Petróleo
Venezuela
Estados Unidos
Maduro
Trump
PDVSA
Exxon
Chevron
Después de la operación para sacar a Nicolás Maduro del poder, Donald Trump ha prometido inversiones petroleras millonarias y prosperidad para Venezuela. Una idea que toca una fibra profunda en un país cuya economía y su imaginario de futuro se construyeron durante más de un siglo alrededor de las reservas de crudo. Eso se rompió en las últimas décadas: el país expulsó a millones de personas mientras su industria petrolera se deterioraba. Hoy, Trump ha vuelto a poner la promesa de riqueza en el imaginario de los venezolanos. Pero ¿qué tiene que pasar para que eso se traduzca en algo concreto? Eso es lo que tratamos de responder en este episodio con Francisco Monaldi, experto en política y economía energética y director del Programa de Energía para América Latina de la Universidad Rice en Estados Unidos.
Créditos:
-
Producción
Mariana Zúñiga -
Edición
Silvia Viñas, Eliezer Budasoff, Daniela Cruzat -
Verificación de datos
Bruno Scelza -
Producción en redes sociales
Samantha Proaño, Franklin Villavicencio, Diego Corzo -
Diseño de sonido y mezcla
Elías González -
Música
Elías González -
Tema musical
Pauchi Sasaki -
Fotografía
Getty Images / Jesus Vargas
Etiquetas:
Transcripciones:
Transcripción:
Eliezer Budasoff: Bienvenidos a El hilo, un podcast de Radio Ambulante Studios. Soy Eliezer Budasoff.
Silvia Viñas: Y yo soy Silvia Viñas.
La operación de Estados Unidos para sacar a Nicolás Maduro del poder se hizo sin eufemismos: el primer objetivo era el petróleo, y las promesas que ha hecho Donald Trump para Venezuela están atadas a eso. A miles de millones en inversiones para hacer que el petróleo fluya y con eso que el dinero fluya.
Para los que crecimos en otros países, puede ser difícil entender lo que significa esta promesa para los venezolanos. El petróleo ha sido la base de su economía y parte de su identidad colectiva durante más de un siglo. Sus ideas de futuro se construyeron sobre eso: sobre la creencia de que tener las mayores reservas del mundo, en algún momento, iba a conducir a la prosperidad.
Esa certeza se rompió en las últimas décadas. Venezuela expulsó a millones de personas desesperadas con la misma determinación con la que deterioraba su industria petrolera. Ahora, Trump ha vuelto a poner esa promesa de riqueza en el imaginario de los venezolanos.
La pregunta es a qué distancia está ese escenario del estado actual del país y del sector petrolero. Por eso hablamos con Francisco Monaldi, un reconocido experto en política y economía energética, venezolano, que dirige el Programa de Energía para América Latina de la Universidad de Rice en Houston, Texas.
En este episodio, Eliezer conversa con él para entender qué ha pasado en estos años con la enorme riqueza petrolera venezolana, y qué tiene que pasar para que se concrete algo de esa ilusión que le vende Estados Unidos a Venezuela.
Es 6 de febrero de 2026.
Eliezer: Hacemos una pausa y volvemos con Francisco Monaldi.
Eliezer: Francisco, nos gustaría empezar con algo muy elemental para entender lo que está en juego en este momento para Venezuela. ¿Nos puedes explicar brevemente cómo fue que el país empezó a explotar petróleo a comienzos del siglo XX? Es decir, cómo se convirtió en un país petrolero y qué significó ese cambio.
Francisco: Seguro. Venezuela era uno de los países más pobres de América Latina. Por una variedad de factores, incluyendo que tuvo muchas guerras civiles en el siglo XIX. Cuando en 1914 empieza a producir petróleo en la cuenca del Lago de Maracaibo, pero en particular en los años 20, Venezuela se transforma en uno de los sitios más atractivos del mundo para desarrollar el sector petrolero, porque se descubren yacimientos muy significativos y las empresas internacionales, en particular Shell y Exxon, van muy agresivamente a desarrollar esos recursos. Y para finales de la década de los 20, Venezuela es el principal exportador de petróleo del mundo.
Eliezer: Para que se hagan una idea: durante décadas, hasta los años 60, Venezuela fue el mayor exportador de petróleo del mundo. Eso llevó a una prosperidad extraordinaria. Después de la Segunda Guerra Mundial, miles de inmigrantes llegaron al país atraídos por la riqueza petrolera.
¿Qué fue lo que cambió en la sociedad venezolana a partir de ese momento? O sea, ¿cuando se hizo evidente que el petróleo iba a definir no solo la economía del país, sino su identidad, incluso su cultura?
Francisco: Yo te diría que muy al principio, en los años 30, cuando el petróleo supera completamente a la economía agrícola, que era una economía basada en el café, el cacao y eso lleva a una transformación rapidísima del país en un país urbano, fundamentalmente. Porque el petróleo, aunque como actividad obviamente generó empleos, el principal mecanismo por el cual el petróleo impactó la economía, no fue vía la propia industria, sino el dinero que generaba el petróleo, que después lo gastaba el Estado venezolano y eso permitía que se trajeran importaciones de todas partes del mundo, que el venezolano promedio tuviera un estándar de vida bastante alto y urbanizó al país. Y entonces la mayoría de los venezolanos no producían petróleo. No vivían en los sitios donde se producía petróleo, pero lo que sabían es que éramos un país rico, un país que estaba privilegiado por esa suerte y que además había sido crucial para, por ejemplo, el esfuerzo de los aliados en la Segunda Guerra Mundial, etcétera. O sea que le dio un sentido de importancia a los venezolanos, del rol que tenía su país en la geopolítica mundial.
Eliezer: Haciendo como un salto brutal. ¿Qué significa en el presente, para Venezuela, ser un país petrolero? ¿La sociedad venezolana sigue teniendo esta misma relación con el petróleo, con la conciencia de la riqueza bajo sus pies, o esto ha cambiado?
Francisco: Bueno, eso ha sufrido una evolución muy interesante, porque por un lado, en los años 70 se pensó que el petróleo se agotaba en Venezuela. Se había dejado de explorar porque, básicamente, las condiciones de inversión dejaron de ser atractivas para las empresas internacionales. Luego ocurrió la nacionalización y por un tiempo, la obsesión de Venezuela es que se acababa el petróleo y se acababa con eso la prosperidad.
Eliezer: Pero, con el tiempo, los avances tecnológicos permitieron empezar a extraer crudo extrapesado de la Franja del Orinoco, un tipo de petróleo que antes no se consideraba de mayor valor. Esta es una clase de crudo que es más difícil de procesar, pero no es ni mejor ni peor que el petróleo ligero, simplemente es diferente. Hoy se usa, sobre todo, para producir diesel y gasolina para aviones. Y Venezuela tiene muchísimo.
Francisco: De repente se percibió al país otra vez como con un potencial enorme. Entonces eso, en el imaginario venezolano vuelve a adquirir una preeminencia gigantesca. Uno ve que el nivel de gasto al que Chávez impulsó la economía era con una visión de que éramos ilimitadamente ricos, que se podía Venezuela endeudar en la cantidad que quisiera y todavía daba para más. Y entonces por eso Venezuela podemos decir que es el único país de los grandes países petroleros que cometió los errores de los 70, pero en esteroides. Mientras Arabia Saudita y los países africanos petroleros, etcétera, fueron mucho más cautelosos en el manejo del dinero del recurso petrolero, pagaron sus deudas, etcétera, Venezuela parece que no hubiera aprendido nada y que hubiera digamos eh, como dicen en inglés, double down, ¿no? O sea, doblado la apuesta.
Eliezer: Durante más de un siglo, el petróleo ha unido de alguna manera a Estados Unidos y Venezuela, ¿no? Estos dos países tienen una larga y por momentos complicada historia que gira en torno al petróleo. ¿Cómo describirías esa historia?
Francisco: Sí, es también una historia fascinante. Obviamente, en el Caribe, Estados Unidos siempre ha tenido un peso mucho mayor que en el resto de Suramérica. Y en Venezuela eso es mucho mayor por la importancia, obviamente del negocio petrolero, no solamente buena parte de las empresas que participaron en Venezuela y por supuesto la más grande, que era Exxon, tuvieron un rol preponderante, sino que los trabajadores, los tejanos llegaron al lago de Maracaibo y tuvieron un rol fundamental en el desarrollo del sector petrolero. Venezuela se transformó en un país que jugaba béisbol porque los americanos trajeron el deporte. Entonces, sí, esa relación ha sido, por un lado, muy estrecha. Por otro lado, por supuesto, Venezuela siempre ha sentido la noción de que nuestras riquezas habían sido explotadas por los Estados Unidos, y que no necesariamente todos los beneficios habían llegado. Entonces la relación ha tenido su lado claramente confrontacional. Por supuesto, como en toda América Latina, hay movimientos antiimperialistas, visiones que enfatizaban, que más bien nos había transformado en un país totalmente dependiente de las importaciones, dependiente mucho de Estados Unidos, etcétera. O sea que la relación ha sido ciertamente compleja y obviamente llegó a un nivel de muchísimo más tensión cuando Hugo Chávez llegó al poder.
Eliezer: Si, justo Trump ha dicho en distintas ocasiones que Venezuela cometió el mayor robo en la historia de América.
Audio de archivo, Donald Trump [en inglés]: Ellos se robaron lo que era nuestro. Fue el mayor robo en la historia de América, nadie…
Eliezer: Él insiste en que Venezuela robó el petróleo estadounidense y que por eso es justo que Estados Unidos reclame su parte. ¿Esto tiene algún tipo de fundamento legal o histórico?
Francisco: Es una vuelta retórica, para mí, bastante sorpresiva, porque recuerda que durante la principal parte de los meses en que hubo esta escalada militar, el tema completamente fue narcotráfico.
Audio de archivo, Donald Trump [En inglés]: Recientemente empezamos a usar el poder supremo de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos para destruir a los terroristas venezolanos y las redes de tráfico lideradas por Nicolás Maduro.
Francisco: Y de repente hubo esa vuelta retórica a que Venezuela le había robado el petróleo a Estados Unidos. En el caso del petróleo, yo me imagino que él se refiere a dos eventos. Uno es la nacionalización del año 75, 76.
Eliezer: A mediados de los 70, el gobierno venezolano decidió nacionalizar la industria petrolera y terminó por adelantado las concesiones que tenían las empresas estadounidenses para extraer petróleo en el país. Y tuvo que indemnizarlas.
Francisco: Y compensó a las empresas. De hecho, el precio estaba alto. Entonces, no fue algo muy controvertido.
Eliezer: La polémica realmente vino dos décadas después. En los 90, Venezuela se abrió nuevamente a las empresas extranjeras. Y volvió a invitar a las compañías estadounidenses a invertir, específicamente, en la Faja del Orinoco. Esta es la zona que mencionamos antes, dónde hay grandes cantidades de petróleo extrapesado. Pero a finales de esa década, en 1999, Hugo Chávez llega al poder.
Francisco: Chávez fue crítico de esa apertura. Chávez era convencido de que tenía que haber un monopolio de la empresa estatal. Y hace una renegociación forzosa de los contratos, con lo cual, Petróleos de Venezuela (PDVSA) pasa a ser el accionista mayoritario en todos los proyectos y le sube sustancialmente los impuestos a las empresas. Todas las empresas, con excepción de dos, aceptaron esta nuevas condiciones, pero las dos que no aceptaron fueron precisamente Conoco y Exxon, dos empresas americanas.
Eliezer: Como estas empresas no aceptaron las nuevas condiciones, el gobierno de Venezuela las expropió y les ofreció una compensación muy baja. Las dos compañías decidieron demandar a Venezuela por incumplir sus contratos y ganaron. A Exxon le tocaba recibir alrededor de mil millones de dólares y a Conoco casi nueve mil millones. Hoy, Venezuela todavía le debe dinero a estas dos compañías. Pero eso no significa que el país se haya “robado” el petróleo.
Francisco: Siempre quedó claro que el petróleo era del país y que lo que se le daba a la empresa era una licencia o concesión para, durante un periodo de tiempo, explotar el recurso y pagar una regalía de impuestos. Evidentemente el petróleo no era de los Estados Unidos, pero hay una realidad de que Venezuela debe un dinero, a una cantidad de acreedores que no va a poder pagar. Entonces, bueno, esa es un poco la situación real.
Eliezer: Hacemos una pausa y volvemos.
Eliezer: Estamos de vuelta en El hilo.
Eliezer: En la última década, la crisis económica y el deterioro de la industria petrolera han impedido en gran parte que el país pueda sacar todo el provecho de su riqueza. ¿Cuándo situarías que comenzó el colapso de la industria petrolera?
Francisco: Esto es bien interesante, porque el colapso, de hecho, empieza mucho antes de que lo pudiéramos ver. ¿Por qué? Porque Chávez básicamente fue el beneficiario de que se incorporaran 1.1 millón de barriles de capacidad de producción que trajo el sector privado con la apertura petrolera. Justo cuando él estaba llegando al poder, entró toda esa producción y entonces la producción de PDVSA, la de la empresa estatal, colapsó desde el principio de Chávez. ¿Recuerdas el episodio del despido de trabajadores?
Audio de archivo, Hugo Chávez: Anuncio la destitución, despido, de las siguientes personas…
Eliezer: Estamos hablando de 18.000 trabajadores. Casi la mitad de los empleados de PDVSA. Se estima que alrededor del 80% de los que tenían doctorado fueron despedidos.
Francisco: Entonces se perdió buena parte del capital humano que tenía la empresa, pero el país no se dio cuenta.
Eliezer: El deterioro de PDVSA pasó desapercibido porque la producción de barriles subió después de los despidos. Porque las empresas privadas llenaron ese vacío. A esto se sumó que el precio del petróleo se disparó en esos años.
Francisco: De hecho, Venezuela recibió el auge de ingresos más grande de la historia de América Latina durante esa década. Entonces el país no se dio cuenta que habíamos matado a la gallina de los huevos de oro.
Eliezer: En 1999, el primer año de gobierno de Hugo Chávez, la empresa estatal producía algo más de tres millones de barriles diarios. En 2018, un año antes de que Estados Unidos impusiera sanciones, esa cifra había bajado a menos de la mitad: un millón trescientos mil barriles al día.
Francisco: Obviamente, después las sanciones también contribuyen con la caída. Pero buena parte del colapso, tuvo orígenes previos a las sanciones.
Eliezer: Claro, ¿y qué tan importante es el petróleo hoy para la economía de Venezuela? ¿Cuánto depende el Estado venezolano de esos ingresos?
Francisco: Fíjate, esa es la paradoja insólita, porque siempre uno pensaría bueno, si el petróleo cae, la proporción de la economía que representa el petróleo va a ser menor. Pero resulta que la economía ya era tan dependiente del petróleo y Chávez la hizo aún más dependiente, que la economía venezolana hoy es una economía súper primitiva, que básicamente es lo siguiente: se exporta petróleo, con eso se importan cosas y esas cosas que se importan, como requieren cierto valor agregado, porque para comenzar tienes que distribuirlas, tienes que empacarlas, esa es el resto de la economía venezolana. O sea que al final la economía sigue siendo totalmente dependiente del petróleo. Solo que es una economía diminuta con respecto a lo que fue en su etapa, digamos, de gloria, ¿no? Venezuela nunca va a volver a ser un país próspero como lo fue solo en base al petróleo. A menos que sea que pensemos que el precio se va a disparar indefinidamente, tendríamos que subir nuestra producción de una manera totalmente inimaginable y menos en un proceso de descarbonización como está viviendo el mundo hoy en día. Entonces, la ilusión de que Venezuela puede volver a ser aquel país próspero de los años 50 y 60, lamentablemente no solamente no es posible, sino que puede ser una grandísima desilusión si los venezolanos se embarcan otra vez en esa expectativa.
Eliezer: ¿Cuál es el estado real de esta industria? Y sé que es complicado estimarlo, pero ¿cuánto costaría recuperarla?
Francisco: Creo que hay partes de la industria que no están tan deterioradas como otras. Las partes que han operado empresas como Chevron están en relativamente buen estado. Pero hay partes, por ejemplo, tristemente todo lo que era el Lago de Maracaibo es una debacle además ambiental, ¿no? O sea, realmente ahí hay permanentes derrames en el lago. Toda la infraestructura se está, se está cayendo.
Audio de archivo, Pescador (BBC): Cada día yo lo veo más peor. Verde, negro, aceitoso…
Audio de archivo, Presentadora (CNN): Esto ha afectado la salud de los habitantes de la zona.
Audio de archivo, Residente (El País): Familias que vivimos aquí en la rivera y tienen diarrea, vómito, la piel, las infecciones de la piel son fuertes.
Francisco: Entonces, la realidad es que va a haber partes que recuperar el sector va a ser sumamente difícil y partes en que no va a ser tan difícil. Por ejemplo, hay campos petroleros que son estos que, por ejemplo, Delcy Rodríguez estaba tratando de entregar a estas empresas cercanas al gobierno en que ya la infraestructura está allí. Lo único que hay es que ponerle dinero y tecnología, perforar algunos pozos, ya se conectan y eso se recupera rápido. Entonces esos son proyectos de lo que llamamos de ciclo corto. Esos son proyectos en que los riesgos para el inversionista son limitados, porque en tres o cuatro años va a recuperar su dinero. Pero en estos megaproyectos de la Faja Petrolífera del Orinoco, que estamos hablando de miles de millones de dólares de infraestructura para poder sacar ese petróleo, allí la historia es muy diferente, porque eso requiere horizontes de largo plazo, de 20, 30 años para el inversionista y obviamente con riesgos políticos altos nadie va a invertir en ese tipo de proyectos. Dicho esto, en suma, para volver a recuperar los niveles, digamos, por encima de los picos históricos de Venezuela, que es perfectamente posible, habría que invertir alrededor de 100 mil millones de dólares en un periodo de diez años. Esa cifra ha venido de un trabajo que han hecho un grupo interdisciplinario de muchos expertos petroleros e interesantemente la tomó Trump también. Y hoy en día todo el mundo habla más o menos de la misma cifra.
Eliezer: Y antes de entrar en detalle, justamente en esto de la inversión o la promesa de los 100 mil millones de dólares, hay otro componente que tal vez escapa a la gente que no conoce la geografía venezolana. Pero las zonas petroleras se encuentran muy lejos de la capital. Algunas son incluso peligrosas y tienen presencia del crimen organizado. Entonces, pregunto en términos logísticos previos a ya hacer la inversión petrolera, ¿qué tan difícil es lograr lo que Trump plantea? O sea, en la práctica, ¿qué tendría que controlar Estados Unidos para que ese plan funcione?
Francisco: Como tú bien dices, hay áreas que tienen mayor involucramiento del crimen organizado que otras. Por ejemplo, las más cercanas a Colombia. El ELN está muy cerca de alguna de la actividad petrolera en el Lago de Maracaibo e incluso en las áreas en que ya no son grupos guerrilleros, sino más crimen de bandas criminales, operan en áreas petroleras y uno escucha de que las empresas contratistas de servicios, por ejemplo, empresas pequeñas que están en el ecosistema del sector, tienen que pagar lo que en Venezuela llaman vacuna, es decir, tienen que pagarle a la mafia local por poder operar. Ahora, empresas grandes como Chevron han podido resolver eso. Es un costo más, digamos. Tienen, por supuesto, seguridad privada y obviamente también el ejército venezolano coordina con ellos. Y aunque sí es un problema sistemático en el sentido de que hay robo de las instalaciones, hay potencial de secuestro de los empleados, etcétera, al final el sector petrolero tristemente opera así en muchas partes del mundo y lo consideran un costo, digamos, de su operación. De modo que uno pudiera imaginar que buenas parte de estas inversiones ocurrirían con el acompañamiento de empresas privadas de seguridad, prácticamente unos mercenarios, porque obviamente Estados Unidos no quiere poner personal militar en tierras venezolanas. Pero ciertamente eso es uno de esos tantos riesgos políticos, riesgos de operación que pudieran disuadir a algunos inversionistas cuando saquen sus números y digan eh, esto, digamos, me encarece mi actividad.
Eliezer: Hacemos una última pausa y volvemos.
Eliezer: Estamos de vuelta.
Trump se reunió en la Casa Blanca con los jefes de algunas grandes compañías petroleras y habló de este número de las inversiones por 100 mil millones de dólares. Durante esa reunión, el director ejecutivo de ExxonMobil se mostró preocupado y dijo que no estaba muy convencido de volver a entrar en Venezuela. ¿Qué hay detrás de esas dudas? ¿Qué tiene que pasar en Venezuela para que estas grandes empresas quieran invertir?
Francisco: ¿Qué condiciones para mí se tendrían que alinear para esas inversiones, de ese calibre, de miles de millones de dólares? Estamos hablando primero, una seguridad que no la va a poder dar el presidente Trump de que las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos son establemente positivas, es decir, amigables, en el sentido de que no se va a volver a una situación de sanciones como la que ha habido en el pasado. Y yo creo que eso va a ser difícil sin que en Venezuela vuelva a haber democracia. Luego está en segundo lugar que el liderazgo político de Venezuela, tanto del chavismo como de la oposición, tengan al menos una visión de que se necesita al sector privado para recuperar al sector. Porque, esto parecerá increíble, pero las encuestas que yo he hecho en el pasado en Venezuela, la mayor parte de los venezolanos siguen pensando que la empresa estatal tenía que ser el actor dominante en el sector, si bien aceptaban un cierto rol para las empresas privadas y eso difícilmente es posible para recuperar el sector hoy en día, dado que está quebrada la empresa estatal, etcétera.
Francisco: Y finalmente la pura estabilidad política. Ahí la incertidumbre de si Venezuela va a ser un país gobernable o un país que por todos estos grupos irregulares, etcétera, puede ser que la transición democrática o nunca ocurra, o ocurra caóticamente. Por otro lado, es verdad que este es un sector de grandes ganancias y siempre te dicen grandes riesgos, pero con grandes ganancias. Cierto, pero si la inversión que requiere es de largo plazo. Esos riesgos, digamos, pueden llegar a un punto que no son atractivos.
Eliezer: Esta es una pregunta casi retórica, pero igual me interesaría escuchar tu respuesta, porque ¿tiene algún poder real el presidente de Estados Unidos para empujar a compañías como Exxon o Chevron a invertir en el país para hacer que las que no han entrado entren o que gasten miles de millones de dólares? ¿Conoces por tu experiencia en el sector? ¿Hay alguna forma, digamos, de que el ejecutivo de un país presione a sus empresarios para eso?
Francisco: En todos los otros períodos de la historia reciente de Estados Unidos, yo te diría que el presidente. Estados Unidos tiene poquísima capacidad de influir sobre estas empresas, pero obviamente este no es un presidente normal. Este es un presidente que es muy agresivo y usa una mezcla de carrots y sticks muy agresivamente y muy discrecionalmente. Entonces está por verse si por ejemplo, el presidente toma una actitud agresiva con Exxon en sus negocios, en otras áreas y termina Exxon pensando “tengo que complacer al presidente en esta materia”. Yo no creo que que la verdad ocurra, pero digamos que yo creo que las empresas, por primera vez en mucho tiempo, tienen que pensarse dos veces en básicamente decirle al presidente Estados Unidos simplemente no, no me interesa lo que tú me estás diciendo, sino que tienen que buscar la vuelta para al menos, tomar algunas acciones que el presidente considere suficientes como para que él no decida castigarlas.
Eliezer: Ahora, asumiendo que su plan funciona, ¿no? Trump está pintando un escenario económico bastante optimista para Venezuela y dijo que la llegada de inversiones multimillonarias desde Estados Unidos van a transformar al país. ¿Qué va a pasar con ese dinero? ¿Existe algún antecedente en la historia de la explotación petrolera que permita ver cómo se reparten las ganancias en esos casos?
Francisco: Es un caso muy inusual, ¿no? Quizás un antecedente de que un país literalmente administre las exportaciones petroleras de otro país… Ni siquiera fue un país, fue una organización, que fue las Naciones Unidas con Irak, en la época en que había un bloqueo a Irak, pero estaba causando una tragedia humanitaria. Y entonces, al final la ONU montó este programa en el cual a Irak se le dejaba exportar dinero, pero el dinero no lo recibía Irak, sino que lo recibían unas cuentas de las Naciones Unidas y las Naciones Unidas, digamos, permitía que se tradujera en una serie de alimentos, medicinas y algunas inversiones en infraestructura. Eso, por cierto generó una gran corrupción en las Naciones Unidas y hay gente que dice que fue el episodio más desastroso para la organización en términos reputacionales, porque incluso el hijo del secretario general quedó involucrado, de Kofi Annan, que había sido una persona muy prestigiosa como secretario general. Entonces, de esas cosas en que las organizaciones recuerdan eso con gran, como, fue una muy mala idea habernos metido en el negocio de administrar un país, porque ciertamente se presta a toda clase de corrupción.
Ahora, habría que ver cómo Estados Unidos va a hacer esto. En principio, se dijo que todo el dinero va a ir a una cuenta que va a administrar el gobierno de los Estados Unidos y solo se va a usar para el beneficio de los venezolanos y para que se importen bienes desde Estados Unidos y para reconstruir la infraestructura con empresas americanas, etcétera. Pero yo pensaba bueno, ¿cómo va a funcionar el Estado venezolano en el camino? Porque como decíamos antes, es totalmente dependiente del petróleo. Entonces, ¿de qué están hablando? Pero ya uno ve que el pragmatismo, al menos por ahora, se está imponiendo rápidamente y ya le entregaron 500 millones de dólares al Banco Nacional de Qatar, que es donde se está administrando esta cuenta. Pero se le dejó cambiar ese dinero a través de bancos venezolanos y lo compraron los importadores venezolanos. De manera que el Estado venezolano ahora va a pagar sus sueldos y salarios con ese dinero. ¿Cuán regular va a ser este proceso que acaba de empezar? No sabemos. No está claro cómo va a ser, pero lo que sí pareciera evidente es que ya se dieron cuenta que no puede ser que ellos decidan cada dólar cómo se usa y que se transformen en el sistema de administración al detalle de Venezuela, porque eso es inviable.
Eliezer: Me gustaría cerrar con una pregunta que es un poco en base a tu experiencia, pero también personal, ¿no? Si tú hablas con familiares o amigos o contactos en Venezuela, digamos, y percibes este optimismo y a la vez tú tienes todo este conocimiento sobre cómo funciona la industria, con todo lo que sabemos hoy, ¿tú cómo respondes? O sea, ¿crees que el petróleo puede volver a ser una solución? ¿Que Venezuela puede llegar a usarlo para reconstruirse o ya se ha convertido en parte estructural del problema?
Francisco: A mí por un lado me preocupa mucho que los venezolanos crean que solo el petróleo va a permitir la prosperidad, sobre todo en un contexto en que el mundo está cambiando y está yendo a una descarbonización. Y aunque no sabemos a la velocidad que eso va a ocurrir, no hay duda de que los tiempos gloriosos del pasado no van a volver. Y además, que tenemos la ardua tarea de construir instituciones para crear una economía diversificada y sólida. Por otro lado, obviamente estoy preocupado de ver que la gente ─y lo entiendo, es perfectamente humano─ esté tan enfocada en “vamos a ver si se recupera la economía este año”, etcétera, y no piensen más en el tema, primero político. Para mí, obviamente como venezolano es fundamental la vuelta a la democracia de Venezuela. Y no estoy diciendo que sea fácil ni que sea inmediato, pero me parece increíble pensar que uno no tenga ese componente, porque en realidad, no solamente por razones normativas de que valoro la democracia y la libertad y los derechos humanos, etcétera, sino porque creo que es la única manera realmente de que se recupere la economía sosteniblemente del país, con un gobierno legítimo que lo apoyen la mayor parte de los venezolanos y elecciones regulares, etcétera, sobre todo en un país y en una región en que la democracia ha sido, con sus problemas, la forma de gobierno en los últimos, por lo menos 50 años en la mayor parte de los países.
Yo estoy todo el tiempo, tanto por razones profesionales como personales, hablando con gente en Venezuela y siento esa, digamos, dicotomía, entre lo que es mi conocimiento del tema, que me da un pesimismo un poco más estructural que el que tiene la gente. Pero además, en esa dicotomía entre lo político y lo económico. Y a veces es difícil para mí, transmitir por un lado, que hay razones para ser optimista en el corto plazo. Sí es cierto que esto va a recuperar la economía, pero no es sostenible en el tiempo sin un cambio institucional y político. Y no es cierto que vamos a ser un país rico de nuevo o que baste con tener las supuestas reservas de petróleo más grande del mundo para que se resuelvan los problemas. Entonces es como un mensaje a veces complejo de manejar. Y bueno, la verdad que tantos años trabajando en este tema en tantos países, yo te diría que no me hacen optimista de que las cosas salgan bien.
Eliezer: Francisco, muchas gracias por tu tiempo.
Francisco: Encantadísimo.
Silvia : El 29 de enero, la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó la nueva reforma a la ley de hidrocarburos. Esta reforma es el mayor cambio en la industria desde la nacionalización. Reduce muchísimo el rol del Estado en el sector petrolero y permite que las empresas privadas produzcan y vendan petróleo. El cambio en la ley se aprobó el mismo día en que Estados Unidos levantó parcialmente las sanciones para que PDVSA y Venezuela puedan comercializar petróleo. Sin embargo, el Departamento del Tesoro dejó claro que queda prohibido hacer negocios con Rusia, Irán, Corea del Norte y Cuba.
Con esto, la Casa Blanca ya ha empezado a utilizar el petróleo venezolano como herramienta geopolítica: esta semana, levantaron los aranceles a India a cambio de que dejaran de comprarle petróleo a Rusia e Irán, y ha permitido comprarle petróleo a Venezuela.
Mariana Zúñiga: Este episodio fue producido por mí, Mariana Zúñiga. Lo editaron Daniela Cruzat, Eliezer y Silvia. Bruno Scelza hizo la verificación de datos. El diseño de sonido y la música son de Elías González
El resto del equipo de El hilo incluye a Jesus Delgadillo, Samantha Proaño, Franklin Villavicencio, Lisa Cerda, Diego Corzo, Natalia Ramírez, Paola Alean, Camilo Jiménez Santofimio, y Elsa Liliana Ulloa. Daniel Alarcón es nuestro director editorial. Carolina Guerrero es la CEO de Radio Ambulante Studios. Nuestro tema musical lo compuso Pauchi Sasaki.
El hilo es un podcast de Radio Ambulante Studios. Si valoras el periodismo independiente y riguroso, te pedimos que te unas a nuestras membresías. América Latina es una región compleja y nuestro periodismo necesita de oyentes como tú. Visita elhilo.audio/donar y ayúdanos con una donación.
Si quieres profundizar sobre el episodio de hoy, suscríbete a nuestro boletín de correo entrando a elhilo.audio/boletin. Lo enviamos cada viernes.
También puedes seguirnos en nuestras redes sociales. Estamos en Instagram, X, BlueSky, Facebook y Threads. Nos encuentras como @elhilopodcast. Déjanos allí tus comentarios y etiquétanos cuando compartas los episodios.
Gracias por escuchar.
Transcript:
Eliezer Budasoff: Welcome to El hilo, a podcast from Radio Ambulante Studios. I’m Eliezer Budasoff.
Silvia Viñas: And I’m Silvia Viñas.
The United States operation to remove Nicolás Maduro from power was done without euphemisms: the first objective was oil, and the promises that Donald Trump has made for Venezuela are tied to that. Billions in investments to make the oil flow and with that, make the money flow.
For those of us who grew up in other countries, it can be difficult to understand what this promise means for Venezuelans. Oil has been the foundation of their economy and part of their collective identity for more than a century. Their ideas of the future were built on this: on the belief that having the world’s largest reserves would, at some point, lead to prosperity.
That certainty was shattered in recent decades. Venezuela expelled millions of desperate people with the same determination with which it deteriorated its oil industry. Now, Trump has once again placed that promise of wealth in the Venezuelan imagination.
The question is how far that scenario is from the current state of the country and the oil sector. That’s why we spoke with Francisco Monaldi, a renowned expert in energy policy and economics, Venezuelan, who directs the Latin America Energy Program at Rice University in Houston, Texas.
In this episode, Eliezer talks with him to understand what has happened in recent years with Venezuela’s enormous oil wealth, and what needs to happen for some of that dream that the United States is selling to Venezuela to materialize.
It’s February 6, 2026.
Eliezer: We’ll take a break and come back with Francisco Monaldi.
Eliezer: Francisco, we’d like to start with something very elementary to understand what’s at stake right now for Venezuela. Can you briefly explain to us how the country began exploiting oil at the beginning of the 20th century? That is, how it became an oil country and what that change meant.
Francisco: Sure. Venezuela was one of the poorest countries in Latin America. Due to a variety of factors, including the fact that it had many civil wars in the 19th century. When in 1914 it began producing oil in the Lake Maracaibo basin, but particularly in the 1920s, Venezuela transformed into one of the most attractive places in the world to develop the oil sector, because very significant deposits were discovered and international companies, particularly Shell and Exxon, aggressively went to develop those resources. And by the end of the 1920s, Venezuela was the world’s leading oil exporter.
Eliezer: To give you an idea: for decades, until the 1960s, Venezuela was the world’s largest oil exporter. That led to extraordinary prosperity. After World War II, thousands of immigrants arrived in the country attracted by the oil wealth.
What changed in Venezuelan society from that moment on? In other words, when it became evident that oil was going to define not only the country’s economy, but its identity, even its culture?
Francisco: I would say that very early on, in the 1930s, when oil completely surpassed the agricultural economy, which was an economy based on coffee and cocoa, that led to an extremely rapid transformation of the country into an urban country, fundamentally. Because oil, although as an activity it obviously generated jobs, the main mechanism by which oil impacted the economy was not through the industry itself, but rather the money that oil generated, which was then spent by the Venezuelan State, and that allowed imports from all over the world to be brought in, for the average Venezuelan to have a fairly high standard of living, and it urbanized the country. And so most Venezuelans didn’t produce oil. They didn’t live in the places where oil was produced, but what they knew was that we were a rich country, a country that was privileged by that luck, and that had also been crucial for, for example, the Allied effort in World War II, etc. So it gave Venezuelans a sense of importance, of the role their country had in world geopolitics.
Eliezer: Making a brutal leap forward. What does it mean in the present, for Venezuela, to be an oil country? Does Venezuelan society still have this same relationship with oil, with the awareness of the wealth beneath their feet, or has this changed?
Francisco: Well, that has undergone a very interesting evolution, because on the one hand, in the 1970s it was thought that oil was running out in Venezuela. Exploration had stopped because, basically, investment conditions had ceased to be attractive for international companies. Then nationalization occurred and for a time, Venezuela’s obsession was that oil was running out and with it, prosperity.
Eliezer: But, over time, technological advances made it possible to begin extracting extra-heavy crude from the Orinoco Belt, a type of oil that was not previously considered of great value. This is a kind of crude that is more difficult to process, but it’s neither better nor worse than light oil, it’s simply different. Today it’s used, above all, to produce diesel and jet fuel. And Venezuela has a lot of it.
Francisco: Suddenly the country was perceived again as having enormous potential. So that, in the Venezuelan imagination, once again acquired gigantic prominence. You see that the level of spending to which Chávez drove the economy was with a vision that we were limitlessly rich, that Venezuela could borrow as much as it wanted and there was still more. And that’s why Venezuela, we can say, is the only one of the major oil countries that made the mistakes of the ’70s, but on steroids. While Saudi Arabia and African oil countries, etc., were much more cautious in managing oil resource money, paid their debts, etc., Venezuela seems to have learned nothing and seems to have, let’s say, eh, as they say in English, doubled down, right? That is, double the bet.
Eliezer: For more than a century, oil has somehow united the United States and Venezuela, right? These two countries have a long and at times complicated history that revolves around oil. How would you describe that history?
Francisco: Yes, it’s also a fascinating story. Obviously, in the Caribbean, the United States has always had much greater weight than in the rest of South America. And in Venezuela that’s much greater because of the importance, obviously, of the oil business, not only did a good part of the companies that participated in Venezuela and of course the largest one, which was Exxon, play a preponderant role, but the workers, the Texans came to Lake Maracaibo and had a fundamental role in the development of the oil sector. Venezuela became a country that played baseball because the Americans brought the sport. So, yes, that relationship has been, on one hand, very close. On the other hand, of course, Venezuela has always felt the notion that our wealth had been exploited by the United States, and that not all the benefits had necessarily arrived. So the relationship has had its clearly confrontational side. Of course, as in all of Latin America, there are anti-imperialist movements, visions that emphasized that it had rather transformed us into a country totally dependent on imports, very dependent on the United States, etc. So the relationship has certainly been complex and obviously reached a level of much more tension when Hugo Chávez came to power.
Eliezer: Yes, Trump has said on different occasions that Venezuela committed the biggest theft in American history.
Archive audio, Donald Trump [in English]: They stole what was ours. It was the biggest theft in American history, nobody…
Eliezer: He insists that Venezuela stole American oil and that’s why it’s fair for the United States to claim its share. Does this have any kind of legal or historical basis?
Francisco: It’s a rhetorical turn, for me, quite surprising, because remember that during the main part of the months in which there was this military escalation, the issue was completely drug trafficking.
Archive audio, Donald Trump [In English]: Recently we started using the supreme power of the United States Armed Forces to destroy Venezuelan terrorists and trafficking networks led by Nicolás Maduro.
Francisco: And suddenly there was that rhetorical turn that Venezuela had stolen oil from the United States. In the case of oil, I imagine he’s referring to two events. One is the nationalization of ’75, ’76.
Eliezer: In the mid-’70s, the Venezuelan government decided to nationalize the oil industry and terminated ahead of schedule the concessions that American companies had to extract oil in the country. And it had to compensate them.
Francisco: And compensated the companies. In fact, the price was high. So, it wasn’t something very controversial.
Eliezer: The controversy really came two decades later. In the ’90s, Venezuela opened up again to foreign companies. And once again invited American companies to invest, specifically, in the Orinoco Belt. This is the area we mentioned before, where there are large quantities of extra-heavy oil. But at the end of that decade, in 1999, Hugo Chávez came to power.
Francisco: Chávez was critical of that opening. Chávez was convinced that there had to be a monopoly of the state company. And he made a forced renegotiation of contracts, with which, Petróleos de Venezuela (PDVSA) became the majority shareholder in all projects and substantially raised taxes on companies. All companies, with the exception of two, accepted these new conditions, but the two that didn’t accept were precisely Conoco and Exxon, two American companies.
Eliezer: Since these companies didn’t accept the new conditions, the Venezuelan government expropriated them and offered them very low compensation. The two companies decided to sue Venezuela for breaching their contracts and won. Exxon was supposed to receive around one billion dollars and Conoco almost nine billion. Today, Venezuela still owes money to these two companies. But that doesn’t mean the country ‘stole’ the oil.
Francisco: It was always clear that the oil belonged to the country and that what was given to the company was a license or concession to, for a period of time, exploit the resource and pay a royalty and taxes. Obviously the oil wasn’t the United States’, but there’s a reality that Venezuela owes money to a number of creditors that it won’t be able to pay. So, well, that’s a bit of the real situation.
Eliezer: We’ll take a break and come back.
Eliezer: We’re back on El hilo.
Eliezer: In the last decade, the economic crisis and the deterioration of the oil industry have largely prevented the country from being able to take full advantage of its wealth. When would you say the collapse of the oil industry began?
Francisco: This is very interesting, because the collapse, in fact, begins much earlier than we could see it. Why? Because Chávez was basically the beneficiary of 1.1 million barrels of production capacity being incorporated that the private sector brought with the oil opening. Just when he was coming to power, all that production came in and so PDVSA’s production, that of the state company, collapsed from the beginning of Chávez. Do you remember the episode of the workers’ dismissal?
Archive audio, Hugo Chávez: I announce the removal, dismissal, of the following people…
Eliezer: We’re talking about 18,000 workers. Almost half of PDVSA’s employees. It’s estimated that around 80% of those who had doctorates were fired.
Francisco: So a good part of the human capital that the company had was lost, but the country didn’t realize it.
Eliezer: PDVSA’s deterioration went unnoticed because barrel production went up after the layoffs. Because private companies filled that void. Added to this was the fact that the price of oil skyrocketed in those years.
Francisco: In fact, Venezuela received the largest income boom in Latin American history during that decade. So the country didn’t realize that we had killed the goose that laid the golden eggs.
Eliezer: In 1999, the first year of Hugo Chávez’s government, the state company produced just over three million barrels per day. In 2018, a year before the United States imposed sanctions, that figure had fallen to less than half: one million three hundred thousand barrels per day.
Francisco: Obviously, the sanctions also contributed to the fall later. But a good part of the collapse had origins prior to the sanctions.
Eliezer: Of course, and how important is oil today for Venezuela’s economy? How much does the Venezuelan State depend on that income?
Francisco: Look, that’s the unusual paradox, because one would always think well, if oil falls, the proportion of the economy that oil represents will be smaller. But it turns out that the economy was already so dependent on oil and Chávez made it even more dependent, that the Venezuelan economy today is a super primitive economy, which is basically the following: oil is exported, with that things are imported and those things that are imported, as they require certain added value, because to begin with you have to distribute them, you have to package them, that’s the rest of the Venezuelan economy. So in the end the economy continues to be totally dependent on oil. Only it’s a tiny economy compared to what it was in its, let’s say, glory stage, right? Venezuela will never again be a prosperous country as it was just based on oil. Unless we think the price will rise indefinitely, we would have to raise our production in a totally unimaginable way and less so in a decarbonization process like the world is experiencing today. So, the illusion that Venezuela can once again be that prosperous country of the ’50s and ’60s, unfortunately is not only not possible, but it can be a huge disappointment if Venezuelans embark again on that expectation.
Eliezer: What is the real state of this industry? And I know it’s complicated to estimate, but how much would it cost to recover it?
Francisco: I think there are parts of the industry that aren’t as deteriorated as others. The parts that have been operated by companies like Chevron are in relatively good condition. But there are parts, for example, sadly everything that was Lake Maracaibo is a debacle also environmental, right? I mean, really there are permanent spills in the lake there. All the infrastructure is falling apart.
Archive audio, Fisherman (BBC): Every day I see it worse. Green, black, oily…
Archive audio, Presenter (CNN): This has affected the health of the residents of the area.
Archive audio, Resident (El País): Families that live here on the shore and they have diarrhea, vomiting, skin, skin infections are strong.
Francisco: So, the reality is that there will be parts where recovering the sector will be extremely difficult and parts where it won’t be so difficult. For example, there are oil fields that are these that, for example, Delcy Rodríguez was trying to hand over to these companies close to the government where the infrastructure is already there. All you have to do is put money and technology into it, drill some wells, they’re already connected and that recovers quickly. So those are what we call short-cycle projects. Those are projects where the risks for the investor are limited, because in three or four years they will recover their money. But in these megaprojects of the Orinoco Oil Belt, we’re talking about billions of dollars in infrastructure to be able to extract that oil, there the story is very different, because that requires long-term horizons, of 20, 30 years for the investor and obviously with high political risks nobody is going to invest in that type of project. Having said that, in sum, to recover the levels, let’s say, above Venezuela’s historical peaks, which is perfectly possible, you would have to invest around 100 billion dollars over a period of ten years. That figure has come from work that an interdisciplinary group of many oil experts has done and interestingly Trump also took it up. And today everyone is talking more or less about the same figure.
Eliezer: And before going into detail, precisely on this issue of investment or the promise of 100 billion dollars, there’s another component that perhaps escapes people who don’t know Venezuelan geography. But the oil zones are very far from the capital. Some are even dangerous and have an organized crime presence. So, I ask in logistical terms prior to making the oil investment, how difficult is it to achieve what Trump proposes? I mean, in practice, what would the United States have to control for that plan to work?
Francisco: As you rightly say, there are areas that have greater involvement in organized crime than others. For example, those closest to Colombia. The ELN is very close to some of the oil activity in Lake Maracaibo and even in areas where they’re no longer guerrilla groups, but rather more crime from criminal gangs, they operate in oil areas and you hear that service contractor companies, for example, small companies that are in the sector’s ecosystem, have to pay what in Venezuela they call ‘vaccination,’ that is, they have to pay the local mafia to be able to operate. Now, big companies like Chevron have been able to resolve that. It’s one more cost, let’s say. They have, of course, private security and obviously the Venezuelan army also coordinates with them. And although it is a systemic problem in the sense that there is theft of facilities, there is potential for kidnapping of employees, etc., in the end the oil sector sadly operates like this in many parts of the world and they consider it a cost, let’s say, of their operation. So one could imagine that a good part of these investments would occur with the accompaniment of private security companies, practically mercenaries, because obviously the United States doesn’t want to put military personnel on Venezuelan soil. But certainly that’s one of those many political risks, operational risks that could dissuade some investors when they run their numbers and say eh, this, let’s say, makes my activity more expensive.
Eliezer: We’ll take one last break and come back.
Eliezer: We’re back.
Trump met at the White House with the heads of some major oil companies and talked about this number of investments for 100 billion dollars. During that meeting, the CEO of ExxonMobil was concerned and said he wasn’t very convinced about going back into Venezuela. What’s behind those doubts? What has to happen in Venezuela for these big companies to want to invest?
Francisco: What conditions for me would have to align for those investments, of that caliber, of billions of dollars? We’re talking first, a security that President Trump won’t be able to provide that relations between Venezuela and the United States are stably positive, that is, friendly, in the sense that there won’t be a return to a sanctions situation like the one there has been in the past. And I think that will be difficult without Venezuela returning to democracy. Then there’s secondly that Venezuela’s political leadership, both of Chavismo and the opposition, have at least a vision that the private sector is needed to recover the sector. Because, this will seem incredible, but the surveys that I’ve done in the past in Venezuela, most Venezuelans still think that the state company had to be the dominant actor in the sector, although they accepted a certain role for private companies and that is hardly possible to recover the sector today, given that the state company is bankrupt, etc.
Francisco: And finally pure political stability. There is the uncertainty of whether Venezuela will be a governable country or a country that due to all these irregular groups, etc., it may be that democratic transition either never occurs, or occurs chaotically. On the other hand, it’s true that this is a sector of great profits and they always tell you great risks, but with great profits. True, but if the investment it requires is long-term. Those risks, let’s say, can reach a point where they’re not attractive.
Eliezer: This is an almost rhetorical question, but I’d still be interested in hearing your answer, because does the President of the United States have any real power to push companies like Exxon or Chevron to invest in the country to make those that haven’t entered enter or spend billions of dollars? Do you know from your experience in the sector? Is there any way, let’s say, for a country’s executive to pressure its businesspeople for that?
Francisco: In all other periods of recent United States history, I would tell you that the president. The United States has very little capacity to influence these companies, but obviously this is not a normal president. This is a president who is very aggressive and uses a mix of carrots and sticks very aggressively and very discretionally. So it remains to be seen if for example, the president takes an aggressive attitude with Exxon in its businesses, in other areas and Exxon ends up thinking ‘I have to please the president in this matter.’ I don’t think that will really happen, but let’s say I think that companies, for the first time in a long time, have to think twice about basically telling the United States president they’re simply not, not interested in what you’re telling me, but rather they’re going to have to find a way to at least take some actions that the president considers sufficient so that he doesn’t decide to punish them.
Eliezer: Now, assuming his plan works, right? Trump is painting a fairly optimistic economic scenario for Venezuela and said that the arrival of multimillion-dollar investments from the United States will transform the country. What’s going to happen with that money? Is there any precedent in the history of oil exploitation that allows us to see how profits are distributed in those cases?
Francisco: It’s a very unusual case, right? Perhaps a precedent for a country literally administering another country’s oil exports… It wasn’t even a country, it was an organization, which was the United Nations with Iraq, at a time when there was a blockade of Iraq, but it was causing a humanitarian tragedy. And so, in the end, the UN set up this program in which Iraq was allowed to export money, but the money wasn’t received by Iraq, but by United Nations accounts, and the United Nations, let’s say, allowed it to be translated into a series of food, medicines and some infrastructure investments. That, by the way, generated great corruption at the United Nations and there are people who say it was the most disastrous episode for the organization in reputational terms, because even the secretary general’s son was involved, Kofi Annan’s, who had been a very prestigious person as secretary general. So, one of those things where organizations remember that with great, like, it was a very bad idea for us to get into the business of administering a country, because it certainly lends itself to all kinds of corruption.
Now, we’ll have to see how the United States is going to do this. In principle, it was said that all the money will go to an account that will be administered by the United States government and will only be used for the benefit of Venezuelans and to import goods from the United States and to rebuild infrastructure with American companies, etc. But I was thinking well, how is the Venezuelan State going to function in the meantime? Because as we said before, it’s totally dependent on oil. So what are they talking about? But you already see that pragmatism, at least for now, is quickly taking hold and they’ve already delivered 500 million dollars to the National Bank of Qatar, which is where this account is being administered. But they let that money be exchanged through Venezuelan banks and it was bought by Venezuelan importers. So that the Venezuelan State is now going to pay its salaries and wages with that money. How regular is this process that just started going to be? We don’t know. It’s not clear what it’s going to be like, but what does seem evident is that they’ve already realized that it can’t be that they decide each dollar how it’s used and that they become the detailed administration system of Venezuela, because that’s unfeasible.
Eliezer: I’d like to close with a question that’s a bit based on your experience, but also personal, right? If you talk to family or friends or contacts in Venezuela, let’s say, and you perceive this optimism and at the same time you have all this knowledge about how the industry works, with everything we know today, how do you respond? In other words, do you believe that oil can once again be a solution? That Venezuela can come to use it to rebuild itself or has it become a structural part of the problem?
Francisco: On one hand, I’m very concerned that Venezuelans believe that only oil will allow prosperity, especially in a context where the world is changing and moving toward decarbonization. And although we don’t know at what speed that’s going to happen, there’s no doubt that the glorious times of the past won’t return. And also, that we have the arduous task of building institutions to create a diversified and solid economy. On the other hand, obviously I’m worried to see that people ─and I understand it, it’s perfectly human─ are so focused on ‘let’s see if the economy recovers this year,’ etc., and don’t think more about the issue, first political. For me, obviously as a Venezuelan, Venezuela’s return to democracy is fundamental. And I’m not saying it’s easy or that it’s immediate, but it seems incredible to me to think that one doesn’t have that component, because in reality, not only for normative reasons that I value democracy and freedom and human rights, etc., but because I believe it’s the only way for the country’s economy to really recover sustainably, with a legitimate government supported by most Venezuelans and regular elections, etc., especially in a country and in a region where democracy has been, with its problems, the form of government for at least the last 50 years in most countries.
I’m all the time, both for professional and personal reasons, talking to people in Venezuela and I feel that, let’s say, dichotomy, between what is my knowledge of the subject, which gives me a somewhat more structural pessimism than what people have. But also, in that dichotomy between the political and the economic. And sometimes it’s difficult for me to convey, on one hand, that there are reasons to be optimistic in the short term. Yes, it’s true that this is going to recover the economy, but it’s not sustainable over time without institutional and political change. And it’s not true that we’re going to be a rich country again or that having the supposedly largest oil reserves in the world is enough to solve the problems. So it’s like a message that’s sometimes complex to manage. And well, the truth is that after so many years working on this topic in so many countries, I would tell you that they don’t make me optimistic that things will turn out well.
Eliezer: Francisco, thank you very much for your time.
Francisco: My pleasure.
Silvia: On January 29, Venezuela’s National Assembly approved the new reform to the hydrocarbons law. This reform is the biggest change in the industry since nationalization. It greatly reduces the State’s role in the oil sector and allows private companies to produce and sell oil. The change in the law was approved on the same day that the United States partially lifted sanctions so that PDVSA and Venezuela can commercialize oil. However, the Treasury Department made it clear that doing business with Russia, Iran, North Korea, and Cuba remains prohibited.
With this, the White House has already begun using Venezuelan oil as a geopolitical tool: this week, they lifted tariffs on India in exchange for them stopping buying oil from Russia and Iran, and allowed them to buy oil from Venezuela.
Mariana Zúñiga: This episode was produced by me, Mariana Zúñiga. It was edited by Daniela Cruzat, Eliezer, and Silvia. Bruno Scelza did the fact-checking. Sound design and music are by Elías González.
The rest of El hilo team includes Jesus Delgadillo, Samantha Proaño, Franklin Villavicencio, Lisa Cerda, Diego Corzo, Natalia Ramírez, Paola Alean, Camilo Jiménez Santofimio, and Elsa Liliana Ulloa. Daniel Alarcón is our editorial director.
Carolina Guerrero is the CEO of Radio Ambulante Studios. Our theme music was composed by Pauchi Sasaki.
El hilo is a podcast from Radio Ambulante Studios. If you value independent and rigorous journalism, we ask you to join our memberships. Latin America is a complex region and our journalism needs listeners like you. Visit elhilo.audio/donar and help us with a donation.
If you want to learn more about today’s episode, subscribe to our email newsletter by going to elhilo.audio/boletin. We send it every Friday.
You can also follow us on our social networks. We’re on Instagram, X, BlueSky, Facebook, and Threads. You can find us as @elhilopodcast. Leave us your comments there and tag us when you share episodes.
Thanks for listening.



