Cartel Jalisco Nueva Generación
El Mencho
Guadalajara
Crimen organizado
Narcotráfico
Desapariciones forzadas
Claudia Sheinbaum
Fentanilo
Fraude inmobiliario
La captura y muerte de Nemesio Oseguera, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación y el narcotraficante más buscado del mundo, desató cientos de bloqueos e incendios, y causó terror en Guadalajara y otras ciudades de México. Pero, sobre todo, le mostró al mundo el tamaño de un poder criminal que los mexicanos saben que siempre está presente, y que ya forma parte de la sociedad hasta tal punto que termina siendo naturalizado. Para entender qué significa la caída del capo mexicano más poderoso, cómo nació y se expandió el CJNG hasta volverse un emporio global, y de qué formas el crimen organizado ha determinado la vida cotidiana en el país, esta semana hablamos con el periodista jalisciense Diego Petersen.
Créditos:
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Producción
Jesús Delgadillo -
Edición
Eliezer Budasoff, Daniela Cruzat, Silvia Viñas -
Verificación de datos
Bruno Scelza -
Producción digital
Samantha Proaño, Franklin Villavicencio, Diego Corzo -
Diseño de sonido y mezcla
Elías González -
Música
Elías González -
Tema musical
Pauchi Sasaki -
Fotografía
Getty Images / Ulises Ruiz
Etiquetas:
Transcripciones:
Transcripción:
Eliezer: Bienvenidos a El hilo, un podcast de Radio Ambulante Studios. Soy Eliezer Budasoff.
Silvia: Y yo soy Silvia Viñas.
Silvia: En América Latina, mucha gente se enteró de que habían capturado al narcotraficante más buscado del mundo a partir de un video subido a las redes.
Audio de archivo, Diario ABC: No mames, ¿están bien?
Silvia: Imágenes de personas que corren o se tiran al suelo y tratan de esconderse en el aeropuerto de Guadalajara, una de las principales ciudades de México, y la capital del Estado de Jalisco. Ahí, en un pueblo al sur de Guadalajara, el ejército mexicano atrapó el domingo 22 de febrero al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera, el Mencho, que murió después de la operación militar.
La estampida en el aeropuerto fue producto de la desinformación y de la tensión, pero el pánico era legítimo porque varios puntos del Estado y del país estaban bajo fuego.
Audio de archivo,Telemundo 52: Febrero del 2026, Vallarta, están incendiando carros, se escucha como que explosiones.
Silvia: había incendios de vehículos, de bancos y de tiendas; ataques a gasolineras, bloqueos en las carreteras. No era la primera vez que poblaciones mexicanas eran sitiadas por grupos de un cártel después de la captura de uno de sus líderes. Guadalajara, que ha sido un epicentro del poder criminal de México durante décadas, tiene una larga experiencia como testigo de ese poder y su capacidad para la violencia.
Cuando el tamaño de ese poder asoma a la superficie, como pasó el domingo, el resto del mundo puede ver algo que los mexicanos saben que siempre está ahí, que ya forma parte de la sociedad a tal punto que termina siendo naturalizado. Pero es difícil ignorar que las empresas criminales determinan la vida de millones de personas en el país, atraviesan la economía y la política, y pueden cambiar el destino de poblaciones enteras. Y en este caso hablamos de la muerte del capo más poderoso de México, uno que en menos de dos décadas logró convertir a su organización en un emporio global, conocido por su brutalidad.
Para entender cómo nació y se expandió el Cártel Jalisco Nueva Generación y cómo ha impactado en la vida cotidiana de los habitantes del Estado y de otras partes del país, hablamos con Diego Petersen, veterano periodista y escritor de Guadalajara. Diego ha fundado y dirigido diversos medios y ha escrito no sólo sobre la relación ambigua de su tierra con los capos criminales, sino también sobre sus efectos más terribles, como el reclutamiento forzado y la desaparición de jóvenes en Jalisco.
Después de una pausa, Eliezer entrevista a Diego para entender qué significa la caída del Mencho.
Es 27 de febrero de 2026.
Eliezer: Diego, estamos hablando dos días después del operativo militar que terminó con la muerte de Nemesio Oseguera, ¿no? El Mencho, que era el jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación, posiblemente el criminal más poderoso de México y el narcotraficante más buscado del mundo. Entonces, nos gustaría que nos cuentes primero: ¿cómo está la situación ahí, ahora, actualmente, qué es lo que se percibe y qué es lo que ha cambiado desde el domingo, si es que ha cambiado algo?
Diego: A ver, el domingo, más o menos, a partir de las 12 del día, Guadalajara entró en una especie de estado de sitio no cantado, es decir, dejó de circular el transporte público porque se quemaron más de 100 unidades de transporte público. Entonces, los transportistas dejaron de salir a las calles. Se decretó una alerta a todas las policías y elementos de cuerpos de seguridad, de auxilio del Estado e incluso se suspendió el culto de las iglesias, cosa que no había sucedido quizá desde la llamada guerra cristera.
Eliezer: También conocida como la Cristiada, fue prácticamente una guerra civil entre el gobierno mexicano y grupos católicos que duró desde 1926 a 1929. O sea, hace un siglo. En Jalisco, uno de los estados más afectados, el clero suspendió misas en forma de protesta.
Diego: Era impresionante. Domingo a las 12 del día, las calles vacías; no había campanas en las iglesias. Siendo una ciudad tan afeta a acudir a misa. No se ven templos llenos, pero un domingo muy inhabitual. Y sí, lo del aeropuerto fue una estampida por un susto. Alguien vio a un militar correr y todos corrieron. Las imágenes que circularon del avión incendiándose, absolutamente falsas. Esas no eran ciertas. La gente entró en pánico porque cualquier cosa podría suceder. Porque todo estaba sucediendo. Estamos hablando de más de 100 bloqueos. Camiones incendiados en las carreteras y dentro de la ciudad. Entonces, todo era creíble en ese momento.
Eliezer: Los bloqueos o narcobloqueos son un método que usan los grupos criminales para generar caos en la población, saturar a las autoridades y asegurar vías de escape o demostrar control territorial. Se suelen hacer en avenidas o carreteras, donde roban vehículos y les prenden fuego. El día del operativo se registraron 252 bloqueos en todo el país.
Eliezer: Y Diego, ¿cuándo empezó eso? ¿Y cuándo terminó el movimiento en la ciudad de Guadalajara?
Diego: En los primeros reportes de que ya había un operativo para detener el Mencho, fueron como hacia las 09:30, 09:45 de la mañana. Yo supongo que a esa hora ya casi había terminado el operativo, si es que ya había terminado. Y unos 30 minutos después se confirma que el Mencho estaba detenido. Sí, supimos primero que lo de Tapalpa, el Mencho estaba detenido y, empieza, digamos, en ese momento, el decreto del Código Rojo. Los primeros incendios en toda la ciudad.
Eliezer: En México, el código rojo es una alerta. Significa que ocurrió un hecho de violencia grave y que las fuerzas de seguridad entran en máxima alerta para intentar controlar la violencia y recuperar el control. Recordemos que esto pasó el domingo. Entonces el lunes fue un día particular.
Diego: Era un lunes del silencio. Fue muy extraño; parecía un día de fiesta, de esos que había antes, donde realmente no abría un solo negocio. Yo fui al periódico en bicicleta; es un recorrido de unos cinco kilómetros. No había un solo negocio abierto, no había transporte público, no había gente en las calles.
Eliezer: Para el martes ya había cierta sensación de normalidad.
Diego: Se reactiva el mercado, pero el transporte público sigue operando al 60%, lo que es los autobuses y la movilidad masiva, es decir, el tren y los BRTS. Eso sí, están funcionando aparentemente al 100%.
Eliezer: Y para cerrar con el panorama de ahora, ¿cómo se percibe a la sociedad? ¿Tú que has vivido ahí toda la vida y no es la primera situación, así que han pasado, no? ¿Cómo se percibe en este momento a la sociedad? ¿Cuál es la atmósfera?
Diego: Los que ya habíamos visto esto en algunas otras ocasiones. Era evidente que era algo grande y delicado porque se activaron todos los frentes del cártel Jalisco. Es decir, el Cártel Jalisco tiene diferentes regiones en Puerto Vallarta, en la región que va de los Altos de Jalisco hacia Michoacán y Guanajuato, que es otro grupo en la zona sur, que es la zona que todos le llamamos Zona Mencho o la llamaba porque era justo la zona de control y en la ciudad.Y luego vimos cómo se fueron extendiendo hacia otros estados, pero todos los frentes se activaron simultáneamente. A ver, hay, por un lado, eh, tensión y nerviosismo, y por otro lado, este especie de, dejo de decir: “otra vez, ¿no? Va a volver la violencia otra vez”. Guadalajara ha sido una ciudad que ha vivido muchos tipos de violencia, no solo la violencia del crimen organizado. Vivió violencia política en los años 70,¿no? Violencia de grupos estudiantiles que era de otra manera, pero que también, digamos, generaba balaceras y ese tipo de cosas: enfrentamientos, más de carácter, primero, ideológico y luego casi delincuencial, ¿no? Y luego hemos vivido etapas distintas del crimen organizado, con diferentes sucesiones. Cada vez que hay una sucesión en el crimen organizado, se desata la violencia en la ciudad. Y entonces, si bien no venimos del mejor momento. La sensación de que la violencia iba hacia la baja en el último año, ya más o menos con cierta constancia. El temor es que esto va a regresar. Y hay otro tipo de violencia que tiene que ver con la desaparición forzada, que ha sido la violencia que más ha marcado a la ciudad y al estado en los últimos cinco años, quizás un poco más, ¿no? y que digamos ahí la esperanza de que esto de alguna manera también frene la desaparición forzada de jóvenes que ha sido terrible en Guadalajara.
Eliezer: México reconoce oficialmente más de 100 mil personas desaparecidas y más del 80% se dieron en las últimas dos décadas. Desde 2018, Jalisco es el estado con más desaparecidos del país: más de 16 mil, según la data más reciente. Los jóvenes son los principales afectados: en más del 40% de los casos, las víctimas tienen entre 20 y 34 años.
Eliezer: En un artículo que publicaste este mismo lunes al otro día de la caída del Mencho, dices que ya se sabía que esto iba a pasar tarde o temprano, ¿no? Que Estados Unidos había dicho varias veces que iban por él, que el gobierno nacional sabía que iba a tener que atraparlo y que el gobierno del Estado lo daba por cierto. ¿Por qué? ¿Y por qué en este momento?
Diego: ¿Por qué en este momento? Porque Donald Trump lo puso como el número uno en la cabeza de los criminales más buscados y lo declaró a este grupo en específico como un grupo terrorista. Había un interés particular, además, porque había dos cosas que afectaban mucho a Estados Unidos con respecto a este grupo. La droga es un negocio a la que México entró hace muchísimos años. Este cartel entró en dos cosas que le afectaban mucho a Estados Unidos. Uno el fentanilo. El grito desesperado de Estados Unidos a México de que había que parar el fentanilo empezó hace más o menos diez años. Pero nunca nadie le había puesto un precio a la cabeza del Mencho, como se lo puso Trump en 15 millones de dólares. Y conversaciones con la gente de la embajada, del consulado, siempre era decir: “Bueno, hay que detener al Mencho y esto tiene que suceder”. Yo digo que si yo lo sabía, por supuesto que lo sabían las autoridades, ¿no? La pregunta es si se van a animar a hacerlo antes del Mundial o no, ¿no? Porque hay un Mundial en puerta y esto, el riesgo de generar un estado de ingobernabilidad previo al Mundial es alto. Entonces, por eso, a ver ya sabíamos todos estábamos claros que iban a venir a hacer una operación para detener a El Mencho, con o sin permiso de las autoridades mexicanas, con colaboración o sin colaboración de las autoridades mexicanas, porque además el cártel se había metido a otra cosa que estaba afectando a estadounidenses en edad de retiro, que eran fraudes en Puerto Vallarta, fraudes inmobiliarios cuyo target específico eran los canadienses y estadounidenses que querían invertir su dinero de retiro en una playa. Y se metieron en ese negocio, y también ya el Departamento del Tesoro estadounidense había varias veces advertido sobre que el Cártel Jalisco estaba detrás de estas extorsiones, con lo cual era, digamos, quizas el cártel que más estaba afectando los intereses estadounidenses. Eso era como muy evidente.
Audio de archivo, Claudia Sheinbaum, presidenta de México: El entendimiento con Estados Unidos se basa fundamentalmente en el intercambio de inteligencia, de información.
Eliezer: Luego de la muerte de El Mencho, la presidenta Claudia Sheinbaum negó la participación directa de Estados Unidos.
Audio de archivo, Claudia Sheinbaum, presidenta de México: Hubo información que prestó el gobierno de los Estados Unidos; incluso ellos sacaron un comunicado de inteligencia. Pero toda la operación ,desde su planeación, es responsabilidad, pues, de las fuerzas federales, en este caso, de la Secretaría de la Defensa Nacional.
Eliezer: Esa era la versión desde Washington también. Aunque el martes, durante su discurso de Estado de la Unión, Trump dijo algo diferente.
Audio archivo, Presentador, El Heraldo: Y el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se atribuyó la muerte de “El Mencho” ayer durante su discurso del Estado de la Unión.
Audio de archivo, Donald Trump,presidente EEUU: We’ve also taken down one of the most sinister cartel kingpins of all. You saw that yesterday.
Eliezer: Hacemos una pausa y volvemos.
Eliezer: Estamos de vuelta en El hilo.
Eliezer: Nos gustaría que nos ayudes a entender un poco más sobre el origen del Mencho y de su cártel, y de cómo ha trastocado o dado forma a la vida en el estado de Jalisco en la última década y media, ¿no? Pero para empezar, poniéndolo en perspectiva desde el presente, ¿puedes explicarnos brevemente qué significa que hayan matado al capo principal del Cártel Jalisco Nueva Generación? Es decir, en términos de tamaño y de poder criminal, ¿nos puedes dar una idea de cuál es el peso de esta organización en México y en la región?
Diego: Este era actualmente el cártel más importante del país, ¿no? Este y un cártel con características distintas. Quizás lo que hizo Nemesio Oseguera de innovación en el crimen, si podemos llamarlo así. Es que creó una especie de organización franquiciada o de multinivel. Y entonces él entendió antes que otros cárteles que tienen origen, digamos, más tradicional solo en la venta de drogas; los cárteles nacen en el tráfico, trasiego e internación de droga en Estados Unidos y producción. Cárteles es un término económico que habla de un monopolio del proceso completo. La organización, pues, ya no llamarles cárteles. La organización criminal que creó Nemesio Oseguera sí nace de la droga, pero entró a muchos otros, digamos, negocios, donde lo que hacía era darles a los grupos criminales de control territorial la posibilidad de usar el nombre del cártel como una forma, digamos, de poderío, de darle sustento a su poder y, al mismo tiempo, de cobrarle renta. Entonces, lo que acabó pasando es que este cártel se expandió a 19 estados. 19 de los 32 estados tenían un control mayoritario del Cártel de Jalisco y en los otros 13 estados había presencia en la mayoría, aunque no eran el grupo dominante.
¿Cuál es la innovación? Primero, el control territorial. Entonces empezaron no solo a controlar a los municipios en términos de fuerza, sino también a usar a la figura del municipio, la presidencia municipal, como una forma de extraer renta, ¿no? Entonces controlaron primero la policía, luego la obra pública y luego incluso los mercados. Luego, además, tenían un control muy importante de droga sintética, que este cártel nace de la droga sintética. Y ahí voy a cómo nace el Mencho. El Mencho era un operador del cártel llamado de los Valencia, que es el primer cártel que entra la droga sintética en México. ¿Cuáles son las drogas sintéticas? Pues las que tienen que ver con metanfetaminas. Y ahora, por supuesto, todo lo que tiene que ver con fentanilo. Ya no era la marihuana tradicional de Sinaloa, Michoacán, Guerrero. Ya no era la cocaína traída de Colombia, Venezuela, Ecuador y donde los cárteles mexicanos eran los introductores por la frontera a través de los diferentes puertos que tenían organizados, sino que se mete la droga sintética, y eso significa importar por los puertos los precursores de las drogas. Por eso se vuelve tan importante el puerto de Manzanillo y el puerto de Lázaro Cárdenas, porque normalmente vienen de Asia. Estos precursores entran a México por los puertos de manera ilegal. En la sierra se cocina como se les dice, es decir, se hacen estas drogas y se exportan. El que empezó con eso fue el Cártel de los Valencia y lo que hace el Mencho es traicionar al líder del Cártel de los Valencia para quedarse él con el control.
Eliezer: Es una historia compleja, pero básicamente, la traición de El Mencho dividió al cártel de los Valencia en dos facciones: por un lado, un grupo que seguía siendo fiel a los Valencia y que además hizo alianza con otro grupo criminal del que seguramente ya han escuchado, Los Zetas. Y por el otro lado estaba el grupo de El Mencho; ellos pasaron por un par de nombres antes de ser conocidos como Cártel Jalisco Nueva Generación.
Diego: Hay un video que ya no está en las redes, pero que fue el video de presentación del Cártel Jalisco Nueva Generación. Se presentaron desde el principio; fueron muy mediáticos; tienen una gran operación en redes. Diciendo: “Nosotros no venimos a atacar a la población; nosotros venimos a hacer negocio. Al que se nos ponga enfrente, sí lo vamos a matar. A los que no, estamos para ayudarlos y nosotros estamos para apoyar a la población en general.”
Entonces, siempre tuvo esta parte, digamos, de vínculo social con las poblaciones que controlaba, ¿no? Decir: “Nosotros vamos a controlar el crimen, nosotros vamos a poner orden, vamos a educar a los chicos”. Hay pueblos en Jalisco donde dicen: “No, bueno, aquí, desde que está el cártel, la cosa está tranquila, porque si algún chico delinque, pues lo tablean”. Tablearlo literalmente es ponerlo hincado contra la pared y le dan de tablazos en las piernas y los glúteos, ¿no? Y bueno, ya si vuelve a delinquir, pues a lo mejor sí lo desaparecen, pero te lo contaban con una naturalidad o te lo cuentan con la naturalidad de quien ha asumido que ese es el nuevo Estado. Entonces, lo que hizo muy grande a Nemesio fue esa inteligencia territorial, ¿no? O esta gran capacidad de control territorial y creación de ejército, ¿no? Porque creó grandes ejércitos, contrataba kaibiles, contrataba exmarines.O sea, contrataba a mercenarios muy profesionales que venían a entrenar. Y luego creó esta figura de reclutamiento forzado para enriquecer sus cárteles, que tiene que ver con todos estos campos de entrenamiento y exterminio que hemos visto tristemente en este, recientemente, el caso de Teuchitlán.
Audio de archivo, Periodista, BBC Mundo: Un hallazgo cruento e inédito en pleno corazón de Jalisco, en el oeste de México. Las autoridades del país investigan un terreno en una región agrícola, que era utilizado por el crimen organizado para, presuntamente, reclutar a jóvenes, en el que encontraron cientos de prendas de vestir acumuladas, restos óseos, e indicios de calcinamiento.
Diego: Y, por otro lado, una gran inteligencia financiera, muy profesionalizada, con muchos esquemas de lavado de dinero y de ampliación de mercados.
Eliezer: Algo que me parece muy impresionante cuando uno empieza a leer información es que el Cártel Jalisco Nueva Generación, tiene solo unos 16 años de existencia, ¿no? La fecha de nacimiento oficial se suele ubicar en 2010, después de la fragmentación de un cártel y el asesinato de un capo narco que controlaba el estado de Jalisco y era mano derecha del Chapo Guzmán, ¿no? Vos publicaste hace tiempo un artículo en el que justo dices que ese asesinato en 2010 fue el fin de la paz en Guadalajara, el fin de la pax narca.
Creo que es muy importante saber qué fue esta pax narca a la que te refieres por dos motivos. Por un lado, porque me parece que sirve para entender un poco cómo los narcos han sido tomados y entendidos por la sociedad, sobre todo por la sociedad tapatía. Y por otro, porque a partir de ese momento en que está naciendo el Cártel Jalisco Nueva Generación, da la impresión de que empezó como una nueva etapa de brutalidad entre los grupos criminales, ¿no? Las noticias de los hombres colgados en los puentes y decapitados, etcétera.
Diego: Sí, a ver, en un resumen rapidísimo de Guadalajara tiene una relación con el narcotráfico desde hace muchos años, cuando llegan aquí los grandes capos de Sinaloa a vivir y a operar desde Guadalajara después de la Operación Cóndor, una operación para erradicar la producción de marihuana en Sinaloa. Curiosamente, se viene el general que hizo la Operación Cóndor y los capos se vienen todos a Guadalajara al mismo tiempo, ¿no? Y entonces operan literalmente en Santa Paz, hasta que en 85 viene la muerte del agente de la DEA, Enrique Camarena, y entonces caen dos grandes capos que son: Caro Quintero y Ernesto Fonseca, de los cuales toda Latinoamérica ha oído hablar, y unos años después, Félix Gallardo, que era el jefe de jefes, le llamaban, ¿no? Ahí empieza un periodo también de mucha inestabilidad y de eventos muy violentos en Guadalajara. El más conocido es el asesinato del cardenal Posadas. Luego viene un bombazo en Camino Real: en un hotel iban a meter una bomba, una fiesta de 15 años. Finalmente, mueren solo los que iban a meter la bomba, pero es una gran tragedia. Entonces, quien domina Guadalajara es el Cártel de Sinaloa y ponen a un operador que era el cuñado del Chapo, que era Nacho Coronel. Es el momento de paz de Guadalajara. Nacho Coronel: le matan a un hijo; él empieza a generar violencia y el gobierno viene por él. Y también, en un caso muy parecido al del Mencho, es una operación militar donde, curiosamente, también lo abatieron.
Audio archivo, reportero, EjeCentralTV: Una operación quirúrgica del ejército mexicano dio un fuerte golpe a la estructura del Cártel de Sinaloa. Nacho Cororel falleció en un operativo militar activado en Zapopan, Jalisco.
Diego: Y a partir de ahí viene la traición y Mencho ve la oportunidad, yo creo. Traiciona a su propio jefe, que era el Lobo Valencia, que era el que todo mundo pensaba que se iba a quedar con la Plaza de Guadalajara, porque iba creciendo el negocio de las drogas sintéticas, y viene la traición. Lo que sí cambia es la forma violenta, o sea, cuando él se se define a sí mismo como el Matazetas y se pone a las órdenes del Cártel de Sinaloa. En un principio, ¿eh? Dice: “Oigan, su enemigo es mi enemigo son los Zetas, vamos a acabar con ellos”. Y entonces hace una serie de acciones en Veracruz, en Tamaulipas, verdaderamente atroces, de mata a un montón de operadores de los Zetas y los tira en frente de una reunión de procuradores.
Audio de archivo, reportera: Testigos señalaron que los cuerpos de varias personas fueron abandonados por un grupo de hombres armados en las proximidades de la Plaza América. Aseguran que los cuerpos presentaban huellas de haber sido torturados.
Diego: En otra ocasión cuelga en un puente a todos los enemigos, todos con letreros, y empieza esta forma distinta, ¿no? Entregar cabezas en hieleras, ¿no? Cosas de una brutalidad que no habíamos visto antes. Sí, era toda una formalidad de decir “tenme miedo”, y la manera de hacerte tener miedo es enseñándote el cuerpo destazado, el cuerpo quebrado y el ejercicio de una violencia brutal que no existía antes. Eso empieza con el cártel este de El Mencho, con el Cártel de Nueva Generación, y a partir de ahí la violencia cambia radicalmente su rostro en México, hacia una violencia mucho más brutal y mucho más despiadada. Los gobiernos siguieron con su mismo discurso de “se matan entre ellos”.
Hasta que, pues, ellos terminamos siendo nosotros. Eso siempre sucede. ¿Por qué? Porque el crimen organizado termina involucrándose con la sociedad, siendo parte de la sociedad. Y hoy en Jalisco es muy difícil; en Guadalajara, a lo mejor, es más difícil verlo, pero en los pueblos es muy difícil quitar la madeja de buenos y malos, porque todos tienen un pariente en el crimen organizado. Y entonces acaba siendo, tomando incluso las estructuras familiares.
Eliezer: Justo sobre esto queríamos preguntarte un poco por qué queríamos hablar de algo de la evolución del Cártel Jalisco Nueva Generación y de cómo la relación con los cárteles ha trastocado, ha definido la vida en el estado de Jalisco y en otros rincones, ¿no? Hay analistas que hablan de un sistema dual de gobernanza criminal en Jalisco, por un lado violencia extrema, esto a lo que te acabas de referir reclutamientos y desapariciones forzadas, armamento de grado militar, castigos y corrupción y por otro, asistencia social, ¿no? Entregas de despensas y de juguetes, patrocinios de fiestas patronales, etcétera ¿Qué tan real es este sistema y qué tan efectivo resulta?
Diego: Es real y es efectivo. Las dos cosas. Ahora, ¿cómo nace esto? Es decir, yo creo, de las innovaciones criminales que tiene el Cártel Jalisco Nueva Generación, se creó esta figura, yo digo: cuando el gobierno habla de jefes de plaza, es una renuncia a sí mismo, ¿no? Una renuncia de gobernar, porque no es que ese fue el jefe de Plaza. El mismo gobierno, las mismas policías hablaban de jefes de plaza. ¿Qué es el jefe de plaza? La persona que tiene el control de un territorio específico y ese es el que tiene vinculación. El jefe de plaza puede cambiar de cártel, ¿no? Había jefes de plaza que estaban con Sinaloa y luego se cambiaron a Jalisco o viceversa, o con Los Viagras y luego se fueron con la familia Michoacana, en fin. Es decir, pero el jefe de plaza sabe que él controla el territorio. ¿Cómo le hace para controlar el territorio? Hablamos ya: primero, el control del municipio; y la otra es el control de las actividades fundamentales, ¿no? Hay pueblos en México o en Jalisco donde, por ejemplo, controlan el pollo en los mercados; todo el que vende pollo tiene que pagar. Que controlan el mercado de materiales de construcción; controlan el acceso a los cigarros. Pueblos en Jalisco donde solo se venden cigarros chinos importados rarísimos que no has visto en tu vida, ¿no? Porque no son las grandes tabacaleras a las que estamos acostumbrados, sino las marcas que dicen: pues, este pueblo solo se vende esto, ¿no? ¿Por qué? Porque el crimen organizado tiene el control. En fin, un montón de actividades económicas. Por eso, ya hablar de carteles de las drogas me parece que ya no; no explica lo que pasa con la criminalidad en México. Sí, fue el origen. Quizás sigue siendo uno de los principales actividades de las actividades más rentables, pero hoy, la extorsión, o cobro de piso, y este, y también, digamos, el control de los jóvenes, es lo que define a un cártel.
Decimos que el Estado se define por dos cosas: el monopolio de la violencia y el monopolio de el cobro de impuestos. Pues bueno, ahora hay otro que tiene esos monopolios que ejerce esa fuerza, a veces a través del Ayuntamiento, como sucedió en Tequila. En un caso que también fue muy sonado acaba de suceder la detención del alcalde de Tequila, que era parte del crimen organizado, parte de la estructura del Mencho
Archivo audio, Presentador, Milenio: Un juez le dictó prisión preventiva al alcalde de Tequila por operar una red de secuestro y extorsión en este municipio de Jalisco. También se sabe que desde hace 5 años Diego N. prometió entregar 40 millones de pesos anuales al Cártel Jalisco. El dinero provendría de extorsiones a empresarios y también a mercados y comerciantes.
Diego: Él tenía de, digamos, la posibilidad de obtener la renta de donde él quisiera a cambio de que pagara 40 millones de pesos de franquicia.
Eliezer: Una cantidad que equivale, al cambio de la fecha, a un poco más de dos millones de dólares.
Diego: Para operar en nombre del cártel. Esa es la gran innovación del cártel del Mencho y la creación de un ejército. El ejército, como decías, que creó el Mencho, fue bestial. Una capacidad de fuego y de logística y de, eh, digamos, el control territorial se da a través de una cosa que llamamos los halcones, que son los jóvenes contratados para estar sentados en una esquina con un celular avisando qué pasa, ¿no? Y finalmente, el otro elemento que es terrible en este nuevo cártel es el reclutamiento forzado y la desaparición de jóvenes, ¿no? Para crear estos ejércitos, hacen unas formas de reclutamiento y de entrenamiento brutales, ¿no? Donde muchísimos jóvenes van en busca de un trabajo y terminan en una fosa común escondidos en la sierra. Porque la manera de entrenar es matándose los unos a los otros, de unas maneras absolutamente brutales. Entonces, yo creo que la brutalidad del Cártel Nueva Generación yo no la conozco en otro cártel a nivel internacional; no he oído de estas formas tan brutales y que, tristemente, el gobierno mexicano fue naturalizando a medida que decía: si no hablamos de esto, no pasa. No has oído hablar en las mañaneras más que con evasivas del tema de los desaparecidos, porque ni el gobierno de López Obrador quiso hablar sobre desaparecidos, solo para desaparecer el número, porque pensó que le podía afectar a la campaña. Y Claudia Sheinbaum lleva desde diciembre posponiendo un supuesto informe sobre la desaparición forzada en México, que no lo ha dado y temo que no lo dará jamás.
Eliezer: Diego, hay investigaciones que distinguen entre el brazo armado del Cártel Jalisco Nueva Generación y la estructura financiera. Tú hacías esta distinción hace un ratito cuando conversábamos. ¿Te parece que es clave entender esa diferencia para dimensionar su poder real? Te lo preguntamos para analizar un poco hacia futuro los efectos de la caída del Mencho. Más allá de la violencia, que es algo en lo que nos gustaría enfocarnos para terminar.
Diego: Sí, a ver, yo creo que sí hay que distinguirlo y, al mismo tiempo, entender que son parte de lo mismo. El Mencho es solo el brazo operativo y, al mismo tiempo, sus cuñados, los famosos Cuinis, cuatro de sus cuñados o cinco ya están detenidos, algunos incluso en Estados Unidos, que fueron los que tenían esta gran visión de negocio que ampliaron la exportación de droga sintética no solo al mercado estadounidense y canadiense, sino que controlaron toda Europa y toda Asia en droga sintética. Por eso algunos dicen que es el cártel más grande del mundo.
La otra gran innovación financiera tiene que ver con la manera en que movían el dinero y controlaban el poder político. Se ha dicho mucho que mientras no se toque a la estructura política que soporta al cártel o a los cárteles, da exactamente igual. Porque todos estamos seguros, ¿no? De que cortas una cabeza y sale a otra y cortas una cabeza y sale otra. En algún momento, López Obrador, en su presidencia, con mucha lógica, este, pero solo se quedó en una enunciación, dijo: “Lo importante es el combate financiero al crimen organizado”. Cortarle los hilos a el dinero del crimen organizado. Jamás lo hizo. Hubo una pequeña operación que se llamó Operación Agave Azul. Desde la UIF, cuando estaba Santiago Nieto, este, cambió al director de la UIF; pusieron a Pablo Gómez, un político, este, que solo estaba ahí para cobrar y desapareció completamente eso, pero fue el mensaje. El mensaje fue: ya nos los vamos a tocar. O sea, Pablo Gómez, al poner ahí a un político, el mensaje fue “Tampoco por aquí los vamos a perseguir”, ¿no? Y fue un mensaje muy claro de que le podían operar financieramente como quisieran.
¿Dónde se ve el lavado de dinero de el crimen organizado? Fundamentalmente, está no solamente, pero principalmente, esta en el negocio inmobiliario. Muy boyante en Guadalajara, edificios completos de lujo 100% vendidos, 15% habitados, eso te da una señal. Entonces, sí hay un negocio financiero muy importante que también debe combatir el Estado y que no se está combatiendo, sino que se está persiguiendo el dinero; el crecimiento del efectivo en México en el último sexenio fue brutal. Yo creo que es otro signo de que no se persiguió financieramente, ¿no? Entonces, no existe el uno sin el otro.
Pero yo creo que la innovación del Cártel Jalisco en materia financiera sí superó a lo que tenían los cárteles tradicionales, cuyos esquemas de lavado de dinero eran, digamos, un poco más, más simples, ¿no?
Eliezer: Estos esquemas más comunes son, por ejemplo, la creación de negocios fachada como gimnasios, hoteles o peluquerías que manejan grandes cantidades de efectivo y donde puede ser difícil verificar la cantidad real de clientes o servicios prestados. El dinero ilegal se introduce al sistema financiero a través de transacciones y registros falsos.
Diego: Pero la cantidad de efectivo que está circulando actualmente en México me parece que es un signo inequívoco de que se dejó de perseguir financieramente a los cárteles.
Eliezer: Hacemos una pausa y volvemos.
Eliezer: Estamos de vuelta en El hilo.
Eliezer: Estos días has señalado que esta no es la primera vez que Jalisco vive una situación así, ¿no? Recién contabas; ya sucedió en los 80 y en 2010 y también hay otros ejemplos recientes en otros lugares del país. Se sabe que, como decías recién, después de descabezar a los cárteles, suele venir una etapa de fragmentación y luchas por el poder. Pero ¿qué escenarios posibles ves hoy para el Estado? Sobre todo si pensamos que en algunos meses, en tres meses y un poquito viene el Mundial. ¿Crees que hay una oportunidad también para que el gobierno del estado y el gobierno federal puedan avanzar en esta lucha o recuperar el control en algunas partes?
Diego: No tengo muy cierto qué es lo que están buscando uno y otro. Porque por un lado, la presidenta Claudia Sheinbaum dice una cosa en la mañanera y hace otra después de las 10 de la mañana. Eso sí ha sido muy interesante en ella. Es decir, y sí, hay una persecución real, eh, al crimen que no habíamos visto
Audio archivo, Claudia Sheinbaum, presidenta de México: El operativo que hizo la Defensa el domingo, porque también están diciendo “Ahora hay un cambio en la estrategia”, no, tenía que ver con la detención de una persona que tenía una orden de aprehensión. En el momento de la detención se da esta agresión y responden las fuerzas federales.
Diego: Es una estrategia muy parecida a la tan criticada estrategia de Felipe Calderón y de García Luna, implementada por un alumno de García Luna, ¿no? Qué es Omar García Harfuch, quizás más evolucionado en otras cosas. Podemos tener más confianza o no en él, pero evidentemente es la misma estrategia.
Vamos a combatir directamente porque el Estado no puede permitir que exista un Estado paralelo, punto. Es decir, la gobernabilidad depende de que el gobierno y el Estado tengan el control. Y yo sí creo que con López Obrador se perdió mucho ese control. En aras de decir es más importante la transformación política que el control del territorio en este momento. Y perdió el control del territorio de una manera ya se venía perdiendo con Peña Nieto, pero el lo que se perdió con Calderón fue con López Obrador fue bestial. Entonces, creo que el gobierno federal sí puede tener una idea más clara. Al Gobierno del Estado, yo creo que hay una gran oportunidad de recuperar aquellos municipios donde la presencia no es tan fuerte; es decir, donde el franquiciatario, por decirlo de alguna manera, del cártel queda en este momento sin protección, porque el ejército, en general, del cártel, tiene una necesidad de autoprotección. Entonces, no va a poder proteger en este momento a esos líderes municipales o a jefes de plaza que están controlando y asolando algunos municipios. Y yo veo ahí una gran oportunidad para que el gobierno del Estado, en combinación con la Federación, con las Fuerzas Armadas, pero recuperen. Sin embargo, eso va a generar más violencia y hay dos obsesiones que comparten, eh, la presidenta Sheinbaum y el gobernador, que es un investigador de Jalisco, llamó el combate estadístico de la delincuencia, ¿no? Es decir, lo que importa es la estadística y no lo que pasa en el territorio. Y entonces, en esta obsesión estadística, me da la impresión de que ninguno de los dos va a querer en este momento generar algún acción que pueda detonar violencia, aunque a la postre sería recuperar el Estado.
Y segundo, el Mundial sí va a ser una determinante, por lo menos, en términos de lo que pueda suceder en los próximos meses. Van a tener que tratar de esconder la basura debajo del tapete de no hacer parecer como que no pasa nada, ¿no? Tratar de llegar a pactos. Esos famosos pactos no escritos, pero que siempre hay, ¿eh? Yo siempre he dicho que el diálogo con el crimen organizado es muy parecido, como el que yo tengo con mi perro. No quiere decir que platiquemos. Nadie me puede acusar de hablar con mi perro. Me dirían que estoy loco, pero de que nos entendemos, nos entendemos, ¿eh? Y de que hay manera de ponerle límites y de que él transgrede los límites. No hay, no hay duda. Lo mismo sucede con el crimen organizado, es decir, en los mensajes que manda el Estado, en las próximas semanas va a quedar claro cuál es la intención de cara al Mundial y la intención de cara al Mundial vamos a ver campañas de que México está en paz. Yo creo que a partir dentro de unos quince días, tres semanas, todo está bonito, todo está perfecto. Vengan todos, y la población va a seguir sufriendo el mismo yugo del crimen organizado que tiene ahora.
Eliezer: Diego, para cerrar, nos gustaría saber cómo ves los efectos y los alcances de esta colaboración de seguridad entre Estados Unidos y México, ¿no? Por un lado, se toma como un hecho que la caída del Mencho tuvo que ver en parte por la presión de Estados Unidos y contó con apoyo de inteligencia de ellos, ¿no? Pero justo por lo que hablábamos recién, también abre un escenario muy inestable y peligroso. Y nos preguntábamos: ¿hasta qué punto crees que el actual gobierno de Estados Unidos entiende cómo funcionan las organizaciones criminales en México y su relación con la política? ¿Hasta dónde marcan el ritmo de estas operaciones y qué crees que podemos esperar de esta cooperación binacional de aquí adelante?
Diego: Fíjate que yo, en ese sentido, soy optimista porque creo que en Estados Unidos esto es una derrota para los duros, los duros que, lo que decía, “no lo que tenemos que hacer nosotros, que somos los fuertes y los que sabemos, los que tenemos la capacidad de ir directamente a detener a los capos”. Y entonces se creó esta agencia de colaboración interinstitucional para combate a los cárteles de la droga. Algo así se llama este en Estados Unidos y que empezó a operar hace un par de meses, ¿eh? Pero, que fue el resultado de los moderados en Estados Unidos, dijeron: “A ver, no podemos hacer una intervención en México; es nuestro vecino, no es Venezuela”. Hacer una intervención directa en México tendría consecuencias para Estados Unidos. No es que fuera inocuo para Estados Unidos, no solo por razones, digamos, de corrección política, sino de realpolitik.
Y creo que el hecho de que haya funcionado tan bien este operativo en términos de colaboración, es decir, México se hizo pato con la entrada de los drones para que pudieran hacer el espionaje. Pero gracias a eso, a que México permitió que se apoyara con tecnología estadounidense, la localización y luego yo también creo que estos marines que vinieron hacer un entrenamiento en una zona de la península de Yucatán, pues muy probablemente también tenía que ver con entrenamiento logístico para este tipo de asuntos. Y la colaboración funcionó. A los dos les interesaba que esto terminara y este terminó. No sin bajas, no hay que decirlo. A ver, hay 25 miembros de las Fuerzas Armadas muertos y, por lo menos, otras cuatro o cinco personas, entre policías, este, de otros rangos judiciales de Jalisco, personas inocentes que murieron en esto, es decir. Y también hay 60 personas del crimen organizado que murieron en eso. No fue gratuito, no fue inocuo. Hay que celebrar; digamos que fue exitosa la operación. Ya habían fracasado en un par de ocasiones, ¿no? Y ojalá que esto sea el principio de una política de distinta en la relación con el crimen organizado, que, insisto, mientras no se toque la estructura política y de lavado de dinero, la verdad es que pues simplemente la discusión es quién sigue. Y eso me parece que sería el peor escenario, no solo para Jalisco, sino para todo el país.
Eliezer: Diego, muchísimas gracias por hacerte unos minutos para hablar con nosotros.
Diego: Al contrario, es un gran placer.
Jesus Delgadillo: Este episodio fue producido por mí, Jesus Delgadillo. Lo editaron Daniela Cruzat, Eliezer y Silvia. Bruno Scelza hizo la verificación de datos. El diseño de sonido es de Elías González y la música es de él y Rémy Lozano.
El resto del equipo de El hilo incluye a Samantha Proaño, Franklin Villavicencio, Lisa Cerda, Diego Corzo, Natalia Ramírez, Paola Alean, Camilo Jiménez Santofimio, Elsa Liliana Ulloa y Daniel Alarcón. Carolina Guerrero es la CEO de Radio Ambulante Studios. Nuestro tema musical lo compuso Pauchi Sasaki.
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Gracias por escuchar.
Transcript:
The following English translation was generated with the assistance of artificial intelligence and has been reviewed and edited by our team for accuracy and clarity.
Eliezer: Welcome to El hilo, a podcast from Radio Ambulante Studios.
My name is Eliezer Budasoff.
Silvia: And I’m Silvia Viñas.
Silvia: In Latin America, many people found out about the capture of the world’s most wanted drug trafficker through a video posted on social media.
Archival audio, Diario ABC: Holy shit, are you guys okay?
Silvia: Images of people running or throwing themselves to the ground and trying to hide at the Guadalajara airport, one of Mexico’s main cities and the capital of the state of Jalisco. There, in a town south of Guadalajara, the Mexican military captured — on Sunday, February 22nd — the leader of the Jalisco New Generation Cartel, Nemesio Oseguera, known as El Mencho, who died following the military operation.
The stampede at the airport was a product of misinformation and tension, but the panic was legitimate: several parts of the state and the country were under fire.
Archival audio, Telemundo 52: February 2026, Vallarta — cars are being set on fire, you can hear what sounds like explosions.
Silvia: There were vehicle fires, attacks on banks and stores, gas station attacks, and roadblocks. It wasn’t the first time Mexican communities had been besieged by a cartel’s forces following the capture of one of its leaders. Guadalajara, which has been an epicenter of Mexico’s criminal power for decades, has long served as a witness to that power and its capacity for violence.
When the sheer scale of that power surfaces — as it did on Sunday — the rest of the world gets a glimpse of something Mexicans know is always there, something so deeply woven into society that it has become normalized. But it’s hard to ignore that criminal enterprises determine the lives of millions of people in this country, permeate the economy and politics, and can alter the fate of entire communities. In this case, we’re talking about the death of Mexico’s most powerful drug lord — one who, in less than two decades, built his organization into a global empire known for its brutality.
To understand how the Jalisco New Generation Cartel was born and expanded, and how it has affected daily life in the state and beyond, we spoke with Diego Petersen, a veteran journalist and writer from Guadalajara. Diego has founded and led various media outlets, and has written not only about his hometown’s ambiguous relationship with criminal kingpins, but also about their most devastating effects — including the forced recruitment and disappearance of young people in Jalisco.
After a break, Eliezer sits down with Diego to understand what the fall of El Mencho means.
It is February 27, 2026.
Eliezer: Diego, we’re speaking two days after the military operation that ended with the death of Nemesio Oseguera — El Mencho — the head of the Jalisco New Generation Cartel and arguably the most powerful criminal in Mexico and the most wanted drug trafficker in the world. We’d like you to start by telling us: what is the situation there right now? What are people sensing, and what has changed since Sunday — if anything has changed at all?
Diego: Well, on Sunday, starting around noon, Guadalajara entered a kind of undeclared state of siege. Public transit stopped running because more than 100 buses were burned. Bus operators simply refused to go out on the streets. An alert was issued to all police and emergency services throughout the state, and even church services were suspended — something that perhaps hadn’t happened since the Cristero War.
Eliezer: Also known as the Cristiada, it was essentially a civil war between the Mexican government and Catholic groups that lasted from 1926 to 1929 — roughly a century ago. Jalisco was one of the most affected states, and the clergy suspended masses as a form of protest.
Diego: It was striking. Sunday at noon, the streets were empty; no church bells ringing — in a city so devoted to attending mass. You didn’t see packed churches, but it was a very unusual Sunday. As for the airport, it was a stampede triggered by a scare. Someone saw a soldier running and everyone ran. The images circulating of a plane on fire were completely false — they weren’t real. People panicked because anything seemed possible. Because everything was happening. We’re talking about more than 100 blockades. Trucks set on fire on highways and inside the city. Everything was credible in that moment.
Eliezer: Narco-blockades are a method used by criminal groups to create chaos, overwhelm authorities, and secure escape routes or demonstrate territorial control. They typically involve stolen vehicles set ablaze on main roads or highways. On the day of the operation, 252 blockades were recorded across the country.
Eliezer: And Diego, when did all this start? And when did things begin to move again in Guadalajara?
Diego: The first reports of an ongoing operation to capture El Mencho came in around 9:30, 9:45 in the morning. I imagine by that point the operation was already nearly over, if not finished. About 30 minutes later, it was confirmed that El Mencho had been detained. We first heard it through what happened in Tapalpa — El Mencho was in custody — and that’s when, you could say, the Code Red was declared. The first fires broke out across the city.
Eliezer: In Mexico, a Code Red is an alert. It signals that a serious act of violence has occurred and that security forces are going into maximum alert to try to contain the violence and restore order. Keep in mind this all happened on Sunday. Monday was a very particular day.
Diego: It was a Monday of silence. It felt very strange — like one of those old holidays where absolutely nothing was open. I rode my bicycle to the newspaper — about a five-kilometer trip. Not a single business was open, no public transit, no one in the streets.
Eliezer: By Tuesday, there was some sense of normalcy returning.
Diego: Commerce is picking back up, but public transit is still running at about 60%. The heavy transit — the train and the BRTs — does appear to be operating at 100%.
Eliezer: And to close out this picture of the current situation — how does society feel? You’ve lived there your whole life and this isn’t the first time something like this has happened. What’s the mood right now? What’s the atmosphere?
Diego: Those of us who had been through this before could tell right away that this was something big and delicate, because every front of the Jalisco Cartel was activated simultaneously. The Jalisco Cartel operates across different regions — in Puerto Vallarta, in the area stretching from Los Altos de Jalisco toward Michoacán and Guanajuato, in the southern zone that everyone called the Mencho Zone because it was precisely his area of control, and in the city itself. Then we watched it spread to other states, but all fronts were activated at the same time.
There’s tension and anxiety on one hand, and on the other, a kind of resigned sigh: “Again? Is the violence going to come back again?” Guadalajara is a city that has lived through many kinds of violence — not just organized crime. There was political violence in the 1970s, violence involving student groups that played out differently but still produced shootouts and confrontations — first ideological, then almost criminal in nature. And we’ve gone through different phases of organized crime, each with its own succession battles. Every time there’s a succession in organized crime, violence erupts in the city. So even though we weren’t coming from the best moment, there had been a sense over the past year or so that violence was trending downward. The fear now is that it’s going to come back. And there’s another kind of violence — the forced disappearances — that has really defined the city and the state over the last five years or so. There’s a hope that this development might somehow also reduce the forced disappearance of young people, which has been devastating in Guadalajara.
Eliezer: Mexico officially recognizes more than 100,000 disappeared persons, and more than 80% of those cases occurred in the last two decades. Since 2018, Jalisco has been the state with the highest number of disappearances in the country — more than 16,000, according to the most recent data. Young people are the primary victims: in more than 40% of cases, the victims are between 20 and 34 years old.
Eliezer: In an article you published this past Monday — the day after El Mencho’s fall — you write that people already knew this was going to happen sooner or later. That the United States had said several times they were going after him, that the federal government knew it would eventually have to capture him, and that the state government took it as a given. Why? And why now?
Diego: Why now? Because Donald Trump made him the number one on the most wanted criminals list and designated this specific group as a terrorist organization. There was particular interest, moreover, because there were two things affecting the United States specifically in relation to this group. Drug trafficking is a business Mexico entered into many decades ago. But this cartel got involved in two things that hit the United States especially hard. One was fentanyl. The desperate American cry to Mexico to stop fentanyl started roughly ten years ago. But no one had ever put a price on El Mencho’s head the way Trump did — $15 million. Conversations with embassy and consulate staff always came back to the same point: “We need to stop El Mencho, this has to happen.” I said to myself: if I knew this, the authorities certainly knew it too. The question was whether they’d have the nerve to do it before the World Cup — because there’s a World Cup coming up, and the risk of generating an ungovernability crisis ahead of it is high. So, we all already knew — it was clear — that they were going to carry out an operation to capture El Mencho, with or without the permission of Mexican authorities, with or without their collaboration. Because beyond all that, the cartel had also gotten involved in something that was affecting American retirees: real estate fraud in Puerto Vallarta — scams specifically targeting Canadians and Americans looking to invest their retirement savings in a beachfront property. The cartel entered that business, and the U.S. Treasury Department had also repeatedly warned that the Jalisco Cartel was behind these schemes. Which made it, arguably, the cartel most directly threatening American interests. That much was very clear.
Archival audio, Claudia Sheinbaum, President of Mexico: Our understanding with the United States is based fundamentally on the exchange of intelligence and information.
Eliezer: Following El Mencho’s death, President Claudia Sheinbaum denied direct U.S. participation.
Archival audio, Claudia Sheinbaum, President of Mexico: There was information provided by the U.S. government — they even released an intelligence communiqué. But the entire operation, from its planning, is the responsibility of our federal forces — in this case, the Secretariat of National Defense.
Eliezer: That was also the version from Washington. Though on Tuesday, during his State of the Union address, Trump said something different.
Archival audio, Anchor, El Heraldo: And U.S. President Donald Trump claimed credit for the death of “El Mencho” yesterday during his State of the Union address.
Archival audio, Donald Trump, U.S. President: We’ve also taken down one of the most sinister cartel kingpins of all. You saw that yesterday.
Eliezer: We’ll take a break and be right back.
Eliezer: We’re back on El hilo.
Eliezer: We’d like you to help us understand a bit more about the origins of El Mencho and his cartel, and how it has upended or shaped life in the state of Jalisco over the last decade and a half. But to start, putting things in perspective from the present — can you briefly explain what it means that they killed the main leader of the Jalisco New Generation Cartel? In terms of size and criminal power, can you give us a sense of how significant this organization was in Mexico and the region?
Diego: This was currently the most important cartel in the country. And it was a cartel with distinctive characteristics. Perhaps what Nemesio Oseguera innovated in crime — if we can call it that — was the creation of a kind of franchised, multi-level organization. He understood, before other cartels did, that the more traditional organizations were built solely around drug sales. Cartels are born from trafficking, transporting, and smuggling drugs into the United States, and from production. “Cartel” is actually an economic term referring to a monopoly over an entire process. The criminal organization that Nemesio Oseguera built did originate in drugs, but it branched into many other businesses. What he did was offer criminal groups with territorial control the ability to use the cartel’s name as a form of power and legitimacy — and in return, charge them rent. So what ended up happening was that this cartel expanded into 19 states. Nineteen of Mexico’s 32 states had majority control by the Jalisco Cartel, and in the other 13 states there was a presence in most of them, even if they weren’t the dominant group.
What’s the innovation? First: territorial control. They began not just controlling municipalities by force, but using the office of the mayor — the municipal presidency — as a vehicle to extract revenue. They first took over the police, then public works, and eventually even the markets. In addition, they had very significant control over synthetic drugs — this cartel was born from synthetic drugs. And that brings me to how El Mencho emerged. El Mencho was an operator for a cartel called the Valencia Cartel — the first cartel to introduce synthetic drugs into Mexico. What are synthetic drugs? Methamphetamines, mainly, and now, of course, everything related to fentanyl. It was no longer the traditional marijuana from Sinaloa, Michoacán, Guerrero. No longer cocaine was brought from Colombia, Venezuela, Ecuador, with Mexican cartels serving as the smugglers across the border through various organized ports of entry — now it was synthetic drugs, meaning you had to import chemical precursors through the ports. That’s why the ports of Manzanillo and Lázaro Cárdenas became so important — the precursors normally came from Asia, entering Mexico through those ports illegally. They were then “cooked,” as it’s called, up in the mountains — that is, the drugs were manufactured and then exported. The Valencia Cartel started all that, and what El Mencho did was betray the Valencia Cartel’s leader to seize control for himself.
Eliezer: It’s a complex story, but essentially, El Mencho’s betrayal split the Valencia Cartel into two factions: one group that remained loyal to the Valencias and also allied with another criminal organization you’ve certainly heard of — Los Zetas. On the other side was El Mencho’s group, which went through a couple of names before becoming known as the Jalisco New Generation Cartel.
Diego: There’s a video that’s no longer on the internet, but it was the Jalisco New Generation Cartel’s introduction to the world. They announced themselves from the start — they were very media-savvy; they ran a major social media operation. Saying: “We are not here to attack the population; we’re here to do business. Anyone who gets in our way, yes, we will kill them. But to everyone else, we’re here to help and to support the community at large.”
They always maintained this dimension of social connection with the communities they controlled. Saying: “We’re going to control crime, we’re going to bring order, we’re going to discipline the kids.” There are towns in Jalisco where people say: “Well, since the cartel arrived, things have been calm here, because if a kid misbehaves, they ‘paddle’ him.” Paddling literally means forcing someone to kneel against a wall and hitting them on the legs and buttocks with a wooden plank. And if he misbehaves again, they might just disappear him — but people would say this with a matter-of-factness, the same casual tone of someone who has accepted that this is the new government. What made Nemesio so powerful was that territorial intelligence — that extraordinary capacity for territorial control and army-building. Because he built enormous armies. He hired Kaibiles, he hired ex-Marines — mercenaries, highly trained professionals who came to train recruits. And then he created this system of forced recruitment to fill his ranks, which connects to all those training and extermination camps we’ve tragically seen — most recently in the case of Teuchitlán.
Archival audio, Journalist, BBC Mundo: A grim and unprecedented discovery in the heart of Jalisco, in western Mexico. Authorities are investigating a site in an agricultural area that was allegedly used by organized crime to recruit young people. They found hundreds of piled-up clothing items, bone fragments, and evidence of burning.
Diego: And on the other hand, a highly sophisticated financial intelligence operation — very professionalized, with complex money laundering schemes and market expansion strategies.
Eliezer: Something that really stands out when you start reading about this is that the Jalisco New Generation Cartel is only about 16 years old. Its official founding is typically placed in 2010, following the fragmentation of a cartel and the killing of a drug lord who controlled the state of Jalisco and was the right-hand man of Chapo Guzmán. You published an article some time ago arguing that the 2010 killing marked the end of peace in Guadalajara — the end of the pax narca.
I think it’s really important to understand what you mean by that pax narca — for two reasons. First, because it helps explain how drug lords have been perceived and accepted by society, particularly in Guadalajara. And second, because from the moment the Jalisco New Generation Cartel was being born, it seems like a new era of brutality among criminal groups was beginning — the news about men hung from bridges, beheadings, and so on.
Diego: Yes. In a very brief summary: Guadalajara’s relationship with drug trafficking goes back many years, to when the major bosses from Sinaloa came to live and operate from Guadalajara following Operation Condor — a military campaign to eradicate marijuana production in Sinaloa. Curiously, the general who carried out Operation Condor ended up here, and the drug lords all came to Guadalajara at the same time. They operated in literal peace — until 1985, when DEA agent Enrique Camarena was killed, and two major kingpins fell: Caro Quintero and Ernesto Fonseca, names that all of Latin America knows. Then a few years later, Félix Gallardo — the “boss of bosses,” as they called him. That period brought great instability and very violent events to Guadalajara. The most well-known was the murder of Cardinal Posadas. Then there was a bomb attempt at the Camino Real Hotel — a group tried to set off a bomb at a quinceañera party. In the end, only the bombers themselves were killed, but it was a major tragedy. What followed was the Sinaloa Cartel taking control of Guadalajara, placing an operator at the helm — the Chapo’s brother-in-law, Nacho Coronel. That was Guadalajara’s moment of peace. Then Nacho Coronel had a son killed; he began generating violence, and the government came for him. Again, in a situation very similar to El Mencho’s, it was a military operation where — interestingly — he was also eliminated.
Archival audio, Reporter, EjeCentralTV: A surgical operation by the Mexican army dealt a heavy blow to the Sinaloa Cartel’s structure. Nacho Coronel was killed in a military operation carried out in Zapopan, Jalisco.
Diego: From that point, the betrayal came — and I believe El Mencho saw his opportunity. He betrayed his own boss, Lobo Valencia, who everyone assumed was going to take over the Guadalajara plaza because the synthetic drug business was growing. The betrayal happened. What does change is the form of violence. When he defined himself as the “Matazetas” — the Zeta Killer — he initially pledged his allegiance to the Sinaloa Cartel. He said: “Your enemy is my enemy; the Zetas are our enemy, let’s take them out.” And so he carried out a series of truly atrocious actions in Veracruz and Tamaulipas — killed a large number of Zeta operators and dumped their bodies in front of a meeting of state attorneys general.
Archival audio, host: Witnesses reported that the bodies of several individuals were abandoned by a group of armed men near the Plaza América. They say the bodies showed signs of torture.
Diego: On another occasion, he hung all his enemies from a bridge — each one with a message attached — and that’s when this new style began: delivering heads in ice coolers, that kind of thing. A level of brutality we hadn’t seen before. It was all a formality of saying “Fear me.” And the way to make you fear him was by showing you the mutilated body, the broken body, the exercise of a brutal violence that didn’t exist before. That begins with El Mencho’s cartel — the New Generation Cartel — and from that point, violence radically changes its face in Mexico, becoming far more brutal and far more ruthless. Governments kept repeating the same line: “They’re killing each other.” Until, well, “they” ends up being “us.” That always happens. Why? Because organized crime ultimately becomes intertwined with society, becomes part of society. And today in Jalisco — in Guadalajara, maybe it’s harder to see, but in the towns — it’s very hard to untangle the good guys from the bad guys, because everyone has a relative in organized crime. And it ends up taking over even family structures.
Eliezer: On that note, we wanted to ask you about the evolution of the Jalisco New Generation Cartel and how its relationship with the cartels has upended and defined life in the state of Jalisco and other parts of the country. Some analysts speak of a dual system of criminal governance in Jalisco: on one side, extreme violence — forced recruitment and disappearances, military-grade weapons, punishment, and corruption; on the other, social assistance — food baskets and toys for children, sponsorship of local festivals, and so on. How real is this system, and how effective is it?
Diego: It’s real, and it’s effective. Both. Now, how does it emerge? I think one of the criminal innovations of the Jalisco New Generation Cartel was the creation of what I call — when the government starts talking about “plaza bosses,” it’s a self-renunciation. A renunciation of governing. Because it wasn’t just that there was a plaza boss. The government itself, the police themselves, talked about plaza bosses. What is a plaza boss? The person who controls a specific territory and is the one with the connections. The plaza boss can change cartels — there were plaza bosses who were with Sinaloa and then switched to Jalisco, or vice versa, or with Los Viagras and then went with the Michoacán Family. But the plaza boss knows he controls the territory. How does he control the territory? We already talked about this: first, control of the municipal government; second, control of essential economic activities. There are towns in Mexico — in Jalisco — where they control the chicken at the markets: everyone who sells chicken has to pay. They control the construction materials market; they control access to cigarettes. There are towns in Jalisco where only obscure imported Chinese cigarettes are sold — brands you’ve never seen in your life — not the big tobacco companies we’re used to. Because organized crime controls what’s sold. Countless economic activities. That’s why I think calling them “drug cartels” no longer captures what’s happening with criminality in Mexico. Yes, it was the origin. It’s probably still one of the most profitable activities, but today, extortion — cobro de piso — and the control of young people is what defines a cartel.
We say the State is defined by two things: the monopoly on violence and the monopoly on tax collection. Well, now there’s another entity exercising those monopolies — sometimes through the municipal government, as happened in Tequila. In a case that also made big news, the mayor of Tequila was recently arrested for being part of organized crime, part of El Mencho’s structure.
Archival audio, Anchor, Milenio: A judge issued preventive detention for the mayor of Tequila for operating a kidnapping and extortion network in this municipality of Jalisco. It is also known that Diego N. had promised to hand over 40 million pesos annually to the Jalisco Cartel for the past five years. The money came from extorting businesspeople, market vendors, and merchants.
Diego: He had the ability to extract revenue from wherever he chose, in exchange for paying a 40-million-peso franchise fee.
Eliezer: An amount equivalent, at the exchange rate at that time, to just over two million dollars.
Diego: To operate in the cartel’s name. That is the great innovation of El Mencho’s cartel — along with the creation of an army. The army El Mencho built was immense. The firepower, the logistics, and the territorial control was carried out through something we call halcones — lookouts — young people hired to sit on a street corner with a cell phone, relaying information about what’s happening. And finally, the other truly terrible element of this new cartel is forced recruitment and the disappearance of young people, to build these armies. The forms of recruitment and training are brutal: many young men go looking for work and end up in a mass grave hidden in the mountains. Because the way to train is by killing each other — in absolutely brutal ways. I personally know of no other cartel internationally with this level of brutality — not in the forms it takes. And tragically, the Mexican government kept normalizing it, effectively saying: if we don’t talk about it, it doesn’t exist. You won’t have heard anything from the morning press conferences except evasions on the topic of the disappeared, because not even López Obrador’s government wanted to talk about the disappeared — they only wanted to make the numbers disappear, because he feared it could hurt his political campaign. And Claudia Sheinbaum has been postponing since December a supposed report on forced disappearance in Mexico that she has not delivered — and I fear she never will.
Eliezer: Diego, there’s research that distinguishes between the armed wing of the Jalisco New Generation Cartel and its financial structure. You were drawing that distinction a moment ago when we were talking. Do you think it’s crucial to understand that difference in order to grasp the cartel’s real power? We’re asking because we’d like to analyze the effects of El Mencho’s fall going forward — beyond the violence, which is what we’d like to focus on to close out.
Diego: Yes. I think you do need to distinguish them, while also understanding they’re part of the same thing. El Mencho was only the operational arm. Meanwhile, his brothers-in-law — the famous Cuinis — four or five of them are already in custody, some even in the United States. They were the ones with the broader business vision: they expanded synthetic drug exports not just to the American and Canadian markets, but took control of all of Europe and all of Asia in synthetic drugs. That’s why some people say it’s the largest cartel in the world.
The other major financial innovation had to do with how they moved money and controlled political power. It’s been said many times that until you touch the political structure that supports the cartel or cartels, it doesn’t matter. Because we all know — you cut off one head and another grows back, you cut off one head and another grows back. At one point, López Obrador, with a certain logic, made an announcement — but he stopped at the announcement. He said: “The key is the financial fight against organized crime. Cut the money flows of criminal organizations.” He never did it. There was a small operation called Operation Blue Agave, launched from the UIF, the Financial Intelligence Unit, when Santiago Nieto was in charge. Then they changed the UIF director, brought in Pablo Gómez — a politician — who was only there to collect a salary, and that effort completely disappeared. But the message was sent: we’re not going to touch them. Putting a politician there sent a very clear signal that this avenue of pursuit was also closed off — and they could operate financially however they wanted.
Where does organized crime’s money laundering show up? Primarily — not exclusively, but primarily — in the real estate business. Very flourishing in Guadalajara: entire luxury buildings, 100% sold, 15% occupied. That’s a signal. So there’s a very significant financial operation that the State also needs to combat — and isn’t. Instead of pursuing the money, the amount of cash in circulation in Mexico over the last six-year term grew enormously. I think that’s another sign that the financial dimension wasn’t pursued. You can’t have one without the other.
But I do think the Jalisco Cartel’s financial innovations surpassed what the traditional cartels had, whose money laundering schemes were, frankly, a bit simpler.
Eliezer: These more common schemes include, for example, the creation of front businesses — gyms, hotels, barbershops — that handle large amounts of cash and where it’s hard to verify the actual number of clients or services rendered. Illegal money is introduced into the financial system through fake transactions and records.
Diego: But the amount of cash currently circulating in Mexico strikes me as an unequivocal sign that financial prosecution of the cartels was abandoned.
Eliezer: We’ll take a break and be right back.
Eliezer: We’re back on El hilo.
Eliezer: In recent days you’ve noted that this isn’t the first time Jalisco has experienced a situation like this. You just mentioned it happened in the ’80s and in 2010, and there are other recent examples elsewhere in the country. It’s known that, as you said, after a cartel is decapitated, a period of fragmentation and power struggles typically follows. But what possible scenarios do you see today for the state? Especially considering the World Cup is just a few months away — about three months. Do you think there’s also an opportunity for the state government and the federal government to make progress in this fight, or to regain control in some areas?
Diego: I’m not entirely sure what either of them is truly looking for. Because on the one hand, President Claudia Sheinbaum says one thing at her morning press conference and does another after 10 a.m. That’s been very notable about her. And yes, there is real law enforcement action against crime that we hadn’t seen before.
Archival audio, Claudia Sheinbaum, President of Mexico: The operation carried out by the Defense Ministry on Sunday — because some are now saying “This signals a change in strategy” — no, it had to do with the detention of a person who had an arrest warrant. At the moment of the detention, an attack was launched, and the federal forces responded.
Diego: It’s a strategy very similar to the widely criticized strategy of Felipe Calderón and García Luna, but implemented by a student of García Luna: Omar García Harfuch — perhaps more evolved in certain ways. We can have more or less confidence in him, but it’s evidently the same strategy.
We’re going to fight directly because the State cannot allow a parallel state to exist — full stop. Governability depends on the government and the State maintaining control. And I do believe that under López Obrador, a great deal of that control was lost — in the name of saying that political transformation was more important than territorial control at that moment. He lost control of the territory in a way that had already been slipping under Peña Nieto, but what was lost under López Obrador was devastating. So I think the federal government may have a clearer idea of what it’s doing. As for the state government, I see a real opportunity to recover those municipalities where the presence isn’t so entrenched — where the cartel’s local franchisee, so to speak, is currently left without protection, because the cartel’s army, in general, is focused on self-preservation right now. It won’t be able to protect those local leaders or plaza bosses that are controlling and terrorizing some municipalities. I see a real opportunity there for the state government, in combination with the federal authorities and the armed forces, to recover them. However, that will generate more violence — and there are two obsessions that both President Sheinbaum and the governor share, which a researcher in Jalisco called “statistical combat against crime.” That is, what matters is the statistics — not what’s actually happening in the territory. With that statistical obsession, I get the impression that neither of them will want to trigger any action right now that could set off violence, even if it would ultimately restore the state.
Second: the World Cup is going to be a determining factor, at least in terms of what happens over the next few months. They’re going to try to sweep the dirt under the rug — try to make it look like nothing is happening. Trying to reach informal agreements. Those infamous unwritten pacts — which always exist. I’ve always said that the dialogue with organized crime is very much like the dialogue I have with my dog. It doesn’t mean we ‘talk.’ No one can accuse me of having a conversation with my dog; they’d think I was crazy. But we do understand each other, and there are ways to set limits, and he transgresses them — there’s no doubt. The same goes with organized crime. The messages the State sends in the coming weeks will make clear what the intention is ahead of the World Cup. And the intention heading into the World Cup? We’re going to see campaigns saying Mexico is at peace. I think within about two weeks, three weeks: everything is beautiful, everything is perfect, come on in. And the population will continue suffering under the same yoke of organized crime they have now.
Eliezer: Diego, to close, we’d like to know how you see the effects and the scope of this security collaboration between the United States and Mexico. On one hand, it’s taken as a given that El Mencho’s fall was partly driven by U.S. pressure and was supported by American intelligence. But precisely because of what we were just discussing, it also opens a very unstable and dangerous scenario. And we were wondering: to what extent do you think the current U.S. government understands how criminal organizations in Mexico actually work, and their relationship with politics? How much are they setting the pace of these operations, and what do you think we can expect from this binational cooperation going forward?
Diego: You know, in that sense, I’m actually optimistic — because I think in the United States, this represents a defeat for the hawks. The hawks who were saying: “What we need to do is go in ourselves, because we’re the strong ones, the ones who know, the ones with the capacity to directly capture the kingpins.” And so this inter-agency collaboration unit to combat drug cartels was created — something like that is what it’s called in the U.S. — and it started operating a couple of months ago. But it was the result of the moderates in the United States saying: “Look, we can’t intervene directly in Mexico; it’s our neighbor, it’s not Venezuela.” A direct intervention in Mexico would have consequences for the United States — not just for reasons of political correctness, but of realpolitik.
And I think the fact that this operation worked so well, in terms of collaboration — Mexico turned a blind eye to the drones entering to conduct surveillance. Thanks to Mexico allowing U.S. technology to assist with the localization — and I also believe those Marines who came for “training exercises” in the Yucatán Peninsula were very likely connected to logistical preparation for this type of mission. The collaboration worked. Both sides had an interest in this ending the way it did — and it ended. Not without casualties, it must be said. There are 25 members of the Armed Forces dead, and at least four or five others — among them police officers, other judicial officials from Jalisco, and innocent civilians — who died in this. And there are also 60 people from organized crime who died. It wasn’t cost-free. It was not without consequence. We can call the operation a success. There had been a couple of failed attempts before. And hopefully this is the beginning of a genuinely different policy toward organized crime — because I insist: as long as the political structure and the money laundering infrastructure aren’t touched, the real question is just: who comes next? And that, to me, would be the worst possible scenario — not just for Jalisco, but for the entire country.
Eliezer: Diego, thank you so very much for taking the time to speak with us.
Diego: On the contrary — it’s a great pleasure.
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Jesus Delgadillo: This episode was produced by me, Jesus Delgadillo. It was edited by Daniela Cruzat, Eliezer, and Silvia. Bruno Scelza handled fact-checking. Sound design is by Elías González, and the music is by him and Rémy Lozano.
The rest of the El hilo team includes Samantha Proaño, Franklin Villavicencio, Lisa Cerda, Diego Corzo, Natalia Ramírez, Paola Alean, Camilo Jiménez Santofimio, Elsa Liliana Ulloa, and Daniel Alarcón. Carolina Guerrero is the CEO of Radio Ambulante Studios. Our theme music was composed by Pauchi Sasaki.
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