
Eliezer Budasoff: En este contexto, contar nuestras historias con rigor y empatía— se ha vuelto indispensable. No solo queremos conservar este espacio: es que hoy es más necesario que nunca. Pero para resistir tenemos que hacerlo juntos. No podemos hacerlo solos. Hoy empieza nuestra campaña de Deambulantes, nuestro programa de membresías. En este momento nos apoyan cinco mil personas. Nuestra meta es que cinco mil personas más se sumen. Cualquier donación que puedas hacer, recurrente o de una sola vez, cuenta.
Porque juntos, podemos seguir contando nuestras historias. Para apoyarnos entra a radioambulante.org/donar. ¡Mil gracias!
Aquí el episodio.
Eliezer: Bienvenidos a El hilo, un podcast de Radio Ambulante Studios. Soy Eliezer Budasoff.
Silvia: Y yo soy Silvia Viñas. Todo lo que hacemos en línea –desde ver una serie por streaming, comprar algo o mandar un email– necesita un soporte físico para poder funcionar. Pero en los últimos 20 años, el auge de la inteligencia artificial ha multiplicado hasta cinco veces la necesidad de procesamiento de información.
Eliezer: El lanzamiento de ChatGPT en 2022 abrió una carrera frenética entre las grandes empresas tecnológicas. Google, Meta, Microsoft, Amazon y otras compañías compiten para aumentar sus capacidades de computación a través de infraestructuras que albergan miles de equipos funcionando día y noche.
Silvia: Esos lugares son los datacenters, o centros de datos. Y en los últimos años, en América Latina –desde México hasta Chile– se han construído cientos, de diferentes escalas.
Audio de archivo, Presentador: Muchos procesos en las empresas se volvieron digitales, esto detonó también un crecimiento de los centros de datos, donde Querétaro se convirtió en el principal sitio de desarrollo de estos lugares.
Audio de archivo, Presentador [en portugués]: En los últimos cinco años, el número de datacenters en Brasil prácticamente se duplicó.
Audio de archivo, Presentadora: Hoy Chile es líder en el desarrollo de la inteligencia artificial en el continente y también está apuntando a serlo en los llamados datacenters.
Silvia: En Chile ya hay más de 30 y hay planes para construir decenas más. Para funcionar, estos centros necesitan millones de litros de agua por día y una cantidad de energía enorme, lo que afecta de varias maneras a las comunidades donde se instalan.
Eliezer: Hoy vamos a Chile, uno de los países pioneros en la instalación de centros de datos en América Latina, para entender cómo operan estos proyectos en la región y cuáles han sido sus impactos a escala local.
Es 28 de noviembre de 2025.
Pablo Jiménez Arandia: Aquí estamos. En la comuna de Huechuraba, en Santiago de Chile. En el norte de Santiago.
Silvia: El es Pablo Jiménez Arandia, un periodista español que investiga los impactos sociales y ambientales de las tecnologías.
Pablo: Y estamos subiendo al cerro de Punta Mocha con Patricio Hernández, también conocido como Pato.
Patricio Hernández: La gente sale a caminar aquí. Hoy día de semana, quizás no tanto. Pero el fin de semana esto está lleno. Quizás más tarde también se vean algunos pajaritos. Hay de todo, ranitas. Hay todo un ecosistema aquí del cerro.
Pablo: Pato es un vecino de La Pincoya que es una de las áreas, digamos, una de las poblaciones dentro de la comuna de Huechuraba. Y es una persona muy formada. Estudió Ciencias Políticas. Cuando estuve con él en abril me explicó que hace cerámica, artesanía. Entonces, es una persona con muchas aficiones y entre otras, desde que se enteró de la llegada de Amazon Web Services a su barrio, pues, se convirtió en un gran conocedor de la industria de los centros de datos, ¿no? en Chile.
Patricio: Y aquí, por ejemplo, estas especies son endémicas algunas. Guayacanes.
Pablo: ¿Estos de acá no?
Patricio: Sí. Espinos, y le van a poner una torre encima del…
Pablo: Pato aquí nos estaba mostrando el lugar por el que van a pasar las torres de alta tensión que, previsiblemente, Amazon va a utilizar para suministrar energía a su nuevo centro de datos en esta comuna de Santiago. Que son 24 torres de alta tensión, una línea eléctrica de tres kilómetros y medio que conectaría el nuevo centro de datos de Amazon Web Services con la subestación eléctrica de la que cogería la energía.
Patricio: Entonces, por ejemplo, ya hay otros tipos de pajaritos chilenos y todos esos pajaritos también se vendrían en peligro con las torres. Y aparte la desorientación que les produce, también, la existencia del ruido de las líneas de alta tensión. Pero imagínate aquí lo que va a pasar si instalaran esas torres sería… Camiones y camiones subiendo el cerro, sacando tierra, llenando esto de polvo. Tierra, tierra, metiendo cemento, tierra.
Pablo: Un poco la oposición, digamos, de los vecinos de La Pincoya a que las torres de Amazon Web Services pasen por aquí es porque no deja de ser una especie de parque público, ¿no? Es como la zona verde. El espacio verde que los habitantes de La Pincoya tienen.
Silvia: Vamos a entrar más a fondo en el caso de Huechuraba, pero nos parece importante, primero, entender algo muy básico. Nos puedes explicar ¿cómo funcionan estos centros de datos?
Pablo: Claro, Silvia. Nuestra actividad digital necesita de un lugar físico en el cual tienen lugar los millones de cálculos matemáticos que son necesarios para actividades como preguntarle a ChatGPT una duda que tengas. Hacer una videollamada, como la que estamos manteniendo ahora. Emitir en streaming.
Entonces, para que la gente lo entienda y si alguien no ha visto nunca un centro de datos, son una especie de complejos industriales en los cuales hay enormes naves o almacenes repletos de ordenadores muy potentes que están funcionando día y noche.
Siempre están rodeados por unas medidas de seguridad extremas, ¿no? Yo desde el primer día lo he comparado con una especie de base militar, en la cual existen varios muros que rodean estas naves. Hay alambres de espino. Hay múltiples cámaras de vigilancia. Entonces, la sensación cuando ves un centro de datos por primera vez por fuera es un poco… Es un poco distópica. Es un poco extraña.
La cuestión es que existen centros de datos desde el boom inicial de internet, digamos, años 90, pero con la aparición de ChatGPT y la explosión de la IA generativa, pues los centros de datos se han transformado. Han cambiado su diseño, su estructura y ahora son mucho más grandes y necesitan, por tanto, muchos más recursos para su funcionamiento.
Silvia: Bueno, entonces, volviendo a Huechuraba. ¿Cómo es que se enteran los vecinos de esta comuna que Amazon estaba empezando algo ahí?
Pablo: Inicialmente, ellos sí que habían visto una noticia en la prensa local, en el diario El Mercurio, de un proyecto de una transnacional que se iba a instalar, potencialmente, en Huechuraba.
Patricio: Entonces ya estuvimos advertidos de que se iba a instalar un datacenter. No sabíamos mucho en ese momento qué es lo que era un datacenter.
Pablo: Pero poco después vieron cómo ingresaba al Servicio de Evaluación Ambiental un proyecto para la construcción de 24 torres de alta tensión.
Eliezer: El Servicio de Evaluación Ambiental es un organismo público en Chile, que se encarga de estudiar los impactos ambientales de un proyecto. Pablo nos contó que Patricio y sus vecinos revisan constantemente el sitio web de este organismo buscando información sobre nuevos proyectos en Huechuraba.
Pablo: Entonces los vecinos de La Pincoya, leyéndose esa documentación, hicieron el vínculo entre las torres de alta tensión y el gran centro de datos de Amazon.
Patricio: La mayor defensa de Amazon cuando viene a la comuna fue tratar de deslindarse del proyecto. Pero cuando uno revisa ambos proyectos, en sus declaraciones respectivas, es el mismo trazado. O sea, justo el proyecto de línea va a llegar en la esquinita donde va a estar el proyecto de datacenter y justo dice que es para un datacenter. O sea, no hay por donde no fuese. Fue la conclusión inicial que sacamos.
Silvia: Bueno, nos decías que el cerro es un área verde para la comuna. ¿Entonces qué implica que construyan estas torres ahí? ¿Y cuál es la conexión que tiene la comunidad con este cerro?
Pablo: El vínculo de los vecinos de La Pincoya con el cerro tiene que ver con su presente, pero también con su pasado. A mi Pato me lo explicaba, bueno, con un punto emocional y de sentimiento fuerte, ¿no?
Patricio: Nuestros abuelos, nuestros padres que conformaron esta comuna a través de diversos procesos de ocupación a lo largo de la historia, tuvieron un vínculo con el cerro. Cuando llegaron aquí con nada, la leña la sacaban de ahí, de ahí construían, sacaron madera para sus primeras casas, lavaban la ropa en el canal, sacaban fruta de esos árboles. Entonces hay una vinculación grande con el cerro, histórica, identitaria y actualmente de esparcimiento, de pololeo, de todo lo que uno se puede imaginar que ocurre en el cerro. Entonces, no está a la disposición dejar que arrasen con el cerro.
Pablo: Y de ahí viene su oposición a que el cerro se vea atravesado por esas torres, que no dejarían de ser como una especie de cicatriz.
Silvia: Bueno, entonces ellos hacen esta conexión entre las torres y el centro de datos que va a construir Amazon. ¿Qué hacen? ¿Cómo reaccionan cuando se enteran que este es el proyecto?
Pablo: Para responderte a esta pregunta, os explico un poco más de contexto sobre lo que es La Pincoya, ¿no? Como decía, La Pincoya es un barrio en la periferia norte de Santiago y es un barrio muy combativo, que se siente olvidado y maltratado. Y que además jugó un papel muy relevante en todos los movimientos de oposición contra la dictadura de Pinochet. Pero, también más recientemente, durante el estallido social.
Pablo: Durante las protestas que hubo en Chile a finales del 2019 y principios del 20. Entonces es un barrio con un tejido social muy movilizado y organizado. A mí Pato me explicaba que cuando hicieron esta conexión entre el centro de datos de Amazon Web Services y las torres comenzaron a movilizarse.
Patricio: Ahí lo primero que se hizo, fue difundir. Difundir y darlo a conocer y decir un poco cuáles son las implicancias de eso, de por qué oponerse al centro de datos, porque mucha gente, por más que uno le diga, sigue creyendo que es como un centro de distribución de logística de Amazon. Así como, nos van a llegar nuestros productos más rápido y cosas así. Y ahí hay que explicarle que es un centro de almacenamiento, etcétera. Entonces el primer proceso fue informar. Hicimos algunas jornadas muralistas, hicimos propaganda callejera, hicimos charlas, convocamos a vecinos.
Pablo: De hecho, en abril de 2023, la empresa organiza una audiencia pública para explicar el proyecto. Y desde su posición, explicar los supuestos beneficios que traería consigo para la comunidad.
Patricio: Si llega Amazon les va a funcionar mejor clave única, comisaría virtual, Netflix, la primera diapositiva que ponen.
Pablo: Y existen unos videos de esa reunión.
Audio de archivo reunión, representante de Amazon: El motivo de que nosotros estemos acá es que ustedes puedan conocer el proyecto…
Pablo: En los cuales se ve y se escucha cómo, se posicionan claramente en contra.
Audio de archivo reunión, vecinos: No nos interesa. No nos interesa, no, no lo queremos acá…
Patricio: Y ahí inmediatamente la comunidad empezó a decirle, el tema del agua, el tema de las torres, ellos decían que no tenían nada que ver con las torres y la comunidad seguía que el tema de las torres. El tema del combustible, ellos dicen que es súper seguro la contención que va a tener todos esos cientos de litros de combustible, a lo que se le responde que Chernobyl también era súper seguro en su momento.
Audio de archivo reunión, vecino: Para nosotros es importante el cerro, no es un paisaje. Es lo único que nos da un poquito energía en la mañana para enfrentar el monótono cemento y el acero que están en la ciudad.
Patricio: Y que la comunidad tiene un vínculo con el cerro y que no se va a permitir que se instale Amazon en la comuna. Y ahí lo que ocurre siempre, hay gritos: No más Amazon, panfletos y ahí terminó la reunión.
Audio de archivo reunión, vecinos: No Amazon, no Amazon…
Pablo: Después de esta audiencia pública, los vecinos de La Pincoya presentaron alegaciones contra el proyecto ante el Servicio de Evaluación Ambiental.
Silvia: En julio de 2024 se publicó una resolución que aprobaba el informe de impacto ambiental del proyecto de Amazon. Meses después, el Servicio de Evaluación Ambiental rechazó los alegatos de los vecinos y la construcción tuvo luz verde. Patricio presentó un recurso de reclamación porque entiende que la resolución no tuvo en cuenta la opinión de los vecinos. La audiencia será en enero.
Pablo: De todas formas, esto es un ejercicio, un esfuerzo que no impide que el centro de datos comience a construirse. De hecho, los planes de la empresa es que se inicia la construcción del centro de datos en las próximas semanas o en los próximos meses.
Eliezer: Hacemos una pausa y volvemos.
Silvia: Este episodio cuenta con el apoyo de la Craig Newmark Graduate School of Journalism de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, CUNY. Su Maestría en Periodismo Bilingüe prepara a estudiantes para contar historias en inglés y en español, ya sea en podcast, periodismo de datos u otros formatos. Y ahora, además de su programa presencial en Nueva York, también es posible hacer la maestría en línea, desde cualquier parte del mundo. Conoce más en journalism.cuny.edu/bilingue.
Silvia: Estamos de vuelta en El hilo.
Eliezer: El centro de datos de Amazon en Huechuraba no se ha instalado aún, pero como decíamos al comienzo del episodio, en Chile ya hay más de 30 y quieren construir más.
Pablo: A ver, para entender por qué un país como Chile se ha convertido en un lugar atractivo para esta industria ¿no? Creo que también hay que tener en cuenta un factor o una mirada más global, ¿no? Literalmente desde la industria se están buscando de manera acelerada nuevos lugares donde construir estos centros de datos, porque los mercados donde habitualmente estaban, que son mercados más maduros para esta industria como puede ser Estados Unidos, el centro del norte de Europa, son mercados ya muy saturados. Dicho esto, ¿Por qué eligen unos países sobre otros? Hay muchos factores que explican la decisión de una empresa de llegar a un país en concreto o una región. Pero un factor esencial es la disponibilidad de grandes cantidades de energía, también espacios donde construir estos complejos y también disponibilidad de agua.
Pablo: Luego, también requieren seguridad. Es decir, buscan lugares donde no exista una gran convulsión social o política y lugares también en los que no haya eventos naturales extremos. De hecho, en Chile intentan instalarse en lugares donde hay una actividad sísmica baja, ¿no? dentro del contexto chileno. Y además de eso requieren también una buena infraestructura digital de base, es decir: cables de fibra óptica y otro tipo de infraestructuras Y finalmente, también requieren gobiernos que estén muy abiertos a recibir este tipo de inversiones.
Silvia: Me parece increíble esta lista de cosas que das, porque creo que cualquier persona que esté escuchando que sea chilena, o conozca algo de Chile sabe sobre los terremotos en Chile. Y en El hilo, hemos hecho episodios también sobre la falta de agua que hay en Santiago. Entonces, ¿qué ha hecho el gobierno para incentivar la construcción de estos centros de datos, en un sitio que por encima no pareciera tan ideal? Me imagino que el gobierno ha hecho algo para atraerlos.
Pablo: A ver, desde luego el gobierno chileno, por lo que yo sé y por lo que me han explicado, ha estado abierto a este tipo de inversiones.
Audio de archivo, Gabriel Boric: Porque las características de nuestro país generan un ambiente seguro y predecible para poder invertir en el largo plazo en esta materia.
Pablo: A finales del 2023, comienzos del 2024, el gobierno de Gabriel Boric se encuentra con una larguísima lista de propuestas de inversión de centros de datos en el país, ¿no? Entonces, desde el gobierno de Boric se decide que para tratar de poner algo de orden en esta larga lista de propuestas de inversión se decide crear un Plan Nacional de Centros de Datos.
Audio de archivo, Gabriel Boric: Y va a dar lineamientos para generar acuerdos entre el Estado y los privados para que la inversión de datacenters sea rentable y efectiva y respetuosa con… Responsable con el medio ambiente.
Pablo: A mí desde dentro del gobierno chileno, me explicaban que no se querían perder esos proyectos. Se decidió: De acuerdo, vamos adelante. Vamos a apostar por esta industria. Pero vamos a tratarlo de hacer pues, lo más sostenible medioambientalmente. Y también intentando que todas estas inversiones dejen algo en el país, más allá de grandes almacenes repletos de ordenadores, ocupando suelo industrial.
Eliezer: Según el gobierno, la idea es que compañías y universidades locales se beneficien de la potencia informática que las empresas extranjeras traerán al país, aunque no queda muy claro cómo se lograría ese ‘aprovechamiento’. Además, el gobierno quiere que la llegada de estas tecnológicas refuerce las capacidades de investigación en el país.
Silvia: Para algunos activistas, en cambio, este Plan Nacional no ha traído beneficios a las comunidades. Lo que dicen es que el Estado está trabajando en función de estas empresas.
Pablo: Igual que Chile se ha convertido en un espacio de tiempo muy corto, ¿no? en un polo de atracción para esta industria. Lo mismo está pasando en otros países latinoamericanos, y esto es algo que está ocurriendo en buena parte del mundo. Gobiernos que ante una propuesta de inversión multimillonaria difícilmente dicen que no. Entonces, ese es un poco el contexto.
Silvia: En Chile, Quilicura ─que es una comuna que está también a las afueras de Santiago─ tiene la mayor concentración de centros de datos, no solo en Chile, sino también en América Latina. Hay cinco, tú estuviste allí este año también. ¿Podrías describirme cómo es este lugar?
Pablo: Quilicura es otra comuna al norte de Santiago de Chile. De hecho, es muy cercana a la comuna de Huechuraba. Y Quilicura, recuerdo cuando estábamos llegando a esta zona de la ciudad, me llamó la atención rápidamente la cantidad de industria que había y además industria muy cercana a las zonas más residenciales.
Lorena Antiman: Mira, Quilicura era una comuna que era reconocida por el campo.
Pablo: Lorena Antiman es una vecina de Quilicura y profesora en una escuela. Entonces, a mí Lorena me explicó de manera muy detallada cómo Quilicura se ha ido, se ha transformado en un espacio de tiempo muy, muy corto.
Lorena: Era una de las comunas más cercanas al centro de Santiago, con muchas viñas, chacras, aquí se daba mucho la uva. Si alguien quería conectarse con el campo venía a Quilicura porque era cerca. Hoy en día esa situación cambió.
Yo llegué a los cinco años a la comuna, yo tengo 42 años actualmente, vi este cambio. Llegaron las grandes empresas, porque además, como en Quilicura tenemos acuífero, tenemos nuestras propias napas subterráneas, hizo que grandes empresas como la Becker, Baltica, la CCU desde un inicio, estén presentes.
Pablo: Y los centros de datos es una industria más dentro de un gran número de empresas. En Quilicura, en 2015, Google instaló su primer centro de datos en la región. En los últimos años han crecido el número de centros de datos que hay en la comuna y está previsto que sigan creciendo. De hecho, también otro gigante tecnológico como Microsoft, prevé construir uno de sus nuevos centros de datos en Quilicura.
Pablo: Cuando llega Google a Quilicura y en años posteriores, cuando empiezan a sucederse los anuncios de nuevos centros de datos, a mí me explicaban que los vecinos lo veían como una industria más, digamos. Entonces, en Quilicura los primeros años no existió una oposición o un cuestionamiento de qué implicaba esta industria. No fue hasta que hace relativamente pocos años, en torno a 2021, si no me equivoco, una figura clave en esta historia, que es Rodrigo Vallejos, se empieza a interesar un poco por qué es esto de los centros de datos. De hecho, Rodrigo me contaba que fue precisamente el anuncio de la llegada de Microsoft lo que despertó en él esa curiosidad.
Rodrigo Vallejos: Para mí era interesante, porque decía: oh, va a venir Bill Gates a Quilicura, ¿no es cierto? Quilicura va a ser una comuna súper tecnológica, de que vamos a tener a Microsoft, o sea, somos bacanes, somos geniales, ¿no es cierto? Tenemos a Microsoft, nadie más tiene a Microsoft.
Pablo: Rodrigo Vallejos es un vecino de Quilicura y activista. Y entonces Rodrigo empieza en ese momento una investigación. Y es cuando empieza a ver las implicaciones medioambientales de estos centros de datos.
Rodrigo: Y me di cuenta que consumían agua. Empecé a buscar, ¿no es cierto? En el portal, todos los datacenters que estuvieran en Quilicura, Ahí, ¿no es cierto? Me di cuenta del expediente de Google, y que ese sí consumía agua. Me doy cuenta que también estaba Sonda.
Eliezer: Sonda es una empresa de tecnología que también instaló un centro de datos en Quilicura. Según lo que encontró Rodrigo en los documentos del proyecto, este centro consume siete litros de agua por segundo.
Rodrigo: Y que también está la empresa Ascenty, y que tenía dos proyectos, o sea, tenía dos datacenters.
Rodrigo: Y eso genera un impacto. El Internet no es algo que no genere impacto alguno, sino que tiene un impacto material, y ese impacto material se relaciona principalmente con el consumo de agua, con el consumo energético, y también con las emisiones de gases de efecto invernadero.
Y en Quilicura, justamente, se instaló el datacenter, o sea, el gran computador de una de las empresas más importantes, que fue Google. Y esta empresa consume 50 litros de agua por segundo desde las napas subterráneas de Quilicura, que estas napas subterráneas también ayudan a alimentar el humedal de Quilicura. Y ese humedal de Quilicura, desde el año 2010 aproximadamente hacia adelante, ha vivido un retroceso y se ha ido desecando de forma paulatina.
Pablo: Si uno ve las fotos o videos de cómo eran los humedales de Quilicura hace no muchos años y cómo están ahora, se ve realmente el deterioro progresivo que han sufrido, y este deterioro está directamente vinculado con esa industrialización acelerada de esta zona de Santiago de Chile.
Rodrigo: Uno de los causantes también de este efecto y que se vayan afectando, justamente es Google. No es el único, tampoco, responsable, porque en Quilicura hay muchas industrias.
Rodrigo: Ya el humedal no se va a mejorar de por sí. Ya no va a sacar agua de la nada. O sea, Google no se va a ir de Quilicura. Y las industrias no se van a ir de Quilicura. Hay que buscar alguna forma en que se compense realmente el territorio
Silvia: Google, nos decías, que llegó hace diez años, ¿no? a Quilicura. ¿Han hecho algo para compensar a la comunidad?
Pablo: Google específicamente, bueno, ideó un proyecto que lo conocen los vecinos como el “Bosque Google”.
Alexandra Arancibia: Hola, vengo al parque. Vengo al parque de Google que está cerrado ahí.
Pablo: Y de hecho cuando estuvimos allí. Fuimos. Fuimos hasta este lugar con Alexandra Arancibia, que es una compañera de la misma organización que Rodrigo Vallejos y que actualmente ejerce como como concejala en el gobierno de la comuna de Quilicura.
Pablo: El bosque Google es un proyecto de compensación que la empresa hizo y que consistió básicamente en la plantación de árboles en unos terrenos Y de alguna manera el bosque de Google se convirtió y se ha convertido en un cierto símbolo de cómo estas empresas no hacen nada en beneficio de las comunidades donde se instalan.
Alexandra: Y bueno, desde 2021 esto estaba muy pequeño y seco porque los árboles, si uno no le coloca agua, no crecen. Entonces acá hay un problema de agua…
Pablo: Porque para que os hagáis una idea, Google es verdad que inició este proyecto, pero una vez plantados los árboles, digamos, como que se desatendió completamente del bosque, ¿no? Entonces lo que ocurrió es que durante muchos años, el conocido como Bosque Google eran árboles secos. En una zona dejada y abandonada. Y entonces, bueno, me explicaban que era un ejemplo de cómo no se deben hacer las cosas.
Alexandra: Entonces ellos dieron como por sentado su compromiso. Y después ya no hubo más responsabilidad en el espacio. Pero sí, lo que nos interesa es dejar en evidencia que cuando ellos dicen que mitigan, que generan un parque, chuta, no es tan así. No es suficiente al consumo y los ingresos que ellos tienen. Son transnacionales importantes. Yo creo que una de las más cotizadas a nivel global en recaudación. Y que en los espacios en que ellos intervienen, espacios no cualquiera, porque eligen espacios, zonas de sacrificio, comunas muy vulnerables, como en el caso de Quilicura…
Pablo: Y Alexandra nos explicaba que finalmente el gobierno de la comuna de Quilicura, ha decidido recuperar de alguna manera el bosque de Google y ha instalado un sistema de riego para los árboles, porque es algo que la empresa no había pensado en eso. O sea, pensó únicamente en plantar los árboles, pero no en que los árboles necesitaban agua.
Alexandra: De hecho, con Microsoft pasó algo similar, con esta gestión. Microsoft generó un aporte, todavía no se instala, y generó un aporte de un laboratorio para emprendedores. Donde los emprendedores pueden tener talleres, juntarse para, no sé, cerrar negocios. Y ahí es donde uno cuestiona, porque una cosa es el aporte que pueden hacer a la comunidad, pero lo otro es una mitigación. Porque ese laboratorio, que es muy bien recibido, obviamente, por la comunidad, por los emprendedores, porque era un espacio que no tenían y ahora tienen, pero no tiene que ver con temas ecológicos. No tiene que ver con ser sustentables con el agua que ellos utilizan. Y eso es todo compromiso medioambiental voluntario.
Pablo: Entonces, bueno, De alguna manera, sí, es un poco un símbolo de cómo estas comunidades, que en muchas ocasiones son además comunidades vulnerables, no son los barrios ricos de Santiago, pues se les da la espalda cuando se construyen estos complejos.
Silvia: Sí, y las empresas y los gobiernos promocionan o venden, digamos, la llegada de centros de datos, centros de distribución, con esta idea de que van a generar empleo, de que van a mejorar la vida de las personas, pero sabemos que en la realidad no es tan así, es mucho más complejo. ¿Qué ha pasado en Quilicura, que está tan industrializado y hay tantos centros de datos?
Pablo: Para empezar, y en específico en relación al tema del empleo, estos centros de datos apenas generan empleo.
Lorena: Hasta el momento, yo no conozco a nadie que trabaje en un datacenter. Tampoco he sabido que algún estudiante se haya ganado una beca para hacer la práctica o trabajar en un datacenter. Como te comentaba, aquí no ha existido un crecimiento a la par.
Pablo: Lorena sí que me explicaba cómo todo este proceso de industrialización y de llegada de empresas y de corporaciones transnacionales y con muchísimos recursos, no había supuesto, pues, una mejora en la calidad de vida de los vecinos y las vecinas de Quilicura.
Lorena: Fue la pandemia y teníamos que hacer clases online, pero nuestros estudiantes no tenían con qué conectarse. En ese momento yo estaba trabajando en un colegio municipal. Bueno, ahora público. Muy vulnerable. Y ahí la única forma de hacer las clases online fue hacerlo a través de Instagram Live. Y lo que duraba el Instagram con mi celular. El cual en una de las clases se me quemó. Porque al que se te acabe la batería, tenerlo con la batería enchufada para que no se te cortara, se quemó. Pero era la única posibilidad. Entonces, ahí es donde uno se cuestiona y dice, ¿de verdad? ¿De verdad estamos en esto? ¿A estas alturas? Rodeados de datacenters y de grandes datacenters. ¿De verdad que no hay un compromiso? ¿Nada?
Pablo: Y luego también, esto me lo explicaba un técnico dentro del gobierno chileno. O sea que estas industrias realmente se construyen y operan de espaldas a las comunidades. Son una especie de búnkeres rodeados de muchísima seguridad pero que no aportan beneficios tangibles a las zonas donde se instalan. Y esto es especialmente acusado creo en zonas socioeconómicamente más vulnerables como suelen ser muchos de los lugares donde se instalan.
Los diseños están evolucionando, pero algo que he visto y que creo que el caso de Chile lo ejemplifica muy bien, es cómo las empresas solo aplican sus sistemas más sostenibles, o apuestan por proyectos más respetuosos con el medio ambiente y las comunidades donde se instalan cuando existe una fiscalización por parte de las comunidades donde se instalan, ¿no? O sea, el objetivo último de estas empresas es construir muchos de estos centros de datos, con la mayor rapidez posible. Pues, cuando se enteran de que hay ojos vigilando y cuando hay una sociedad civil organizada es cuando plantean propuestas más respetuosas con el medio ambiente.
Eliezer: Hacemos una última pausa, y a la vuelta una comunidad en la periferia de Santiago lucha contra Google. Ya volvemos.
Eliezer: Estamos de vuelta.
Silvia: Chile ya está claro que es un lugar amigable hacia estos centros de datos y esta industria en el nivel del gobierno. ¿Pero hay algún sitio donde la presión ciudadana haya hecho recular a estas empresas tecnológicas?
Pablo: Sí, hay un lugar y de hecho no está muy lejos de Huechuraba y Quilicura.
Pablo: Bueno… ¿Dónde estamos ahora?
Tania Rodríguez: Este es Camino Lonquén y este es el Mall Plaza Oeste en la comuna de Cerrillos.
Pablo: Probablemente el primer lugar en Chile, ¿no? En el cual se empezó a hablar de centros de datos y sus impactos fue Cerrillos.
Pablo: ¿Y hacia dónde nos dirigimos ahora?
Tania: Nos dirigimos al terreno que son 23 hectáreas que compró Google acá en Chile.
Pablo: Tania Rodríguez, que es una de las personas con las que hablamos en Cerrillos y bueno es la cara más visible de la organización Mosacat que es un poco la que ha liderado la oposición al centro de datos de Google todos estos años.
Pablo: ¿Y qué llevas en la mano que nos has enseñado antes?
Tania: Acá llevó esta… Es una calavera donde mostramos a Google y donde están las dos O, que son los ojos de la calavera, demostrando el peligro y los conflictos ambientales que representa finalmente.
Pablo: La verdad es que la historia de Cerrillos y el centro de datos que Google quería instalar ahí, que era el segundo del país y el segundo en la región después del que construyó en Quilicura, es realmente bueno, yo suelo decir que da para una película o para o para una serie, incluso.
Tania: En el 2019, cuando supimos de este proyecto, empezamos a pensar y fuimos bastante creativos en ese tiempo. Así que hicimos varias imágenes del tema de Google. Como, la verdad que venían en ese momento a quitarnos toda el agua acá de la comuna…
Pablo: Los vecinos de Cerrillos se enteran gracias a la documentación disponible en el Servicio de Evaluación Ambiental de la llegada de un gran centro de datos a su comuna. Y en ese momento, empiezan a leer la letra pequeña de esos informes técnicos que tienen miles de páginas. Estamos hablando, pues, de personas corrientes con trabajos corrientes. Profesores, amas de casa, estudiantes. Cómo realmente se sumergieron en toda esa documentación técnica para entender qué era lo que Google quería hacer ahí. Y descubrieron que el centro de datos que quería hacer Google requería un uso de agua elevadísimo.
Tania: Trajeron el peor proyecto a Cerrillos, que fue el peor proyecto que también se han llevado a otros lugares, en un momento en que sabemos y que ya no tenemos duda de que hay una crisis ambiental planetaria.
Pablo: Y era un momento además en el cual Santiago, como ha ocurrido en varias ocasiones en los últimos años, pues estaba atravesando una sequía muy grave. Entonces el caso de Cerrillos de alguna manera explota a nivel local. Además, en un contexto, que es el contexto de gran movilización ciudadana, que es el estallido social.
Tania: Bueno, en ese momento, en el 2019, también una de las cuestiones que, además de la unidad de los vecinos, hubo plebiscitos en muchas municipalidades en este país, porque justo fue el año donde hubo la revuelta popular o estallido social. Entonces se juntaron los alcaldes y dijeron que una de las posibilidades para salir de esto era preguntarle a la gente qué es lo que quería. Y el tema principal era si se quería una nueva constitución. Y cada municipio aprovechó de hacer otras preguntas, utilizando mejor los recursos. Y dentro de esas preguntas, nosotros exigimos que preguntaran si es que la gente quería a Google acá en Cerrillos. Y finalmente salimos victoriosos y la gente dijo que no quería a Google en Cerrillos.
Pablo: Google suspende el proyecto y unos meses después, además, un tribunal ambiental admite la denuncia presentada por por una antigua integrante de MOSACAT y declara que ni la empresa ni las autoridades habían tenido en cuenta ─en el diseño del proyecto─ las condiciones climáticas de Santiago y la previsible afectación sobre las napas subterráneas que también hay en esta zona de Santiago.
Eliezer: Aunque el gobierno de Boric insiste que la inversión de datacenters debe ser ecológicamente responsable, en junio de este año, la periodista chilena Francisca Skoknic reveló que los nuevos centros de datos no tendrán que pasar por el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.
Silvia: Recordemos que esta ha sido la herramienta que las comunidades han usado, no solo para conocer estos proyectos, sino también para fiscalizarlos. Sin este requisito, los ciudadanos ya no tendrán acceso a información sobre el consumo de energía y agua de estos centros de datos.
Eliezer: Chile va a tener un nuevo gobierno el año que viene. La segunda vuelta de las elecciones presidenciales va a ser el próximo 14 de diciembre, donde la oficialista Jeannette Jara y el ultraderechista José Antonio Kast competirán por la presidencia. Durante la campaña, ambos candidatos se mostraron abiertos y entusiasmados con la llegada de más centros de datos al país.
Mariana: Pablo Jiménez Arandia y Muriel Alarcón reportaron para este episodio con el apoyo de la red de Rendición de Cuentas de la IA del Centro Pulitzer. Lo produje yo, Mariana Zúñiga. Lo editaron Silvia y Eliezer. Bruno Scelza hizo la verificación de datos. El diseño de sonido es de Elías González, con música de él y Remy Lozano.
El resto del equipo de El hilo incluye a Daniela Cruzat, Samantha Proaño, Franklin Villavicencio, Diego Corzo, Natalia Ramírez, Paola Alean, Camilo Jiménez Santofimio, y Elsa Liliana Ulloa. Daniel Alarcón es nuestro director editorial. Carolina Guerrero es la CEO de Radio Ambulante Studios. Nuestro tema musical lo compuso Pauchi Sasaki.
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Transcript:
The following English translation was generated with the assistance of artificial intelligence and has been reviewed and edited by our team for accuracy and clarity.
Silvia Viñas: Hello. Last week we published an episode about ICE arrests at immigration courts in New York. And you’ve surely seen those videos of masked agents arresting immigrants, almost always Latino, at the doors of their homes, in the streets, at offices, in factories. There’s no doubt that Latino communities are living under attack in the United States. And while this is happening, independent media outlets are having their funding cut.
Eliezer Budasoff: In this context, telling our stories with rigor and empathy has become indispensable. We don’t just want to preserve this space: it’s more necessary than ever today. But to resist, we have to do it together. We can’t do it alone. Today our Deambulantes campaign begins, our membership program. Right now five thousand people support us. Our goal is for five thousand more people to join. Any donation you can make, recurring or one-time, counts.
Because together, we can continue telling our stories. To support us, go to radioambulante.org/donar. Thank you so much!
Here’s the episode.
Eliezer: Welcome to El hilo, a podcast from Radio Ambulante Studios. I’m Eliezer Budasoff.
Silvia: And I’m Silvia Viñas. Everything we do online—from streaming a series, buying something, or sending an email—needs a physical infrastructure to work. But in the last 20 years, the rise of artificial intelligence has multiplied the need for information processing up to five times.
Eliezer: The launch of ChatGPT in 2022 opened a frantic race among the big tech companies. Google, Meta, Microsoft, Amazon, and other companies compete to increase their computing capacities through infrastructures that house thousands of pieces of equipment running day and night.
Silvia: These places are datacenters, or data centers. And in recent years, in Latin America—from Mexico to Chile—hundreds have been built, of different scales.
Archive audio, Host: Many business processes became digital. This also triggered growth in data centers, where Querétaro became the main site for developing these facilities.
Archive audio, Host [in Portuguese]: In the last five years, the number of datacenters in Brazil has practically doubled.
Archive audio, Host: Today Chile is a leader in the development of artificial intelligence on the continent and is also aiming to be one in so-called datacenters.
Silvia: In Chile there are already more than 30, and there are plans to build dozens more. To function, these centers need millions of liters of water per day and an enormous amount of energy, which affects the communities where they’re installed in various ways.
Eliezer: Today we’re going to Chile, one of the pioneer countries in the installation of data centers in Latin America, to understand how these projects operate in the region and what their impacts have been on a local scale.
It’s November 28, 2025.
Pablo Jiménez Arandia: Here we are, in the commune of Huechuraba, in Santiago, Chile. In the north of Santiago.
Silvia: He is Pablo Jiménez Arandia, a Spanish journalist who investigates the social and environmental impacts of technologies.
Pablo: And we’re climbing the Punta Mocha hill with Patricio Hernández, also known as Pato.
Patricio Hernández: People come out to walk here. Today, a weekday, maybe not so much. But on weekends this is packed. Maybe later you’ll also see some little birds. There’s everything—little frogs. There’s a whole ecosystem here on the hill.
Pablo: Pato is a resident of La Pincoya, which is one of the areas, let’s say, one of the neighborhoods within the commune of Huechuraba. And he’s a very educated person. He studied Political Science. When I was with him in April, he explained to me that he makes ceramics, crafts. So he’s a person with many hobbies, and among others, since he learned about the arrival of Amazon Web Services to his neighborhood, well, he became a great expert on the data center industry, right, in Chile.
Patricio: And here, for example, some of these species are endemic. Guayacanes.
Pablo: Not these ones here?
Patricio: Yes. Espinos, and they’re going to put a tower on top of the…
Pablo: Pato here was showing us the place where the high-tension towers will pass through, which, presumably, Amazon will use to supply energy to its new data center in this commune of Santiago. That’s 24 high-tension towers, a three-and-a-half-kilometer power line that would connect Amazon Web Services’ new data center with the electrical substation from which it would get its power.
Patricio: So, for example, there are already other types of Chilean birds, and all those birds would also be endangered with the towers. And besides the disorientation that the noise from the high-tension lines also causes them. But imagine what’s going to happen here if they install those towers—it would be trucks and trucks going up the hill, removing earth, filling this with dust. Earth, earth, pouring in cement, earth.
Pablo: The opposition, let’s say, of the residents of La Pincoya to Amazon Web Services’ towers passing through here is because it’s still a kind of public park, right? It’s like the green area, the green space that the inhabitants of La Pincoya have.
Silvia: We’re going to delve deeper into the Huechuraba case, but we think it’s important, first, to understand something very basic. Can you explain to us how these data centers work?
Pablo: Certainly, Silvia. Our digital activity requires a physical location where the millions of mathematical calculations take place—whether it’s asking ChatGPT a question, making a video call like the one we’re having now, or streaming.
So, for people to understand—and if someone has never seen a data center—they’re a kind of industrial complex in which there are huge warehouses or storage facilities full of very powerful computers that are running day and night.
They’re always surrounded by extreme security measures, right? From day one I’ve compared it to a kind of military base, in which there are several walls surrounding these warehouses. There’s barbed wire. There are multiple surveillance cameras. So the feeling when you see a data center for the first time from outside is a bit… It’s a bit dystopian. It’s a bit strange.
The thing is that data centers have existed since the initial internet boom, let’s say the ’90s, but with the appearance of ChatGPT and the explosion of generative AI, well, data centers have been transformed. They’ve changed their design, their structure, and now they’re much bigger and therefore need many more resources for their operation.
Silvia: Well, then, going back to Huechuraba. How do the residents of this commune find out that Amazon was starting something there?
Pablo: Initially, they had seen news in the local press, in the newspaper El Mercurio, about a project by a transnational company that was going to be installed, potentially, in Huechuraba.
Patricio: So we were already warned that a datacenter was going to be installed. We didn’t know much at that time about what a datacenter was.
Pablo: But shortly after, they saw how a project for the construction of 24 high-tension towers entered the Environmental Assessment Service.
Eliezer: The Environmental Assessment Service is a public agency in Chile which is responsible for studying the environmental impacts of a project. Pablo told us that Patricio and his neighbors constantly check this agency’s website looking for information about new projects in Huechuraba.
Pablo: So the residents of La Pincoya, reading that documentation, made the connection between the high-tension towers and Amazon’s large data center.
Patricio: Amazon’s biggest defense when it came to the commune was to try to distance itself from the project. But when you review both projects, in their respective statements, it’s the same route. That is, the line project will arrive exactly at the corner where the datacenter project will be, and it just says it’s for a datacenter. So there’s no way it wasn’t. That was the initial conclusion we drew.
Silvia: Well, you were telling us that the hill is a green area for the commune. So what does it mean that they build these towers there? And what connection does the community have with this hill?
Pablo: The residents of La Pincoya’s connection with the hill has to do with their present, but also with their past. Pato explained it to me, well, with a strong emotional and sentimental point, right?
Patricio: Our grandparents, our parents who formed this commune through various occupation processes throughout history, had a connection with the hill. When they arrived here with nothing, the firewood came from there, from there they built, they took wood for their first houses, they washed clothes in the canal, they took fruit from those trees. So there’s a big connection with the hill—historical, identity-based—and currently for recreation, for dating, for everything you can imagine that happens on the hill. So they’re not willing to let them devastate the hill.
Pablo: And that’s where their opposition comes from to the hill being crossed by those towers, which would be like a kind of scar.
Silvia: Well, so they make this connection between the towers and the data center that Amazon is going to build. What do they do? How do they react when they find out this is the project?
Pablo: To answer this question, I’ll explain a bit more context about what La Pincoya is, right? As I said, La Pincoya is a neighborhood on the northern outskirts of Santiago, and it’s a very combative neighborhood which feels forgotten and mistreated. And which also played a very relevant role in all the opposition movements against Pinochet’s dictatorship. But also, more recently, during the social outbreak.
Pablo: During the protests that took place in Chile at the end of 2019 and beginning of 2020. So it’s a neighborhood with a very mobilized and organized social fabric. Pato explained to me that when they made this connection between Amazon Web Services’ data center and the towers, they began to mobilize.
Patricio: The first thing that was done was to spread the word. Spread the word and make it known and say a bit what the implications of that are, why to oppose the data center, because many people, no matter how much you tell them, still think it’s like an Amazon logistics distribution center. Like, our products will arrive faster and things like that. And there you have to explain that it’s a storage center, et cetera. So the first process was to inform. We did some mural sessions, we did street propaganda, we gave talks, we summoned neighbors.
Pablo: In fact, in April 2023, the company organised a public hearing to explain the project. And from their position, explain the supposed benefits it would bring to the community.
Patricio: If Amazon arrives, your clave única will work better, virtual police station, Netflix—that’s the first slide they show.
Pablo: And there are videos of that meeting.
Archive audio from meeting, Amazon representative: The reason we’re here is so you can learn about the project…
Pablo: In which you can see and hear how they clearly position themselves against it.
Archive audio from meeting, residents: We’re not interested. We’re not interested, no, we don’t want it here…
Patricio: And there, immediately, the community started talking about the water issue, the tower issue. They said they had nothing to do with the towers, and the community kept on about the tower issue. The fuel issue—they say that the containment for all those hundreds of liters of fuel will be super safe, to which the response is that Chernobyl was also super safe in its time.
Archive audio from meeting, resident: For us the hill is important; it’s not a landscape. It’s the only thing that gives us a little energy in the morning to face the monotonous cement and steel that are in the city.
Patricio: And that the community has a connection with the hill and that Amazon will not be allowed to be installed in the commune. And that’s what always happens—there are shouts: No more Amazon, pamphlets, and that’s where the meeting ended.
Archive audio from meeting, residents: No Amazon, no Amazon…
Pablo: After this public hearing, the residents of La Pincoya filed complaints against the project before the Environmental Assessment Service.
Silvia: In July 2024, a resolution was published that approved Amazon’s project environmental impact report. Months later, the Environmental Assessment Service rejected the residents’ complaints, and construction got the green light. Patricio filed an appeal for reconsideration because he understands that the resolution didn’t take into account the residents’ opinion. The hearing will be in January.
Pablo: Anyway, this is an exercise, an effort that doesn’t prevent the data center from beginning construction. In fact, the company’s plans are for construction of the data center to begin in the coming weeks or months.
Eliezer: We’ll take a break and be right back.
Silvia: This episode is supported by the Craig Newmark Graduate School of Journalism at the City University of New York, CUNY. Its Bilingual Journalism Master’s program prepares students to tell stories in English and Spanish, whether in podcast, data journalism, or other formats. And now, in addition to its in-person program in New York, it’s also possible to do the master’s degree online, from anywhere in the world. Learn more at journalism.cuny.edu/bilingue.
Silvia: We’re back on El hilo.
Eliezer: Amazon’s data center in Huechuraba hasn’t been installed yet, but as we said at the beginning of the episode, in Chile there are already more than 30, and they want to build more.
Pablo: Let’s see, to understand why a country like Chile has become an attractive place for this industry, right, I think you also have to take into account a factor or a more global perspective, right? Literally, the industry is searching in an accelerated way for new places to build these data centers, because the markets where they were usually located, which are more mature markets for this industry such as the United States, central and northern Europe, are already very saturated markets. That said, why do they choose some countries over others? There are many factors that explain a company’s decision to come to a specific country or region. But an essential factor is the availability of large amounts of energy, also spaces to build these complexes, and also water availability.
Pablo: Then they also require security. That is, they look for places where there isn’t great social or political upheaval and also places where there aren’t extreme natural events. In fact, in Chile they try to install themselves in places where there’s low seismic activity, right, within the Chilean context. And besides that, they also require good basic digital infrastructure, that is: fiber optic cables and other types of infrastructure. And finally, they also require governments that are very open to receiving this type of investment.
Silvia: This list of things you give seems incredible to me, because I think any person listening who is Chilean, or knows something about Chile, knows about earthquakes in Chile. And on El hilo, we’ve also done episodes about the lack of water in Santiago. So what has the government done to incentivize the construction of these data centers in a place that on the surface doesn’t seem so ideal? I imagine the government has done something to attract them.
Pablo: Well, certainly the Chilean government, from what I know and from what I’ve been told, has been open to this type of investment.
Archive audio, Gabriel Boric: Because our country’s characteristics generate a safe and predictable environment to be able to invest in the long term in this matter.
Pablo: At the end of 2023, beginning of 2024, Gabriel Boric’s government finds itself with a very long list of data center investment proposals in the country, right? So from Boric’s government, it’s decided that to try to put some order into this long list of investment proposals, they decide to create a National Data Center Plan.
Archive audio, Gabriel Boric: And it will give guidelines to generate agreements between the State and private entities so that datacenter investment is profitable and effective and respectful with… responsible with the environment.
Pablo: People from within the Chilean government explained to me that they didn’t want to lose those projects. They decided: Okay, let’s go ahead. Let’s bet on this industry. But we’re going to try to do it well, as environmentally sustainable as possible. And also trying to make sure all these investments leave something in the country, beyond large warehouses full of computers, occupying industrial land.
Eliezer: According to the government, the idea is that local companies and universities benefit from the computing power that foreign companies will bring to the country, although it’s not very clear how this ‘utilization’ would be achieved. In addition, the government wants the arrival of these tech companies to strengthen research capacities in the country.
Silvia: For some activists, on the other hand, this National Plan hasn’t brought benefits to the communities. What they say is that the State is working based on these companies.
Pablo: Just as Chile has become, in a very short period of time, right, a pole of attraction for this industry, the same thing is happening in other Latin American countries, and this is something that’s occurring in much of the world. Governments that, when faced with a multimillion-dollar investment proposal, hardly say no. So that’s a bit of the context.
Silvia: In Chile, Quilicura—which is a commune that’s also on the outskirts of Santiago—has the largest concentration of data centers, not just in Chile, but also in Latin America. There are five. You were there this year too. Could you describe to me what this place is like?
Pablo: Quilicura is another commune north of Santiago, Chile. In fact, it’s very close to the commune of Huechuraba. And Quilicura—I remember when we were arriving at this area of the city, I was quickly struck by the amount of industry there was and also industry very close to the more residential areas.
Lorena Antiman: Look, Quilicura was a commune that was known for the countryside.
Pablo: Lorena Antiman is a resident of Quilicura and a teacher at a school. So Lorena explained to me in great detail how Quilicura has been, has been transformed in a very, very short period of time.
Lorena: It was one of the communes closest to downtown Santiago, with many vineyards, farms. Grapes were very common here. If someone wanted to connect with the countryside, they came to Quilicura because it was close. Today that situation has changed.
I arrived in the commune at age five. I’m currently 42 years old. I saw this change. Big companies arrived because also, since in Quilicura we have an aquifer, we have our own underground water tables, it made big companies like Becker, Baltica, CCU, from the beginning, be present.
Pablo: And data centers are one more industry within a large number of companies. In Quilicura, in 2015, Google installed its first data center in the region. In recent years the number of data centers in the commune has grown, and they’re expected to continue growing. In fact, another tech giant like Microsoft also plans to build one of its new data centers in Quilicura.
Pablo: When Google arrived in Quilicura and in subsequent years, when announcements of new data centers began to follow one another, I was told that residents saw it as just another industry, let’s say. So in Quilicura, the first years there wasn’t opposition or questioning about what this industry meant. It wasn’t until relatively few years ago, around 2021, if I’m not mistaken, that a key figure in this story, who is Rodrigo Vallejos, began to get a bit interested in what this data center thing is about. In fact, Rodrigo told me that it was precisely the announcement of Microsoft’s arrival that sparked that curiosity in him.
Rodrigo Vallejos: For me it was interesting, because I said: oh, Bill Gates is going to come to Quilicura, right? Quilicura is going to be a super technological commune, where we’re going to have Microsoft—I mean, we’re cool, we’re great, right? We have Microsoft, nobody else has Microsoft.
Pablo: Rodrigo Vallejos is a resident of Quilicura and an activist. And so Rodrigo starts an investigation at that moment. And that’s when he begins to see the environmental implications of these data centers.
Rodrigo: And I realized they consumed water. I started to search, right, on the portal, all the datacenters that were in Quilicura. There, right, I realized Google’s file, and that one did consume water. I realised that Sonda was also there.
Eliezer: Sonda is a technology company that also installed a data center in Quilicura. According to what Rodrigo found in the project documents, this center consumes seven liters of water per second.
Rodrigo: And that there’s also the Ascenty company, and that it had two projects—that is, it had two datacenters.
Rodrigo: And that generates an impact. The Internet is not something that doesn’t generate any impact; rather, it has a material impact, and that material impact is mainly related to water consumption, energy consumption, and also greenhouse gas emissions.
And in Quilicura, precisely, the datacenter was installed—that is, the big computer of one of the most important companies, which was Google. And this company consumes 50 liters of water per second from Quilicura’s underground water tables, and these underground water tables also help feed Quilicura’s wetland. And that Quilicura wetland, from approximately 2010 onwards, has experienced a retreat and has been gradually drying out.
Pablo: If you see photos or videos of what Quilicura’s wetlands were like not many years ago and how they are now, you really see the progressive deterioration they’ve suffered, and this deterioration is directly linked to that accelerated industrialization of this area of Santiago, Chile.
Rodrigo: One of those also responsible for this effect and for them being affected, precisely, is Google. It’s not the only one responsible either, because in Quilicura there are many industries.
Rodrigo: The wetland won’t improve on its own anymore. It’s not going to pull water out of nowhere. I mean, Google isn’t going to leave Quilicura. And industries aren’t going to leave Quilicura. We have to find some way to really compensate for the territory.
Silvia: Google, you were saying, arrived ten years ago, right, to Quilicura. Have they done anything to compensate the community?
Pablo: Google specifically, well, designed a project that residents know as the “Google Forest.”
Alexandra Arancibia: Hello, I’m coming to the park. I’m coming to Google’s park that’s closed there.
Pablo: And in fact, when we were there, we went. We went to this place with Alexandra Arancibia, who is a colleague from the same organization as Rodrigo Vallejos and who currently serves as a councilor in the government of the commune of Quilicura.
Pablo: The Google forest is a compensation project that the company did and that basically consisted of planting trees on some land. And somehow Google’s forest became and has become a certain symbol of how these companies don’t do anything for the benefit of the communities where they’re installed.
Alexandra: And well, since 2021 this was very small and dry because trees, if you don’t put water on them, don’t grow. So here there’s a water problem…
Pablo: Because, for you to get an idea, Google did start this project, but once the trees were planted, let’s say, it completely neglected the forest, right? So what happened is that for many years, what’s known as Google Forest was dry trees in an abandoned and neglected area. And so, well, they explained to me that it was an example of how things shouldn’t be done.
Alexandra: So they took their commitment for granted. And then there was no more responsibility for the space. But yes, what interests us is to make it evident that when they say they mitigate, that they create a park, wow, it’s not quite like that. It’s not enough for the consumption and income they have. They’re important transnational corporations. I think it is one of the most highly valued globally in revenue. And that in the spaces where they intervene, not just any spaces, because they choose spaces—sacrifice zones, very vulnerable communes, as in the case of Quilicura…
Pablo: And Alexandra explained to us that finally the government of the commune of Quilicura has decided to somehow recover Google’s forest and has installed an irrigation system for the trees, because that’s something the company hadn’t thought about. I mean, it only thought about planting the trees, but not that the trees needed water.
Alexandra: In fact, something similar happened with Microsoft, with this administration. Microsoft made a contribution—it hasn’t been installed yet—and made a contribution of a laboratory for entrepreneurs, where entrepreneurs can have workshops, get together to, I don’t know, close deals. And that’s where you question it, because one thing is the contribution they can make to the community, but the other is mitigation. Because that laboratory, which is very well received, obviously, by the community, by entrepreneurs, because it was a space they didn’t have and now they have, but it has nothing to do with ecological issues. It has nothing to do with being sustainable with the water they use. And all of that is voluntary environmental commitment.
Pablo: So, well, in a way, yes, it’s a bit of a symbol of how these communities, which in many cases are also vulnerable communities—they aren’t the rich neighborhoods of Santiago—well, they’re turned their backs on when these complexes are built.
Silvia: Yes, and companies and governments promote or sell, let’s say, the arrival of data centers, distribution centers, with this idea that they’re going to generate employment, that they’re going to improve people’s lives, but we know that in reality it’s not quite like that; it’s much more complex. What’s happened in Quilicura, which is so industrialized and has so many data centers?
Pablo: To begin with, and specifically in relation to the employment issue, these data centers barely generate employment.
Lorena: Up to now, I don’t know anyone who works in a datacenter. I haven’t heard that any student has won a scholarship to do an internship or work in a datacenter either. As I was telling you, here there hasn’t been parallel growth.
Pablo: Lorena did explain to me how this whole process of industrialization and the arrival of companies and transnational corporations with huge resources hadn’t meant, well, an improvement in the quality of life of the residents of Quilicura.
Lorena: The pandemic hit and we had to do online classes, but our students didn’t have anything to connect with. At that time I was working in a municipal school. Well, now public. Very vulnerable. And there the only way to do online classes was to do it through Instagram Live. And as long as Instagram lasted with my cell phone, which in one of the classes burned out on me. Because when your battery runs out, having it with the battery plugged in so it wouldn’t cut out, it burns out. But it was the only possibility. So that’s where you question yourself and say, really? Are we really in this? At this stage? Surrounded by datacenters and big datacenters. Is there really no commitment? Nothing?
Pablo: And then also, a technician within the Chilean government explained this to me. I mean, that these industries really are built and operate with their backs to the communities. They’re a kind of bunker surrounded by lots of security, but they don’t provide tangible benefits to the areas where they’re installed. And this is especially pronounced, I think, in more socioeconomically vulnerable areas, as many of the places where they’re installed tend to be.
Designs are evolving, but something I’ve seen—and that I think Chile’s case exemplifies very well—is how companies only apply their more sustainable systems, or bet on projects more respectful of the environment and the communities where they’re installed, when there’s oversight by the communities where they’re installed, right? I mean, the ultimate goal of these companies is to build many of these data centers as quickly as possible. Well, when they find out there are eyes watching and when there’s an organized civil society is when they propose projects more respectful of the environment.
Eliezer: We’ll take one last break, and when we return, a community on the outskirts of Santiago fights against Google. We’ll be right back.
Eliezer: We’re back.
Silvia: Chile is clearly a friendly place toward these data centers and this industry at the government level. But is there any place where citizen pressure has made these tech companies back down?
Pablo: Yes, there’s a place, and in fact it’s not very far from Huechuraba and Quilicura.
Pablo: Well… Where are we now?
Tania Rodríguez: This is Camino Lonquén and this is Mall Plaza Oeste in the commune of Cerrillos.
Pablo: Probably the first place in Chile, right, where people started talking about data centers and their impacts was Cerrillos.
Pablo: And where are we heading now?
Tania: We’re heading to the land that’s 23 hectares that Google bought here in Chile.
Pablo: Tania Rodríguez, who is one of the people we spoke with in Cerrillos and, well, she’s the most visible face of the Mosacat organization, which is a bit the one that has led the opposition to Google’s data center all these years.
Pablo: And what are you holding in your hand that you showed us before?
Tania: Here I’m carrying this… It’s a skull where we show Google and where the two O’s are, which are the eyes of the skull, demonstrating the danger and environmental conflicts it ultimately represents.
Pablo: The truth is that the story of Cerrillos and the data center that Google wanted to install there, which was the country’s second and the second in the region after the one it built in Quilicura, is really good. I usually say it’s enough for a movie or even a series.
Tania: In 2019, when we learned about this project, we started thinking and we were quite creative at that time. So we made several images on the Google theme. Like, the truth was they were coming at that time to take all our water here in the commune…
Pablo: The residents of Cerrillos find out, thanks to documentation available in the Environmental Assessment Service, about the arrival of a large data center to their commune. And at that moment, they begin to read the fine print of those technical reports that have thousands of pages. We’re talking about, well, ordinary people with ordinary jobs—teachers, homemakers, students—how they really immersed themselves in all that technical documentation to understand what Google wanted to do there. And they discovered that the data center Google wanted to build required extremely high water use.
Tania: They brought the worst project to Cerrillos, which was the worst project they’ve also taken to other places, at a time when we know and no longer doubt that there’s a planetary environmental crisis.
Pablo: And it was also a time when Santiago, as has happened on several occasions in recent years, was going through a very serious drought. So the Cerrillos case somehow explodes at the local level. Moreover, in a context which is the context of great citizen mobilization, which is the social outbreak.
Tania: Well, at that time, in 2019, also one of the issues was that, in addition to the unity of the neighbors, there were plebiscites in many municipalities in this country, because it was precisely the year there was the popular revolt or social outbreak. So the mayors got together and said that one of the possibilities to get out of this was to ask people what they wanted. And the main issue was whether they wanted a new constitution. And each municipality took advantage to ask other questions, making better use of resources. And among those questions, we demanded that they ask if people wanted Google here in Cerrillos. And we finally came out victorious, and people said they didn’t want Google in Cerrillos.
Pablo: Google suspends the project, and a few months later, moreover, an environmental court admits the complaint filed by a former member of MOSACAT and declares that neither the company nor the authorities had taken into account—in the project design—Santiago’s climatic conditions and the foreseeable impact on the underground water tables that are also in this area of Santiago.
Eliezer: Although Boric’s government insists that datacenter investment must be ecologically responsible, in June of this year, Chilean journalist Francisca Skoknic revealed that new data centers won’t have to go through the Environmental Impact Assessment System.
Silvia: Let’s remember that this has been the tool that communities have used, not only to learn about these projects, but also to monitor them. Without this requirement, citizens will no longer have access to information about these data centers’ energy and water consumption.
Eliezer: Chile is going to have a new government next year. The second round of presidential elections will be on December 14th, where the governing party’s Jeannette Jara and far-right candidate José Antonio Kast will compete for the presidency. During the campaign, both candidates showed themselves to be open and enthusiastic about the arrival of more data centers to the country.
Mariana: Pablo Jiménez Arandia and Muriel Alarcón reported for this episode with support from the Pulitzer Center’s AI Accountability Network. I produced it, Mariana Zúñiga. It was edited by Silvia and Eliezer. Bruno Scelza did the fact-checking. Sound design is by Elías González, with music by him and Remy Lozano.
The rest of El hilo’s team includes Daniela Cruzat, Samantha Proaño, Franklin Villavicencio, Diego Corzo, Natalia Ramírez, Paola Alean, Camilo Jiménez Santofimio, and Elsa Liliana Ulloa. Daniel Alarcón is our editorial director. Carolina Guerrero is the CEO of Radio Ambulante Studios. Our theme music was composed by Pauchi Sasaki.
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