Nayib Bukele
El Salvador
Régimen de excepción
Isla del Espíritu Santo
Detenciones arbitrarias
Maras
Pandillas
Mano dura
En marzo de 2022, el asesinato de 87 personas en un fin de semana marcó el inicio del régimen de excepción que desde entonces domina la vida en El Salvador: un estado policial que suspende garantías básicas y suma miles de denuncias por detenciones arbitrarias, torturas y muertes en las cárceles. Es la medida que hizo de Nayib Bukele uno de los políticos más populares del continente. Hasta entonces, su estrategia para reducir los homicidios había sido muy distinta: negociar en secreto con los líderes de las pandillas que aplastaban a la sociedad desde hace décadas. Cuando ese pacto se rompió, Bukele descubrió los beneficios del predominio de la violencia y la utilizó para blindar su poder. Pero detrás de la imagen del político héroe que venció a los grupos criminales hay una historia que esconde la publicidad oficial, y un precio que algunas comunidades salvadoreñas empezaron a pagar antes que otras.
Este episodio salió originalmente en ‘Bukele: el señor de Los Sueños’, una serie de Central, un podcast de Radio Ambulante Studios.
Créditos:
-
Producción y reportería
Eliezer Budasoff y Silvia Viñas -
Reportería y producción de campo
Carlos Martínez y Gabriel Labrador -
Edición
Daniel Alarcón y Camila Segura -
Verificación de datos
Bruno Scelza y Desirée Yépez -
Producción digital
Samantha Proaño, Melisa Rabanales, Diego Corzo -
Tema musical, música, diseño de sonido y mezcla
Elías González -
Asistente de producción
Selene Mazón -
Ilustración
Diego Corzo
Etiquetas:
Transcripciones:
Transcripción:
[Silvia Viñas]: ¡Hola! Hoy publicamos el último episodio de la serie sobre Nayib Bukele que compartimos en los canales de El hilo durante julio. La semana que viene volvemos con nuevos episodios semanales, una producción especial sobre la Amazonía y otras novedades. Si no habías escuchado la serie “Bukele: el señor de Los sueños”, la puedes encontrar entera en tu app preferida de podcast. La hicimos, justamente, pensando en el panorama político que estaba tomando forma en el continente; en tratar de entender cómo se puede desmantelar el Estado de derecho y mantener un altísimo nivel de popularidad, como hizo Bukele, en todo lo que está detrás de su figura y su “modelo”.
[Eliezer Budasoff]: De eso se trata este episodio: de cómo nació la política que ha hecho al presidente de El Salvador uno de los políticos más populares de América, y que mantiene al país bajo un estado policial desde hace más de tres años: el régimen de excepción. Bukele es conocido, más que cualquier otra cosa, por haber reducido drásticamente el número de homicidios en el país y por haber desarticulado a las pandillas que aplastaron durante décadas a la sociedad. El problema empieza cuando hay que contar cómo lo hizo. Cuál es la parte que no cuenta la publicidad oficial, cómo se construyó la imagen del político héroe que enfrentó a los grupos criminales. Y cuál es el precio que están pagando por eso los salvadoreños.
Hacemos una pausa y volvemos con el episodio.
[Silvia Viñas]: Cuando terminó 2021, Nayib Bukele era el presidente del planeta bitcoin y a veces bajaba a la tierra en una nave para mostrar el futuro. Así apareció en un video animado a finales de ese año, en un evento de criptomonedas en la playa, donde anunció la construcción de la primera ciudad bitcoin: un santuario tecnológico a orillas del mar donde nadie tenía que pagar impuestos por su riqueza, que iba a utilizar energía geotérmica de un volcán.
El Gobierno intentaba atraer a inversores y turistas extranjeros con una imagen utópica de El Salvador, que hasta hace poco era conocido, sobre todo, por la brutalidad de sus pandillas. Era difícil conciliar esa imagen con la que ofrecía Bukele en sus presentaciones en inglés: la de una tierra prometida donde se estaban sentando las bases para los oasis del mañana.
La mayoría de los salvadoreños no parecía muy emocionada por la posibilidad de invertir fortunas que no tenían en bitcoin. Pero la verdad es que el país real que habitaban tenía sus propios oasis, sus rincones de paz, aunque fueran mucho menos glamorosos que Bitcoin City. En la costa de El Salvador, por ejemplo, en una bahía del Océano Pacífico, hay una isla repleta de cocos donde la gente vive de los frutos de la palma y de la pesca y recoge moluscos para subsistir; un lugar donde los niños dejan las bicicletas tiradas en la calle y nadie recuerda cuándo fue la última vez que hubo un asesinato. Una comunidad que, durante décadas, había llevado las carencias sin muchos sobresaltos, al margen del miedo que respiraba gran parte del territorio. Hasta que pasó algo que lo cambió todo: el Gobierno publicó un anuncio.
[Audio de archivo, anuncio]: Necesitamos tu ayuda para seguir ganando la guerra contra las pandillas. Llama al 123 para dar cualquier información que nos ayude a capturar terroristas. Tu llamada es completamente anónima y el call center atiende las 24 horas. Policía Nacional Civil…
[Sandra]: Él quería cifras, quería números, por eso puso el número de teléfono… y toda la gente empezó a llamar. Salió en la televisión: Denuncie. Su llamada es confidencial. A la larga no es confidencial…
[Silvia]: Esto es El señor de Los sueños, un podcast de Radio Ambulante Studios. Soy Silvia Viñas.
[Eliezer Budasoff]: Y yo soy Eliezer Budasoff. Episodio 5: Batman descubre el viejo negocio de la violencia.
[Sandra]: Uy, mi infancia fue muy linda. Pues me criaron mis tíos porque mi mamá me abandonó de seis meses, entonces me crió mi abuela, que en paz descanse, ¿verdad?
[Eliezer]: La mujer que están escuchando, la que hablaba al comienzo, se llama Sandra, tiene 42 años y es carretonera: maneja un mototaxi por las calles de tierra de El Espíritu Santo, una isla rural en la costa de El Salvador, que queda a menos de tres horas en auto de la capital del país.
[Sandra]: Antes de que viniera el Internet, los teléfonos, todas las noches, la mayoría pues estábamos acostumbrados a estar viendo las caricaturas en casa, otro jugando pelota en la calle en la noche, otros en bicicleta, otros vigilando las novias.
[Eliezer]: De fondo se escuchan grillos porque es de noche. Lejos de la costa, la isla se siente un poco como estar en el campo. Es un día de finales de noviembre de 2023 y Sandra está tratando de explicar cómo cambió la vida en este lugar hace casi dos años, cuando el gobierno de Nayib Bukele impuso el régimen de excepción en el país.
En marzo de 2022, cuando Bukele llevaba casi tres años como presidente, El Salvador vivió el fin de semana más violento en lo que va del siglo: hubo 87 asesinatos en tres días. En medio de esa ola de homicidios, Bukele pidió a la Asamblea Legislativa que decrete un régimen de excepción que contempla la posibilidad de suspender algunas garantías constitucionales en situaciones extremas como catástrofes, epidemias o perturbación del orden público. La constitución establece que las garantías solo se pueden suspender por 30 días, y prorrogarse por un periodo idéntico.
Cuando fui a la isla, en noviembre de 2023, el régimen ya llevaba casi dos años sin interrupción. Ahí, Sandra me contó cómo fue crecer en una comunidad donde los niños no le tenían miedo a las pandillas, sino al cadejo: un perro fantasmal que arrastra cadenas y asusta a los trasnochados, una versión mesoamericana del cuco.
[Sandra]: ¿A qué hora me iba para la casa? A las 10, 11 de la noche. Mi abuela: “No vengas noche, te va a salir el cadejo”. Y sí, antes salía el cadejo, salía el mentado duende. A eso es que uno le tenía miedo. Si hubiera habido delincuencia, ¿usted cree que uno hubiera llegado a las 10, 11 o 12 de la noche jugando en las calles?
[Carlos Martínez]: La Isla del Espíritu Santo es un mirador extraordinario para comprender los alcances del régimen de excepción y sus consecuencias. Uno, porque es una isla y por lo tanto la población es acotada. Son más o menos 1.300, 1.400 personas. Todos se conocen…
[Silvia]: Él es el periodista salvadoreño Carlos Martínez, reportero de investigaciones especiales en El Faro.
[Carlos]: De manera que es muy fácil tener una idea global de todas las personas que la habitan y de los efectos que el régimen produce en una microsociedad como esta.
[Silvia]: Carlos ha investigado y escrito sobre la violencia en El Salvador durante muchos años. A mediados de 2022, recibió la información de que en esa isla habían detenido a decenas de personas bajo el régimen de excepción, que suspendió garantías básicas como el derecho a la defensa o a la presunción de inocencia. Eso no era extraño, porque estaban deteniendo gente en todos lados. Pero le dijeron algo que le llamó la atención:
[Carlos]: Se llevaron a la gente de una isla donde no había pandillas.
[Silvia]: Esa es la segunda razón por la que Carlos dice que esta isla es un sitio ideal para entender los alcances del régimen de excepción y sus consecuencias: porque aquí nunca hubo pandillas.
[Carlos]: Me resultó increíble porque después de una década de cubrir pandillas, cada vez que creí que un lugar no tenía pandillas, tenía. Y lo que me encontré en esa isla, al cabo de muchos meses que tengo ahora de reportear, ahora tengo la plena convicción de que en esa isla jamás operó una estructura criminal.
[Silvia]: Carlos cuenta que lo que encontró en El Espíritu Santo fue algo poco común en el país. Era una comunidad de campesinos y pescadores pobres que habían logrado resistir a las dos cosas que quebraron la vida colectiva de los salvadoreños en los últimos cuarenta años: la guerra civil, primero, y la presencia de las pandillas después.
[Carlos]: En un lugar con un tejido social tan preservado, tan difícil de encontrar en un país tan roto como El Salvador, la guerra civil no consiguió hacer eso. Una guerra civil, por definición, parte a un país y a las personas que lo habitan. La presencia de pandillas hizo desconfiar del niño, del vecino… Y consiguieron sobrevivir a eso. Consiguieron mantenerse en el tiempo, considerando que habitaban un lugar donde de alguna manera el vecino era tu aliado o era al menos conocido.
[Eliezer]: Todo eso empezó a romperse con el régimen de excepción, cuando policías y soldados llegaron a la isla y, en distintas incursiones, detuvieron a más de 20 personas en nombre de la guerra contra las pandillas. Sandra estaba ahí, esperando pasajeros con su mototaxi, cuando se llevaron al primer grupo: eran cinco lancheros que trabajaban cruzando gente entre la isla y Puerto El Triunfo, que está enfrente. Los habitantes se asustaron, dice Sandra.
[Sandra]: O sea, si en el tiempo de la guerra no se vivió eso, ¿cómo es que ahora sí se viene a vivir, verdad? Entonces la gente así, con miedo: “Hey, por qué y por qué. Y qué pasó, y por qué se lo llevaron y…” O sea, empezaron a cuestionar y a preguntar, pues, porque todos los que se han llevado uno los conoce, como le digo, desde pequeños. Unos yo me crié con ellos y otros yo los vi nacer y crecer, pues.
[Carlos]: Las capturas que se hicieron les resultaron inauditas. En la isla todo el mundo sabía exactamente en qué andaban todos, en qué trabajaba cada persona y además todo mundo se dio cuenta en qué circunstancias fueron capturados.
[Eliezer]: Las detenciones en El Espíritu Santo empezaron casi al inicio del régimen. Pronto, los habitantes dejaron de salir por la noche. Aparecieron otros cucos.
[Carlos]: El terror, por ejemplo, el terror a la noche y el terror a los soldados y a los policías, la conciencia del poder absoluto de ellos y, además, la ruptura abrupta del tejido social que habían conseguido mantener pese a todo.
[Silvia]: Desde que fue decretado en marzo de 2022, el régimen de excepción se ha convertido en una forma de Gobierno en El Salvador. Ya ha sido renovado 22 meses; acumula miles de denuncias de detenciones arbitrarias, abusos y tortura; y posiblemente sea la medida más aplaudida del presidente Nayib Bukele, la que terminó de convertirlo en uno de los políticos más populares de América. También fue una excusa perfecta para que el gobierno, que nunca había sido muy amigo de la transparencia, blindara el acceso a información clave como las compras del Estado o las estadísticas detalladas de homicidios y desapariciones. Puso al país en situación de guerra y lo dejó a ciegas, obligado a creer.
[Carlos]: Mientras conversamos, el número de personas capturadas bajo el régimen de excepción ha superado ya las 75.000 personas. El régimen de excepción también se ha caracterizado por ser una medida de absoluta opacidad. Todos los juicios a los que han sido sometidas las personas capturadas bajo el régimen de excepción han sido declarados con reserva absoluta. Nadie puede hablar de lo que ocurre adentro de esas salas, y la prensa, ni nadie más, puede atestiguar esos juicios. No tenemos, por ejemplo, tampoco información sobre cuántas personas, de qué pandilla han sido capturados, ni tenemos datos desagregados sobre el territorio, sobre la edad, sobre el género. Es decir, no sabemos, ni siquiera, a la hora de de judicializar estos casos, de qué han acusado a esa gente.
[Eliezer]: El régimen de excepción y las imágenes de la guerra contra las pandillas se han publicitado tanto, son tan inseparables hoy de la figura de Bukele, que cuesta recordar esto: durante los primeros años de su mandato, el presidente usó una estrategia muy distinta para bajar el número de homicidios. Una que ya habían usado gobiernos anteriores: negociar con los grupos criminales. Es difícil saber ahora si la idea de poner al país bajo un estado policial y militar, de quitar cualquier límite al uso de la fuerza del Estado y hacer capturas masivas, fue algo que Bukele y sus asesores encontraron sobre la marcha cuando el pacto con las pandillas les reventó en la cara. O si ya tenían una carpeta guardada con un plan B, con el régimen como plan alternativo.
[Carlos]: De lo que no queda ninguna duda ha sido de sus efectos en términos de popularidad. Y para ello es preciso entender, y es muy complicado entender también, el nivel de daño y el nivel de humillación que estas organizaciones criminales provocaron a la mayor parte de salvadoreños, ¿verdad? Es muy difícil para una persona que no sea de El Salvador comprender lo que significaba vivir en las comunidades controladas por estas pandillas, que eran la mayoría. El nivel de violencia, el nivel de descaro, el nivel de crueldad con el que sometieron a una enorme cantidad de gente, es difícil de expresar con palabras. Hicieron barbaridades que no tienen nombre.
[Silvia]: Una pausa y volvemos.
[Silvia]: De todas las promesas y los logros que se atribuye el presidente Nayib Bukele, hay uno que casi nadie discute, incluso con su opacidad, su bombardeo propagandístico y su conteo dudoso. Estaba en sus planes desde el principio:
[Audio de archivo, EuroNews]: Dos meses ha tardado Nayib Bukele desde que asumió la presidencia de El Salvador en conseguir algo que parecía imposible: reducir drásticamente el número de asesinatos en uno de los países más violentos del mundo.
[Audio de archivo, Telemundo]: Las cifras son respaldadas por la Fiscalía General de la República.
[Audio de archivo, Raúl Melara]: Ha habido una baja en las extorsiones, han bajado los homicidios.
[Audio de archivo, Telemundo]: Para Bukele es gracias a su plan de seguridad, del que no se conoce mucho, porque el Gobierno dice que es secreto.
[Eliezer]: El Salvador cerró 2018 con una tasa de 52 homicidios por cada cien mil habitantes, más del triple que el promedio en el continente americano. Para inicios de 2020, antes de que Nayib Bukele cumpliera un año en la presidencia, la tasa de homicidios en El Salvador se redujo a la mitad. Es posible empezar entonces por un hecho: el gobierno de Bukele bajó las cifras de violencia en El Salvador de forma drástica. El problema aparece cuando hay que contar cómo lo consiguió.
[Carlos]: Está la versión oficial, que es que debido al extraordinario resultado del plan que se conoce como Plan Control Territorial, las pandillas habían mermado sus posibilidades de actuación gracias a un plan del que el presidente nos dijo una cosa: que era secreto. Y que el 90% de ese plan no podía nadie conocerlo en aras de su buen resultado.
[Eliezer]: Este nombre, Plan Control Territorial, aparece una y otra vez como un comodín en su gobierno, y se suele mencionar como la clave del milagro salvadoreño. Nadie tiene idea de qué se trata. Bukele lo anunció poco después de asumir la presidencia, pero nunca ofreció un documento que lo describiera. Era secreto. Oficialmente, desde el Gobierno se limitaron a decir que el plan consistía en siete fases, que llevan nombres como Incursión o Extracción. Cada tanto, el presidente aparece y dice que empezó la fase 3, la 5, la 6.
[Silvia]: Para algunas organizaciones, este plan no es más que una estrategia publicitaria para presionar por altos montos de financiamiento y atacar la división de poderes. Como les contamos en episodios anteriores, cuando Bukele entró a la Asamblea con los militares, le estaba exigiendo a los legisladores que le autorizaran negociar un préstamo de más de 100 millones de dólares para el Plan Control Territorial. Lo que pedían algunos de ellos era, justamente, que diera detalles sobre cómo se iba a gastar ese dinero.
[Zaira Navas]: No podemos decir que el Plan Control Territorial es una política pública, ni en estricto sentido, ni siquiera ser considerado como un plan en materia de seguridad.
[Eliezer]: Ella es la abogada Zaira Navas, jefa de Estado de Derecho y Seguridad de la Fundación Cristosal de El Salvador, y ex inspectora general de la policía. Zaira lidera un grupo que ha investigado sistemáticamente las denuncias de violaciones a los derechos humanos, detenciones arbitrarias y muertes bajo el régimen de excepción.
[Zaira]: Lo cierto, y que ya está probado por investigaciones de medios de comunicación, es que lo que ya Bukele tenía planificado es la negociación con las pandillas.
[Silvia]: Zaira se refiere a una serie de documentos oficiales que obtuvo y publicó el periódico El Faro en distintos reportajes. Revelaban que el Gobierno de Bukele había pactado con las pandillas la reducción de homicidios y el apoyo electoral a cambio de mejoras carcelarias y otras concesiones.
[Eliezer]: Esos documentos, que formaron parte de una investigación de la Fiscalía de El Salvador y que sostienen también una acusación de la Fiscalía de Estados Unidos, permitían ver que el Gobierno tenía un sistema:
[Carlos]: Habían nombrado a un interlocutor oficial con estas organizaciones criminales, que es Carlos Marroquín, el director de la Unidad de Reconstrucción del Tejido Social, que funcionaba como vocero, digamos, de la Presidencia o del Gobierno frente a estas organizaciones criminales y que se habían inventado un complejo sistema para que las pandillas pudieran incluso dar órdenes a sus líderes de afuera, permitiéndoles a los líderes de fuera ingresar a las cárceles sin pasar por ningún rigor de seguridad, y sin que quedara ningún registro de esto, aunque quedó registro de esto, que luego obtuvimos, y por eso hicimos públicas esta información.
[Silvia]: El sistema funcionó durante un tiempo. Las cifras de homicidios bajaban y en público Bukele mantenía un discurso de vengador del pueblo contra las pandillas. Cuando había un repunte de asesinatos, daba golpes de efecto: seguro recuerdan las fotos que recorrieron el mundo en 2020, que mencionamos ya en otros episodios, con cientos de presos en calzoncillos en el suelo, apiñados en filas. Eso fue cuando decidió juntar a miembros de pandillas rivales en las mismas celdas. Y también anunció por Twitter que autorizaba el uso de la fuerza letal.
[Eliezer]: Bukele acusaba a gestiones anteriores o políticos de otros partidos de haber pactado ilegalmente con las maras, pero Zaira Navas dice que él había visto en la práctica cómo le funcionó al Gobierno de Mauricio Funes, que fue presidente por el FMLN cuando Bukele era alcalde de Nuevo Cuscatlán por el mismo partido.
[Zaira]: Tenía clara la ruta: negociando con estas estructuras y eso está probado. La política de seguridad de Bukele se ha basado en la negociación con estas estructuras. Cuando se le salió de las manos y estas estructuras empezaron a cobrar fuerza, a cobrar más dinero, a exigir más, echó mano del régimen de excepción.
[Silvia]: O sea, la medida que ya mencionamos: una suspensión de garantías que empezó en marzo de 2022 y lleva vigente casi dos años. Carlos dice que nació como una medida reactiva. Fue un momento de quiebre, en el que las realidades paralelas en las que se movía Bukele se chocaron. La ola de homicidios empezó el viernes 25 de marzo de 2022 y duró hasta el domingo 27.
[Carlos]: Ese fue un fin de semana, yo diría, caracterizado por la oscuridad, porque estábamos todos realmente desconcertados con lo que estaba ocurriendo.
[Eliezer]: El sábado, Carlos estaba reporteando con dos compañeros de El Faro en una comunidad controlada por pandillas, pero les ordenaron salir de ahí y volver a la redacción hasta que supieran qué estaba pasando. Las cifras de muertos no paraban de subir. No había datos oficiales, y lo único que sabían era lo que les compartían desde el sindicato de la policía.
[Carlos]: La información que tenía la policía, y filtrada a través del sindicato, nos dejó claro que las personas que estaban muriendo no tenían un perfil pandillero: ni eran soldados ni eran policías. No estaban registrados o fichados como pandilleros por la policía. Y en las primeras inspecciones que buscan tatuajes o pistas en la ropa, tampoco identificaban la presencia de pandillas…
[Silvia]: Por las ubicaciones donde aparecían los cuerpos, pensaron que se trataba de la Mara Salvatrucha, dice Carlos, pero las muertes no cumplían con el patrón de violencia de esa pandilla, que generalmente se enfocaba en sus rivales o agentes del estado. Parecía que estaban matando a gente al azar.
[Carlos]: De manera que para todos estábamos en la oscuridad; es decir, no sabíamos exactamente qué demonios es lo que estaba ocurriendo ahí y nadie nos daba explicaciones.
[Eliezer]: Ese sábado por la noche, Bukele le pidió a la Asamblea que decretara el régimen de excepción. Aquel día terminó con 62 muertes, una cifra récord en 20 años. Entre ellos, un cuerpo lanzado al costado de la carretera que conduce a Surf City, el paraíso de turismo y bitcoin que estaba tratando de vender el presidente.
[Silvia]: Parecía evidente que aquello era un mensaje para el Gobierno, y una pista clara de que los homicidios se habían mantenido bajos gracias a algún tipo de pacto que, en ese momento, se había roto. No hubo ninguna explicación oficial. Bukele compartió en Twitter un mensaje de una supuesta conspiración dirigida desde Estados Unidos para derrumbarlo. Unos meses después, una periodista de France Press le preguntó justamente eso al vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa.
[Audio de archivo, periodista]: ¿Y cómo justifica entonces que durante la llegada del señor Nayib Bukele los homicidios bajaran y de repente volvieran a subir? Hay quien dice que fue porque esos acuerdos con las pandillas se rompieron y fue como una reacción en cadena.
[Audio de archivo, Félix Ulloa]: Quienes dicen eso no conocen El Salvador ni conocen la gestión de este gobierno…
[Eliezer]: El vicepresidente empezó con una respuesta clásica: le dijo que la baja de homicidios se había logrado gracias al Plan Control Territorial. Pero después le dijo a la periodista algo increíble: que la ola repentina de homicidios no tenía nada que ver con un pacto roto, sino con el éxito mundial de El Salvador.
[Audio de archivo, Félix Ulloa]: Cuando se dio el repunte de las pandillas fue porque, en El Salvador, hemos estado, estando, a la, a la vanguardia de muchas medidas de carácter económico que han posicionado al país como líder a nivel mundial, como el caso del bitcoin.
[Silvia]: Como estaban llegando inversores importantes, explicó Ulloa, los grupos criminales vieron una oportunidad, y además contaron con apoyo:
[Audio de archivo, Félix Ulloa]: …Apoyados por los poderes fácticos y políticos del pasado que quedaron relegados en las últimas elecciones, para lanzar una ofensiva y desacreditar la imagen del gobierno.
[Eliezer]: O sea: el vicepresidente está diciendo básicamente que las pandillas, con la ayuda de políticos opositores, vieron que el país estaba atrayendo grandes inversiones por sus medidas económicas de vanguardia, y salieron a matar gente para empañar el éxito de Bukele.
[Carlos]: Al día de hoy el gobierno del presidente Bukele niega absolutamente, con la boca cada vez más pequeña, sus acuerdos con estas organizaciones criminales. El problema es que los hechos de la realidad le han jugado una mala pasada.
[Eliezer]: Carlos dice esto porque, tiempo después, la Mara Salvatrucha no solo reconoció a El Faro que habían asesinado a 87 personas cuando consideraron que el Gobierno los había traicionado, sino que le pasaron grabaciones bastante elocuentes sobre ese fin de semana.
[Silvia]: En esos audios se puede escuchar cómo el funcionario que hacía de interlocutor entre el Gobierno y los grupos criminales intenta mantener el acuerdo en pie mientras en la calle están matando gente. Ahí reconoce, entre otras cosas, que el Gobierno de Bukele liberó a uno de los líderes fundadores de la pandilla, conocido como Crook de Hollywood, que estaba en una cárcel de máxima seguridad de El Salvador, donde debía cumplir 40 años de cárcel. Y además tenía un pedido formal de extradición desde Estados Unidos por terrorismo.
[Carlos]: Para seguir manteniendo el diálogo con la Mara Salvatrucha, les recuerda:
[Audio de archivo, Carlos Marroquín]: Y yo al viejo lo saqué de adentro, brother, en una forma de ayudarles a todos y de demostrarles mi lealtad y confianza, pues.
[Carlos]: Que él sacó a esa persona del país y lo condujo, en persona, él insiste en persona, hacia Guatemala.
[Audio de archivo, Carlos Marroquín]: Yo mismo lo fui a traer allá y yo mismo lo fui a dejar a Guatemala.
[Silvia]: Marroquín está tratando de mostrar que el Gobierno sí ha cumplido con su parte del pacto. Y era importante convencerlos porque la Mara Salvatrucha le había puesto al gobierno un ultimátum de 72 horas para cumplir sus demandas y retomar las negociaciones. En este audio Marroquín dice que ya le contó a Bukele…
[Audio de archivo, Carlos Marroquín]: Yo ya le tiré a Batman que hay 72 horas para dar una respuesta.
[Silvia]: Pero en esa conversación se entiende que ya no hay retorno…
[Audio de archivo, Carlos Marroquín]: Él no se lo tomó a bien, se lo tomó a mal, como que: “a mí que no me anden amenazando” y no sé qué, va.
[Eliezer]: Batman, como le decían a Bukele en esas negociaciones, al parecer ya no quería saber nada. Se había reunido con su gabinete de seguridad y estaba a punto de descubrir los beneficios de otra estrategia usada por los Gobiernos anteriores: la mano dura. Pero en este caso, con superpoderes.
[Zaira]: De la misma forma que extorsionaban a la población salvadoreña, las pandillas también extorsionaban a Bukele y a su gobierno. Y hemos visto cómo Bukele les cumplió, ¿verdad? Sacó a varios pandilleros de las cárceles, los movió a varios lugares a pasar asistencia médica a hospitales privados, les computó penas, los trasladó de cárceles de máxima seguridad a menor seguridad, etcétera. Pero esta presión es algo que va subiendo y subiendo. Se rompe por un hecho puntual y la pandilla trata de presionar a Bukele mostrando su fuerza. Lo que no se habían dado cuenta es que en todo este tiempo Bukele ya había cooptado las instituciones de control estatal.
[Silvia]: Zaira explica que Bukele no tuvo ninguna idea nueva, sino que recicló lo que ya habían hecho los partidos tradicionales de su país. Casi 20 años antes, por ejemplo, el presidente Francisco Flores, del partido ARENA, lanzó el “plan mano dura” para combatir a las pandillas.
[Audio de archivo, Francisco Flores]: Quiero decirle claramente a los ciudadanos que yo no estoy preocupado del bienestar de los criminales. Yo estoy preocupado del bienestar de los salvadoreños honrados…
[Eliezer]: Después llegó el presidente Antonio Saca, también de ARENA, y anunció, ahora sí, el plan “Súper mano dura” para combatir a las pandillas.
[Audio de archivo, Antonio Saca]: A los delincuentes y malacates, con mucha seguridad y determinación les digo que se les acabó la fiesta. Esta noche, cumpliendo la promesa presidencial por un país seguro, lanzamos el plan súper mano dura…
[Silvia]: Carlos cuenta que, en todos los casos, se trataba más o menos de lo mismo: campañas publicitarias sobreactuadas que no tenían mayor impacto real. O, en todo caso, empeoraban la situación. Pero Bukele tenía algo que ellos no tenían.
[Carlos]: Las características de esta mano dura tienen que ver con el control absoluto del Estado, incluyendo el órgano Judicial, a la Fiscalía, a la Policía, al Ejército, a la Asamblea Legislativa y a la Corte Suprema de Justicia, que debería haber ejercido un control constitucional sobre el régimen de excepción.
[Eliezer]: Pero, además, dice que el Gobierno había conseguido cooptar a los líderes de las pandillas, con quienes tenía un trato directo.
[Carlos]: Entonces, cuando la Mara Salvatrucha en la calle decide hacer esa horrible masacre de civiles, y el gobierno los embiste, se encontró con una pandilla descabezada, sin tener liderazgos, y además, con todo el resto de instrumentos para crear el escenario sin derechos, sin garantías, sin prensa, sin tal, para poder hacer lo que le diera la gana, pues. Y, efectivamente, es decir, esa es otra característica de esta mano dura que de ninguna manera tuvieron las anteriores: desarticularon a las pandillas.
[Eliezer]: Esto es algo fundamental, porque cambió sustancialmente la vida de las comunidades controladas por pandillas. Carlos usa esta frase para describir el efecto que tuvo en la población: la mayor parte de la gente, dice, sintió que le sacaban “una mano de la garganta”. Al menos momentáneamente, el Gobierno había logrado algo que parecía imposible: desarticular a las pandillas, y eso explica la enorme popularidad que tuvo esta medida. Mucha gente experimentó por primera vez lo que era vivir sin miedo, y no importaba el precio que había que pagar por eso. Cuando la política de tierra arrasada funcionó, el Gobierno de Bukele comprendió que tenía un arma de una eficacia enorme, que lo justificaba todo.
[Carlos]: Muy rápido se dieron cuenta de que este era un instrumento poderosísimo en términos de popularidad por los efectos reales que había producido en el alivio de la aflicción de la gente y luego en las infinitas posibilidades que tenía para propagandear y para marketinear esta medida, al punto de convertir a todas las personas que cuestionamos el régimen de excepción por sus ejecuciones en términos de derechos humanos, de legalidad, de estado de derecho, de presunción de inocencia, en aliados de las pandillas.
[Silvia]: Para el Gobierno, aquellos que hacían preguntas incómodas sobre su política de guerra eran traidores. Así lo expuso el vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, cuando un periodista le preguntó qué pasaba con los detenidos por el régimen que habían muerto en las cárceles sin que llegaran a probarles nada.
[Audio de archivos, Félix Ulloa]: En un período de guerra, y voy a citar las palabras de San Ignacio de Loyola, que dice que en una ciudad sitiada cualquier disidencia es traición. Quienes en este momento están cuestionando, sea desde el ámbito periodístico, desde las llamadas instituciones que defienden, supuestamente, derechos humanos, desde analistas políticos, están atacando las políticas del gobierno, tengan cuidado porque le están haciendo el juego al crimen organizado, a las pandillas, y es una actitud de traición al pueblo.
[Eliezer]: Ya volvemos.
[Daniel Alarcón]: La casa productora detrás de “Bukele, el señor de los sueños” es Radio Ambulante Estudios. Y tenemos otros dos podcasts que deberías escuchar. Cada martes, publicamos Radio Ambulante. Historias de familias, de migración, de aventura, de amor. Y cada viernes, sacamos El hilo, donde cubrimos y explicamos a fondo una noticia impactante de América Latina. Busca Radio Ambulante y El hilo en tu app de podcasts preferida.
[Carlos]: Sí, estamos ahorita mismo recorriendo la carretera Litoral, que es la que cruza, digamos, toda la Costa Pacífica de El Salvador con el mar, y estamos yendo hacia Puerto El Triunfo, desde donde nos vamos a embarcar para ir a la Isla del Espíritu Santo.
[Eliezer]: Es un jueves de finales de noviembre, y faltan pocos minutos para llegar a Puerto El Triunfo, adonde tenemos que estar antes del mediodía. El cruce a Espíritu Santo es rápido, 15 o 20 minutos en lancha, pero si llegamos al puerto cuando la marea está baja, tenemos que esperar a que vuelva a subir para poder salir. Carlos me está contando cómo fue que llegó por primera vez a la isla sin pandillas, como la describió en un texto que publicó hace más de un año.
[Carlos]: Cuando comenzó el régimen de excepción, y sobre todo en los primeros meses, el nivel de capturas incrementaba exponencialmente, cada día, cada semana. Y comenzamos como periódico a prestar atención a lo que estaba ocurriendo, recibí la llamada de una señora que trabaja en una ONG que se dedicaba a ofrecer becas de estudios a personas que normalmente no tendrían ninguna posibilidad y esta gente tenía un programa de becas en la isla. Entonces, espantada me llama esta señora para decirme que habían capturado, en aquel momento ya, a 22 personas en la isla, siendo que es una isla muy, muy, muy muy… es la definición de rural. Pero además, con la historia que te acabo de contar, no había pandillas en la isla, lo cual hacía que la agresión y la injusticia fuera fuera muy, muy diáfana.
[Silvia]: Gracias a esa claridad, en El Espíritu Santo se podía ver cómo operaban abiertamente los distintos métodos de captura del régimen de excepción, y para qué servía la opacidad del proceso judicial.
[Zaira]: Al principio comenzaron entrando a las casas bajo la excusa de que estaban implementando la Operación Casa Segura. Así empezó el régimen a tocar las puertas de las casas. “Si usted nada debe, nada teme”. Acompañado de una gran campaña publicitaria que los terroristas van a ir a la cárcel y si usted es inocente, no se preocupe que no le va a pasar nada. Al principio iba un policía con tres soldados, y después solo soldados.
[Eliezer]: La gente de la isla cuenta que así fue como capturaron a un grupo de seis personas en El Espíritu Santo a principios de julio de 2022, unos tres meses después del comienzo del régimen de excepción. Entre ellos, un menor de edad, Samuel, de 17 años, el único condenado hasta ahora de los detenidos en la isla. La madre de ese chico, la señora Virginia, cuenta que el 3 de julio por la noche llegaron unos soldados y pidieron que salieran todos los hombres de la casa con sus documentos. Ella estaba con su esposo y sus hijos. Samuel estaba comiendo.
[Sra Virginia]: Cuando él salió, le dijeron dame tu documento y le dijo no, yo soy menor de edad, dame tu carnet de minoridad…
[Silvia]: Virginia cuenta que tomaron su carnet, compararon su foto con una que los soldados tenían en el teléfono, y se lo llevaron.
[Eliezer]: Así fueron a buscarlos a todos esa noche, de la misma manera, casa por casa, según el relato de los familiares. Esta es la señora Betty, madre de uno de los hombres que se llevaron esa noche.
[Betty]: Ese día fue un día domingo y los vinieron a traer desde las 18:00 de la tarde hasta como a las ocho, nueve, diez de la noche. Pero a la hora que vinieron, que se llevaron a mi, a mi hijo de acá, se lo llevaron a las 7.30 de la noche. A todos los sacaron de la casa.
[Silvia]: Todos repiten eso, dónde estaban, qué día era, a qué hora llegaron los soldados a buscarlos, porque la versión oficial de cómo fueron capturados es muy, muy distinta.
[Carlos]: Un sargento del Ejército, el sargento Ángel Montesinos, asegura que el 4 de julio por la mañana encontró a un grupo de seis individuos en la cancha de básquetbol que se encuentra a cuadra y media de la delegación del puesto militar en la isla, reunidos para llevar alimentos y víveres a pandilleros que están ocultos, según él, en el manglar…
[Silvia]: La isla El Espíritu Santo está rodeada de manglares, unos bosques de árboles que nacen del contacto entre el ambiente terrestre y el marino.
[Carlos]: …y que cuando los intervino, ellos intentaron escapar, pero a través de una maniobra envolvente él los captura y entre ellos reconoce al único del grupo que era menor de edad y asegura que a ese muchacho, en una ocasión anterior, cuyo día no recuerda y cuyo mes tampoco, lo vio entrando al manglar con víveres y saliendo sin víveres.
[Eliezer]: El argumento que utilizó el sargento para justificar la captura de esos hombres era absurdo en cualquier situación, pero en esa isla además era obsceno, porque la comunidad no estaba quebrada por la indiferencia. Cuando hicieron la audiencia judicial por el caso de su hijo Samuel, el más chico de los que se llevaron esa noche, la señora Virginia cuenta que no podía contenerse al escuchar que aquel militar mentía de esa forma.
[Sra. Virginia]: Yo me empecé a angustiar, y como le digo, en ese momento que Montesinos estaba diciendo que los había agarrado en la cancha y que estaban poniendo comida. Yo decía ¿yo qué puedo hacer aquí dentro de mí? Yo agarraba a mi esposo de la mano y lo apretaba y le decía: “Es mentira lo que están diciendo”.
[Silvia]: Y entonces, después de que condenaran a su hijo, la señora Virginia decidió hacer algo insólito para el desequilibrio de poder que estaban viviendo los habitantes de la isla: demandar al sargento por falso testimonio.
[Carlos]: Es decir, ir a un juez y pedirle a la Fiscalía que acuse en nombre de ellos a un sargento del Ejército por decir mentiras en un juicio y porque esas mentiras condujeron a la condena de diez años de este muchacho. La madre de este muchacho buscó la solidaridad de otras, que también tienen a sus hijos presos, y que lejos de temer la revancha del Estado por dar la cara, por hablar con medios, por presentarse a la Fiscalía y por decir su verdad, la acuerparon a sabiendas de que todas las posibilidades que acabo de mencionar son más que reales en este momento en El Salvador.
[Eliezer]: Cuando fuimos a la isla, en noviembre de 2023, la señora Virginia había tenido que vender dos de los cuatro chanchos que tenía para poder pagar los traslados y darle de comer a la gente que la acompañaba, a los que no la habían dejado sola. Le pregunté qué fue lo que le habían dicho los soldados cuando fueron a buscar a Samuel, con qué excusa se lo habían llevado.
[Sra. Virginia]: Solo venían con una fotografía supuestamente de él y le dijeron: “¿A vos te dicen Cuchilla?” “No”, les dijo, “a mí me dicen El Zurdo”. Porque su sueño de mi hijo era salir de este país y andar jugando para poder que yo saliera adelante, porque él me decía: “Mamá, con este pie zurdo”, me tocaba su piecito y me decía: “con este pie zurdo usted va a comer”.
[Eliezer]: La señora Virginia me dijo que a ella no le importaba el dinero, que solo quería a su hijo de vuelta. Ahora, hasta la plata que había recibido del Gobierno durante la pandemia parecía lastimarla.
[Sra Virginia]: El dinero no es la felicidad. Como le digo al señor Presidente, yo le agradezco porque él dio 300 dólares y esos 300 dólares han salido al triple de lo que nosotros hemos dado. No le digo al señor Presidente que es culpable porque él no es culpable. Los culpables son los que andan afuera haciendo cosas que no deben de hacer. Solamente le digo que examine desde lo que tiene adentro, los que están allí trabajando porque si él está diciendo que quiere limpiar el pueblo salvadoreño, pues que empiece a examinar los que están adentro trabajando.
[Silvia]: Quince días después del comienzo del régimen de excepción, en abril de 2022, el sindicato de la Policía empezó a denunciar que las autoridades estaban exigiendo “cuotas de detenidos por día”, y que eso estaba llevando a que se cometiera abusos. En la isla, algunos familiares de detenidos les dijeron a Carlos y a Eliezer que los policías y los militares recibían dinero por cada persona capturada. Era la forma que tenían de explicarse lo que estaba pasando en la comunidad porque, en esa isla donde todos se conocían y sabían en qué andaba cada uno, se empezaron a preguntar de dónde habían salido los nombres de los detenidos, por qué habían ido a buscarlos a ellos.
[Eliezer]: Debajo de la superficie, las capturas en la isla empezaron a quebrar el tejido que sostenía a la comunidad desde hacía décadas. Carlos dice que lo que no habían podido romper ni la guerra civil ni las pandillas, lo hizo posible una herramienta que el Gobierno puso a disposición de la población en los primeros meses del régimen: el número de teléfono para hacer denuncias anónimas.
[Zaira]: Todos los países que hemos vivido dictaduras o regímenes autoritarios, hemos sufrido las denuncias anónimas, soplones, ponededo, o como se le llame en cada uno de los países. Cualquier persona, por deudas, por enemistades, incluso por pleitos de herencias, por razones personales, pueden llamar a un número telefónico que ha sido publicado y puesto en cualquier esquina del país para acusar a otra persona y decir en esa casa o tal persona con este nombre que vende en este lugar es pandillera.
[Silvia]: En El Espíritu Santo, la gente empezó a sospechar que los detenidos habían sido señalados por sus vecinos. Por envidia, porque deseaban a la pareja de otro, porque se habían peleado, porque competían por los mismos clientes…
[Carlos]: Al ser anónimas las denuncias, la gente hace, en algunos casos, suposiciones más o menos informadas. Pero si, ya se creó la idea del cuco de la isla, es decir, de que existen vecinos que están dispuestos en apuñalar por la espalda a sus vecinos de toda la vida. Y no sé cómo se revierte eso.
[Sandra]: Ahorita hay un dolor inmenso en las familias, en las familias de los detenidos. Y las familias de los detenidos ya saben quiénes son los que agarraron ese puñal y lo ensartaron sin piedad. Es mentira que esta comunidad va a volver a ser unida, que esta comunidad va a llegar a ser llevadera como era antes. Antes se sentía el dolor del otro. Antes, si alguien moría, ahí estaba todo mundo en la vela, sintiendo el dolor de la familia. ¿Y ahora?
[Eliezer]: Una vez en San Salvador, después de volver de la isla, le pregunté a Carlos qué significaba para él, después de tantos años de haber cubierto e investigado a las pandillas y las dinámicas del poder criminal en su país, estar hoy cubriendo el régimen de excepción:
[Carlos]: Intentar entender, por ejemplo, a una comunidad articulada que ha sido agredida de una manera que me parece cruel, pues, y dura. Es ahora mismo en las circunstancias que vive este país. De alguna manera, el reporteo de la política, de una manera que esperé nunca cubrir, pues. Porque nos abocamos a una palabra que solo aparecía en las imágenes sepia de mis padres, pues, y de su generación que se lanzó a una guerra civil: dictadura. De forma que cuando encuentro el horror de los testimonios de las personas que han pasado por las cárceles del régimen y las torturas innombrables y los espantos que tuvieron que ver en esa cárcel, o cuando voy a una comunidad de campesinos que nunca tuvieron pandillas, entiendo que estoy cubriendo el futuro de mi país y que estoy cubriendo la esencia de la que se compone el poder en el país y por lo tanto, la entiendo como una cobertura política.
[Eliezer]: Para finales de 2023, siete organizaciones civiles informaron que las denuncias por violaciones a los derechos humanos que habían recibido en el marco de régimen de excepción sumaban más de 5.700 casos. Los motivos de las denuncias van desde las detenciones arbitrarias a los tratos inhumanos y la tortura, la limitación del acceso a la salud, el desplazamiento interno y la desaparición forzada, entre otros. Las organizaciones registraban también 189 casos de personas fallecidas, la mayoría bajo custodia del Estado.
[Silvia]: Zaira Navas nos explicó que, según la investigación de Cristosal, solo un 10% de las personas que habían muerto en los centros penales bajo el régimen de excepción tenía vínculos con las pandillas. En el informe que publicaron a un año de esta medida, daban un dato impactante: menos del 1% de los detenidos hasta ese momento habían sido imputados por crímenes específicos asociados con las pandillas, como homicidios y extorsión. La gran mayoría de las capturas, dice el informe, se habían hecho bajo figuras ambiguas como Asociación Ilícita, que permitían capturar gente a discreción, arbitrariamente.
Poco después del inicio del régimen de excepción, un periodista le preguntó al vicepresidente del país, Félix Ulloa, qué pasaba con aquellos detenidos que habían muerto en los centros penales sin haber sido acusados formalmente. El funcionario lo definió de forma sencilla:
[Audio de archivo, Félix Ulloa]: Siempre, en una guerra, habrán víctimas inocentes, habrán daños colaterales, que hay que corregir…
[Eliezer]: En diciembre de 2023, un tribunal ordenó liberar de forma inmediata a Samuel, el hijo de la señora Virginia, que había sido condenado a diez años de prisión. Ese tribunal, una cámara superior al juzgado que condenó a Samuel, consideró que no había pruebas suficientes para sentenciarlo y que había incoherencias en la versión del sargento. Con la carta de libertad en la mano, Virginia se ha presentado tres veces a la cárcel de menores donde está su hijo, pero las autoridades se negaron a liberarlo, sin ninguna explicación. Cuando fue capturado en la isla El Espíritu Santo, el 3 de junio de 2022, Samuel tenía 17 años. Ahora mismo tiene 19 y sigue privado de libertad.
[Eliezer]: Esta serie fue realizada gracias al apoyo del Pulitzer Center on Crisis Reporting, Free Press Unlimited, Artículo 19 México y Centroamérica, la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) y Dejusticia. Además, agradecemos a la FLIP por la asesoría y la revisión legal, y a Riesgo Cruzado, por su valioso apoyo en materia de protección y seguridad.
Los productores y reporteros de Bukele: el señor de Los sueños somos Silvia Viñas y yo. Para este episodio contamos con la reportería y producción de Carlos Martínez desde El Salvador. Gabriel Labrador es nuestro reportero y productor en terreno. Desireé Yepez es nuestra productora digital. Daniel Alarcón y Camila Segura son los editores. Carlos Dada es nuestro consultor editorial. Los verificadores de datos son Bruno Scelza y Desireé Yepez. Selene Mazón es asistente de producción. El tema musical, la música, mezcla y el diseño de sonido son de Elías González. El diseño gráfico y la dirección de arte son de Diego Corzo. El desarrollo web es de Paola Ponce. Gracias a Jonathan Blitzer por su apoyo.
Bukele, el señor de Los sueños es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Estudios.
Desde Radio Ambulante Studios, las directoras de producto son Natalia Ramirez y Laura Rojas Aponte,y contaron con la ayuda de Paola Alean. El equipo de audiencias y producción digital está formado por Samantha Proaño, Ana Pais, Analía Llorente, y Melisa Rabanales. La gestión de prensa y comunidades es de Juan David Naranjo.
Camilo Jiménez Santofimio es director de alianzas y financiación. Carolina Guerrero es productora ejecutiva de Central y la CEO de Radio Ambulante Estudios.
Puedes seguirnos en redes sociales como centralseriesRA y suscribirte a nuestro boletín de correo en centralpodcast.audio.
Soy Eliezer Budasoff. Gracias por escuchar.
Transcript:
[Silvia Viñas]: Hello! Today we’re publishing the final episode of the series on Nayib Bukele that we shared on El Hilo channels throughout July. Next week, we’ll be back with new weekly episodes, a special production on the Amazon, and other news. If you haven’t heard the series “Bukele: The Man from the Dreams,” you can find the full series on your favorite podcast app. We created it specifically with the political landscape taking shape across the continent in mind, to try to understand how the rule of law can be dismantled while maintaining extremely high popularity, as Bukele has done, and everything that lies behind his figure and his “model.”
[Eliezer Budasoff]: That’s what this episode is about: how the political strategy that has made the president of El Salvador one of the most popular politicians in the Americas came to be, and how it has kept the country under a police state for more than three years: the regimen de excepción (state of emergency). Bukele is known, more than anything else, for having drastically reduced the number of homicides in the country and for having dismantled the gangs that had crushed Salvadorian society for decades. The problem begins when it comes to explaining how he did it. What part of the story the official publicity doesn’t cover, how he built the image of the heroic politician who confronted criminal groups. And what price Salvadorans are paying for it.
We’ll take a break and return to the episode.
[Silvia]: At the end of 2021, Nayib Bukele was the president of Planet Bitcoin and sometimes came down to Earth in a spaceship to show the future. This is how he appeared in an animated video at the end of that year during a cryptocurrency event on the beach, where he announced the construction of the first Bitcoin city: a technological sanctuary by the sea where no one has to pay taxes on their wealth, and which was going to use geothermal energy from a volcano.
The government was trying to attract foreign investors and tourists with a utopian image of El Salvador, which until recently was known mostly for the brutality of its gangs. It was difficult to reconcile that image with the one Bukele offered in his speech in English: that of a promised land where the foundations were being laid for the oases of tomorrow.
Most Salvadorans didn’t seem too excited about the prospect of investing fortunes they didn’t have in Bitcoin. But the truth is the real country they inhabited had its own oases, its own corners of peace, even if they were far less glamorous than Bitcoin City. On the coast of El Salvador, for example, in a bay of the Pacific Ocean, there’s an island full of coconuts where people live off palm fruits and fishing and gather mollusks to survive; a place where children leave their bikes lying in the street and no one remembers the last time there was a murder. A community that, for decades, had been coping with deprivation without much trouble, apart from the feeling of fear pervading most of the country. Until something happened that changed everything: the government issued an announcement.
[Archive soundbite, announcement]: We need your help to continue winning the war against gangs. Call 123 to give any information that will help us capture terrorists. Your call is completely anonymous and the call center is open 24 hours a day. National Civil Police.
[Sandra]: He wanted numbers, he wanted numbers, that’s why he gave the phone number… and everyone started calling. It was on TV: report it. Your call is confidential. In the long run it’s not confidential…
[Silvia]: This is The Man from Los Sueños, a podcast from Radio Ambulante Studios. I’m Silvia Viñas.
[Eliezer]: And I’m Eliezer Budasoff. Episode 5: Batman discovers the old business of violence.
[Sandra]: My childhood was very nice. Well, I was raised by my uncles and aunts, because my mom abandoned me when I was six months old, so my grandmother raised me, rest in peace, right?
[Eliezer]: The woman you are listening to, the one who spoke at the beginning, her name is Sandra. She is 42 years old and a driver: she drives a motorcycle cab through the dirt streets of El Espíritu Santo, a rural island on the coast of El Salvador, which is less than a three-hour drive from the country’s capital.
[Sandra]: Before the internet and phones arrived, every night, most of us would usually be watching cartoons at home, others playing ball in the street in the evening, others on bikes, others keeping an eye on their girlfriends.
[Eliezer]: Crickets can be heard in the background because it’s nighttime. Away from the coast, the island feels like being in the countryside. It’s a day in late November 2023 and Sandra is trying to explain how life here changed almost two years ago, when Nayib Bukele’s government imposed an emergency regime on the country.
In March 2022, when Bukele had been president for almost three years, El Salvador experienced the most violent weekend so far this century: 87 murders in three days. Amid this wave of homicides, Bukele requested the Legislative Assembly to decree an emergency regime, which includes the possibility of suspending some constitutional rights in extreme situations such as catastrophes, epidemics, or disturbance of public order. The constitution stipulates that these rights may only be suspended for 30 days, with the possibility of extension for the same period.
When I went to the island in November 2023, the regime had already been in place for almost two years without interruption. There, Sandra told me what it was like to grow up in a community where the children weren’t afraid of gangs, but of the “cadejo”: a ghostly dog dragging a chain that scares those up late, a Mesoamerican version of the boogeyman.
[Sandra]: What time did I go home? At 10, 11 o’clock at night. My grandmother said: «Don’t come back at night, the cadejo will get you». And yes, before it was the cadejo and the so-called «duende» (goblin). That’s what we were afraid of. If there had been crime, do you think we would have stayed out playing in the streets until 10, 11, or 12 at night?
[Carlos Martínez]: Espíritu Santo Island is an extraordinary vantage point to understand the scope of the emergency regime and its consequences. Firstly, because it’s an island and therefore the population is limited. There are about 1,300 to 1,400 people. Everyone knows each other…
[Silvia]: This is Salvadoran journalist Carlos Martínez, a special investigations reporter at El Faro.
[Carlos]: So it’s very easy to have an overall idea of all the people who live there and the effects that the regime has on a micro-society like this.
[Silvia]: Carlos has researched and written about violence in El Salvador for many years. In mid-2022, he received information that dozens of people had been detained on that island under the emergency regime, which suspended basic rights such as the right to defense or the presumption of innocence. That wasn’t unusual, because people were being detained everywhere. But they told him something that caught his attention:
[Carlos]: They took people from an island where there were no gangs.
[Silvia]: That’s the second reason why Carlos says that this island is an ideal place to understand the scope of the emergency regime and its consequences: because there were never gangs here.
[Carlos]: It was surprising for me because after a decade of covering gangs, every time I thought a place didn’t have gangs, it did. And what I found on that island, after the many months I spent reporting there, has fully convinced me that there was never a criminal group operating on the island.
[Silvia]: Carlos recounts that what he found in El Espíritu Santo was something uncommon in the country. It was a community of poor farmers and fishermen who had managed to resist the two things that had shattered the collective life of Salvadorans in the last forty years: the civil war first, and then the presence of gangs.
[Carlos]: It was a place with such an intact social fabric, so difficult to find in a country as fractured as El Salvador, even the civil war hadn’t damaged it. A civil war, by definition, divides a country and the people who inhabit it. The presence of gangs meant people couldn’t trust even their neighbor’s child. And they managed to survive that. They managed to endure over time, considering that they inhabited a place where their neighbors were allies or at least known to each other.
[Eliezer]: All that began to break down with the emergency regime, when police and soldiers arrived on the island and, in different incursions, arrested more than 20 people in the name of the war against the gangs. Sandra was there, waiting for passengers with her motorcycle cab, when they took the first group: five boatmen who worked ferrying people between the island and Puerto El Triunfo, located opposite it. The locals got scared, Sandra says.
[Sandra]: If in the time of the war we didn’t experience this, why is it happening now? So people were afraid, asking: “Why? Why? What happened? Why did they take him away?” I mean, people started asking questions, well, because everyone who was taken away, we’d known them, as I said, since we were little. I’d grown up with some of them and watched others be born and grow up.
[Carlos]: The arrests that were made were unheard of. Everyone on the island knew exactly what everyone was up to, what each person did for a living, and everyone also realized the circumstances under which they were arrested.
[Eliezer]: The arrests in El Espíritu Santo began pretty much at the start of the regime. Soon, the inhabitants stopped going out at night. Other boogeymen appeared.
[Carlos]: The terror, for example, the fear of the night and the fear of the soldiers and the police, the awareness of their absolute power and, on top of everything, the abrupt rupture of the social fabric they had managed to maintain despite everything.
[Silvia]: Since it was decreed in March 2022, the emergency regime has become a form of government in El Salvador. It has already been extended to 22 months, accumulating thousands of reports of arbitrary arrests, abuse, and torture. It is possibly President Nayib Bukele’s most commended measure, one that ultimately made him one of the most popular politicians in the Americas. It was also a perfect excuse for the government, who had never been a big fan of transparency, to block access to key information such as state purchases or detailed statistics on homicides and disappearances. It placed the country in a state of war and left it in the dark, forced to believe.
[Carlos]: Right now, as we are talking, the number of people detained under the emergency regime has already exceeded 75,000. The emergency regime has also been characterized by absolute opacity. All the trials involving those detained under the emergency regime have been subject to absolute secrecy. No one can talk about what happens inside those courtrooms, and neither the press nor anyone else can attend those trials. We also lack, for example, information on how many individuals have been arrested and from which gang, nor do we have a breakdown of data on where they are from, their age, or their gender. We don’t even know when the trials are underway, or what these people are accused of.
[Eliezer]: The emergency regime and the images of the war against gangs have been so heavily publicized, and are so inseparable from Bukele’s image today, that it’s hard to remember this: during the first years of his presidency, he used a very different strategy to lower the number of homicides. One that previous governments had already used: negotiating with criminal groups. It’s difficult to know now if the idea of putting the country under a police and military state, of removing any limits on the use of state force, and conducting mass arrests was something that Bukele and his advisors came up with as they went along when the pact with the gangs backfired on them. Or, if they already had a file saved with a plan B, with the regime as an alternative plan.
[Carlos]: There’s no doubt about its effects in terms of popularity. And to understand this, it’s necessary to grasp, even though it’s complex, the level of damage and the level of humiliation that these criminal organizations caused to most Salvadorans. It’s very difficult for a person who isn’t from El Salvador to understand what it meant to live in the communities controlled by these gangs, which were the majority. The level of violence, the level of brazenness, the level of cruelty with which they subjected a huge number of people, is difficult to put into words. They committed unspeakable atrocities.
[Silvia]: We’ll be right back.
[Silvia]: Of all the promises and achievements that President Nayib Bukele claims credit for, there’s one that almost no one disputes, even with his opacity, his barrage of propaganda and his questionable accounts. It was in his plans from the beginning:
[Archive soundbite, EuroNews]: It has taken Nayib Bukele two months since the start of his term as President of El Salvador to achieve something that seemed impossible: to drastically reduce the number of murders in one of the most violent countries in the world.
[Archive soundbite, Telemundo]: The figures are backed by the Attorney General.
[Archive soundbite, Raúl Melara]: There has been a drop in extortions, and homicides have decreased.
[Archive soundbite, Telemundo]: For Bukele, it is thanks to his security plan, about which not much is known because the government says it is classified.
[Eliezer]: El Salvador closed 2018 with a rate of 52 homicides per hundred thousand inhabitants, more than triple the average for the Americas. By the beginning of 2020, before Nayib Bukele completed one year in office, the homicide rate in El Salvador had halved. So, let’s start with a fact: Bukele’s government lowered El Salvador’s violence figures drastically. The problem lies in explaining how he did it.
[Carlos]: There’s the official version, which is that due to the extraordinary result of the plan known as the Territorial Control Plan, the gangs’ possibilities for action had been reduced. The president told us one thing about the plan: that it was classified, and that 90% of it couldn’t be disclosed for the sake of its success.
[Eliezer]: The name, the Territorial Control Plan, appears again and again as a wild card in his government, and is often mentioned as the key to the Salvadoran miracle. No one has any idea what it’s about. Bukele announced it shortly after becoming president, but never provided a document describing it. It was confidential. Officially, the government limited itself to saying that the plan consisted of seven phases, with names like Incursion or Extraction. Every now and then, the president appears and says that he has begun phase 3, 5, or 6.
[Silvia]: For some organizations, this plan is nothing more than a publicity strategy to push for high amounts of funding and to attack the division of powers. As we told you in previous episodes, when Bukele entered the Assembly with the military, he demanded that the legislators allow him to negotiate a loan of more than $100 million for the Territorial Control Plan. What they were asking for precisely was that he give details on how the money was going to be spent.
[Zaira Navas]: We can’t say that the Territorial Control Plan is a public policy, nor, strictly speaking, can it even be considered a security plan.
[Eliezer]: This is attorney Zaira Navas, Head of the Rule of Law and Security department at the El Salvador Cristosal Foundation, and former Police Inspector General. Zaira leads a group that has systematically investigated allegations of human rights violations, arbitrary detentions, and deaths under the emergency regime.
[Zaira]: What is certain, and what has already been proven by media investigations, is that Bukele had already planned to negotiate with the gangs.
[Silvia]: Zaira is referring to a series of official documents obtained and published by the newspaper El Faro in various reports. They revealed that the Bukele government had made a deal with the gangs to reduce homicides and for electoral support in exchange for improvements in prison conditions and other concessions.
[Eliezer]: Those documents, which were part of an investigation by the Attorney General of El Salvador and also support an accusation by the United States Attorney General, revealed that the government had a system:
[Carlos]: They had appointed an official intermediary with these criminal organizations, Carlos Marroquín, the director of the Social Fabric Reconstruction Unit, who functioned as a spokesperson, let’s say for the President or for the Government with these criminal organizations. They had invented a complex system so that the gangs could even give orders to their leaders on the outside, allowing the leaders from outside to enter the prisons without going through any security checks, and without any record being kept. However, a record was kept, which we later obtained, and that is how we made this information public.
[Silvia]: The system worked for a while. Homicide numbers were decreasing and Bukele maintained a public narrative as the people’s avenger against the gangs. When there was a spike in murders, he would retaliate. I’m sure you remember the photos that went around the world in 2020, which we mentioned in other episodes, with hundreds of prisoners in their underwear on the floor, packed in rows. That was when he decided to put rival gang members together in the same cells. And he also announced on Twitter that he was authorizing the use of lethal force.
[Eliezer]: Bukele accused previous administrations or politicians from other parties of having illegally negotiated with the gangs, but Zaira Navas says that he had seen in practice how it worked for the government of Mauricio Funes, who was president for the FMLN when Bukele was mayor of Nuevo Cuscatlán for the same party.
[Zaira]: He had a clear route: negotiating with these groups and that has been proven. Bukele’s security policy has been based on negotiating with these groups. When it got out of hand and these groups began to gain strength, to charge more money, to demand more, he turned to the emergency regime.
[Silvia]: That is, the measure we already mentioned: a suspension of rights that started in March 2022 and has been in place for almost two years. Carlos says that it was born as a reactive measure. It was a breaking point, where the parallel realities in which Bukele moved collided. The wave of homicides began on Friday, March 25, 2022, and lasted until Sunday, March 27.
[Carlos]: That weekend, I would say, everyone was in the dark, because we were all baffled by what was going on.
[Eliezer]: On Saturday, Carlos was reporting with two colleagues from El Faro in a community controlled by gangs, but they were ordered to leave and return to the newsroom until they knew what was going on. The death toll was rising steadily. There was no official data, and the only information they had was what was shared with them by the police union.
[Carlos]: The information that the police had, and had leaked through the union, made it clear to us that the people who were dying didn’t have a gang profile, nor were they soldiers or police officers; they weren’t registered or listed as gang members by the police. And in the initial inspections that look for tattoos or clues in their clothing, they also didn’t identify the presence of gangs…
[Silvia]: Because of the locations where the bodies appeared, they thought it was the Mara Salvatrucha, says Carlos, but the deaths didn’t match the gang’s usual violent activities, which generally focused on their rivals or state agents. They seemed to be killing people at random.
[Carlos]: So we were all in the dark; that is, we didn’t know exactly what the hell was going on there and nobody was giving us an explanation.
[Eliezer]: That Saturday night, Bukele asked the Assembly to decree the emergency regime. That day ended with 62 deaths, the largest death toll in 20 years. Among them was a body thrown at the side of the road leading to Surf City, the tourism and bitcoin paradise the president was trying to sell.
[Silvia]: It seemed clear that it was a message to the government, and a clear clue that homicides had been kept down by some kind of deal that, at that point, had been broken. There was no official explanation. Bukele shared a message on Twitter about an alleged US-led conspiracy to bring him down. A few months later, a journalist from France Press asked exactly that to El Salvador’s Vice President, Félix Ulloa.
[Soundbite archive, journalist]: And how then do you explain the fact that at the start of Nayib Bukele’s term homicides went down and then they suddenly went up again? Some say it was because those agreements with the gangs were broken and it was like a chain reaction.
[Archive soundbite, Félix Ulloa]: The people who say that do not understand El Salvador, nor do they understand how this government is run.
[Eliezer]: The Vice President began with a classic response: he said that the drop in homicides had been achieved thanks to the Territorial Control Plan. But then he told the journalist something surprising: that the sudden wave of homicides had nothing to do with a broken pact, but with El Salvador’s global success.
[Archive soundbite, Félix Ulloa]: The spike in gang activity was because in El Salvador we have been at the forefront of many economic measures that have established the country as a world leader, such as Bitcoin.
[Silvia]: Because major investors were coming in, Ulloa explained, the criminal groups saw an opportunity, and they also had support:
[Archive soundbite, Félix Ulloa]: Supported by the de facto powers and politicians of the past, who were ousted in the last elections, they launched an attack to discredit the government’s image.
[Eliezer]: In other words, the Vice President is basically saying that the gangs, with the help of opposition politicians, saw that the country was attracting large investments due to its pioneering economic measures, and they went out to kill people to tarnish Bukele’s success.
[Carlos]: To this day, the government of President Bukele vehemently denies, with increasingly diminishing credibility, its agreements with these criminal organizations. The problem is that reality has caught up with him.
[Eliezer]: Carlos says this because, some time later, the Mara Salvatrucha not only confirmed to El Faro that they had killed 87 people when they felt the government had betrayed them, but they also shared quite telling recordings about that weekend.
[Silvia]: In those audio files you can hear how the official who was acting as an interlocutor between the government and the criminal groups tries to keep the agreement going while on the street they are killing people. There he recognizes, among other things, that the Bukele government released one of the gang’s founding leaders, known as Hollywood Crook, who was in a maximum security prison in El Salvador, where he was to serve 40 years. He also had a formal extradition request from the United States for terrorism.
[Carlos Martínez]: To continue to maintain dialogue with the Mara Salvatrucha, he reminds them:
[Archive soundbite, Carlos Marroquín]: And I took the old man out from inside, brother, in a way to help everyone and to show you my loyalty and that you can trust me.
[Carlos]: He took this person out of the country and drove him personally, he insists personally, to Guatemala.
[Archive soundbite, Carlos Marroquín]: I personally went to bring him there and I personally went to leave him in Guatemala.
[Silvia]: Marroquín is trying to show that the government has indeed fulfilled its part of the pact. And it was important to convince them because the Mara Salvatrucha had given the government a 72-hour ultimatum to meet their demands and resume negotiations. In this audio, Marroquín says that he told Bukele.
[Archive soundbite, Carlos Marroquín]: I already told Batman that he has 72 hours to give an answer.
[Silvia]: But in that conversation it’s understood that there is no going back…
[Archive soundbite, Carlos Marroquín]: He didn’t take it well, he took it badly, like “don’t go around threatening me” and so on.
[Eliezer]: Batman, as they called Bukele in those negotiations, apparently wanted nothing to do with it anymore. He had met with his security cabinet and was about to discover the benefits of another strategy used by previous governments: the iron fist. But in this case, with superpowers.
[Zaira]: Just as they extorted the Salvadoran population, the gangs also extorted Bukele and his government. And we’ve seen how Bukele complied with them, right? He took several gang members out of prison, he moved them to different places to receive medical care, like private hospitals. He moved them from maximum security prisons to lower security prisons, etc. But this pressure kept rising and rising, until it eventually reached breaking point, and the gang tried to pressure Bukele by showing their strength. What they hadn’t realized is that during this time Bukele had taken over the institutions of state control.
[Silvia]: Zaira explains that Bukele didn’t have any new ideas, but rather recycled what the traditional parties in her country had already done. Almost 20 years earlier, for example, President Francisco Flores, of the ARENA party, launched the «iron fist plan” to combat gangs.
[Archive soundbite, Francisco Flores]: I want to tell our people clearly that I am not concerned about the welfare of criminals. I am concerned about the welfare of honest Salvadorans.
[Eliezer]: Then came President Antonio Saca, also from ARENA. This time, he announced the «super iron fist» plan to combat gangs.
[Archive soundbite, Antonio Saca]: To the criminals and thugs, with great certainty and determination, I say that the party is over. Tonight, fulfilling the presidential promise for a safe country, we are launching the super iron fist plan…
[Silvia]: Carlos tells us that, every time, it was pretty much the same: overdramatic advertising campaigns that had no real impact. Or, if anything, they made the situation worse. But Bukele had something they didn’t have.
[Carlos Martínez]: This iron fist was characterized by the absolute control of the State, including the Judiciary, the Attorney General, the Police, the Army, the Legislative Assembly, and the Supreme Court of Justice, which should have exercised constitutional control over the emergency regime.
[Eliezer]: But, in addition, he says that the government had managed to co-opt gang leaders, with whom he had made a deal.
[Carlos]: So, when the Mara Salvatrucha decided to carry out that horrible massacre of civilians in the street, and the government went after them, it found a gang without leaders, without leadership, and it had all the resources to act. Without rights, without guarantees, without press, without anything, it could do whatever it pleased. And indeed. I mean. That’s another characteristic of this iron fist approach that the previous ones didn’t have; they dismantled the gangs.
[Eliezer]: This is key because it substantially changed the lives of communities controlled by gangs. Carlos uses this phrase to describe the effect it had on the population: the majority of people, he says, felt like «a hand was taken off their throat.» At least momentarily, the government had achieved something that seemed impossible: dismantling the gangs, and that explains the enormous popularity this measure had. Many people experienced for the first time what it was like to live without fear, and the price to pay for that didn’t matter. When the scorched earth policy worked, the Bukele government understood that it had a weapon of enormous effectiveness, which justified everything.
[Carlos]: They quickly realized that this was an extremely powerful tool in terms of popularity, due to the real effects it had produced in relieving people’s suffering. There were also the infinite possibilities it had for propagandizing and marketing this measure, until it converted anyone who questioned the emergency regime for its human rights track record, legality, rule of law, or presumption of innocence among gang allies.
[Silvia]: To the government, anyone who asked uncomfortable questions about its war policy was a traitor. This is what the Vice President of El Salvador, Félix Ulloa, said when a journalist asked him what happened to the detainees of the regime who had died in prison without any charges being proved against them.
[Archive soundbite, Félix Ulloa]: In a time of war, and I am going to quote the words of Saint Ignatius of Loyola, who says that in a besieged city any dissent is treason. Those who are currently questioning, whether from the journalistic field, from the so-called institutions that supposedly defend human rights, or political analysts, who are attacking the government’s policies, be careful because they are playing into the hands of organized crime, of gangs, and it is an act of betrayal to the people.
[Eliezer]: We’ll be right back.
[Daniel Alarcón]: The production company behind «Bukele, el señor de los sueños» is Radio Ambulante Studios. And we have two other podcasts you should listen to. Every Tuesday, we release Radio Ambulante. Stories of families, migration, adventure, and love. And every Friday, we release El hilo, where we cover and thoroughly explain an impactful news story from Latin America. Look for Radio Ambulante and El hilo on your preferred podcast app.
[Carlos Martínez]: We are right now traveling along the Litoral highway, which is the one that runs along, let’s say, the whole of El Salvador’s Pacific Coast by the sea, and we are going to Puerto El Triunfo, from where we are going to embark on the trip to Espíritu Santo Island.
[Eliezer]: It’s a Thursday in late November, and it’s only a few minutes to Puerto El Triunfo, where we have to be before noon. The crossing to Espíritu Santo is quick, 15 or 20 minutes by boat, but if it’s low tide when we get to the port, we have to wait for it to rise again before we can leave. Carlos is telling me how he first came to the island without gangs, as he described it in a text he published more than a year ago.
[Carlos]: When the emergency regime began, especially in the first few months, the number of arrests increased exponentially every day, every week. And we as a newspaper started paying attention to what was happening, I received a call from a lady who works for a charity that offered scholarships to people who normally wouldn’t have the opportunity and they had a scholarship program on the island. So, this lady calls me in shock to tell me that they had already arrested 22 people on the island at that time, and it’s a very, very, very… It’s the definition of rural. But also, as in the story I just told you, there were no gangs on the island, which made the aggression and injustice very, very obvious.
[Silvia]: Because of this, in El Espíritu Santo you could see how the different methods of arrest under the emergency regime operated openly, and the reason for the opacity of the judicial process.
[Zaira]: At the beginning they started entering houses under the excuse that they were implementing Operation Safe House. That’s how the regime started knocking on people’s doors. Yes, if you’ve done nothing wrong, you have nothing to fear. Accompanied by a big publicity campaign that stated terrorists would go to jail. And if you are innocent, don’t worry, nothing will happen to you. At the beginning it was one policeman with three soldiers, and later just soldiers.
[Eliezer]: The people of the island say that this is how they captured a group of six people in El Espíritu Santo in early July 2022, about three months after the beginning of the emergency regime. Among them was a minor, Samuel, 17 years old, the only one convicted so far of those detained on the island. The boy’s mother, Mrs. Virginia, says that on the evening of July 3, soldiers arrived and asked all the men to leave the house with their IDs. She was with her husband and children. Samuel was eating.
[Mrs. Virginia]: When he came out, they told him to show his ID and he said “No, I’m a minor.” “So give me your, your, your minor’s card.”
[Silvia]: Virginia says that they took his ID, compared his photo with one that the soldiers had on their phone, and took him away.
[Eliezer]: That’s how they went looking for people that whole night, in the same way, house by house, according to the accounts of their families. This is Mrs. Betty, mother of one of the men taken away that night.
[Betty]: It was a Sunday and they came to take them away starting at six in the evening until about eight, nine, ten o’clock at night. When they came, when they took my son from here, they took him at 7:30 at night. They made everyone go outside the house.
[Silvia]: They all say the same thing, where they were, what day it was, what time the soldiers arrived to look for them, because the official version of how they were arrested is very, very different.
[Carlos Martínez]: An Army sergeant, Sergeant Ángel Montesinos, claims that on the morning of July 4, he found a group of six individuals on the basketball court located a block and a half away from the military post on the island. They had gathered to take food and supplies to gang members who were hiding, according to him, in the mangroves.
[Silvia]: El Espíritu Santo Island is surrounded by mangroves, a forest of trees that grow where the land and marine environments meet.
[Carlos]: And that when he intercepted them, they tried to escape, but through a flanking manoeuvre he was able to capture them and among them he recognized the only one in the group who was a minor. He claims that he had seen that boy on a previous occasion, although he can’t remember which day or month, entering the mangroves with supplies and leaving without supplies.
[Eliezer]: The grounds that the sergeant used to justify the capture of those men was absurd in any situation, but on that island, it was also obscene because the community wasn’t broken by indifference. When they held the court hearing for her son Samuel’s case, the youngest of those taken that night, Mrs. Virginia said that she couldn’t contain herself when she heard the soldier lying like that.
[Mrs. Virginia]: I began to feel distressed when Montesinos was saying that he had caught them on the court and that they were putting food there. I thought, what can I do deep down? I grabbed my husband’s hand and squeezed it, telling him that what they were saying was a lie.
[Silvia]: And so, after her son was convicted, Mrs. Virginia decided to do something unusual in light of the imbalance of power that the inhabitants of the island were experiencing: report the sergeant for false testimony.
[Carlos Martínez]: That is, to go to a trial, to go to a judge, and to ask the Attorney General to accuse an Army sergeant on their behalf for lying in court. And because those lies led to this boy’s ten-year sentence. The boy’s mother sought solidarity from others who also had their sons in prison. And, far from fearing reprisal from the State for speaking out, for speaking to the media, for going to the Attorney General’s Office and for telling their truth, they supported her, knowing that all the possibilities I have just mentioned are more than real at this moment in El Salvador.
[Eliezer]: When we went to the island, in November 2023, Mrs. Virginia had had to sell two of the four pigs she owned in order to pay for the journey and to feed the people who accompanied her, those who hadn’t left her alone. I asked her what the soldiers had told her when they went to look for Samuel, what their excuse was for taking him away.
[Mrs. Virginia]: They just came with what was supposedly a photograph of him and they told him: “They call you ‘blade’.» “No”, he told them, “They call me ‘leftie’”, because my son’s dream was to go abroad and play to help me out. He told me, “Mom, with this left foot” — and he’d touch me with his little foot — “with this left foot you are going to eat”.
[Eliezer]: Mrs. Virginia told me that she didn’t care about the money, that she just wanted her son back. Now, even the money she had received from the government during the pandemic seemed to hurt her.
[Mrs. Virginia]: Money can’t buy happiness. As I say to Mr. President, I thank him because he gave us $300 and those $300 have tripled what we have given. I don’t blame the President because he’s not guilty. The guilty ones are those who are out there doing things they shouldn’t be doing. I’m just telling him to examine what’s going on inside, the people who are working there. Because if he’s saying that he wants to clean up the Salvadoran people, then he should start examining those who are working on the inside.
[Silvia]: A fortnight after the start of the emergency regime, in April 2022, the police union began to report that the authorities were demanding «daily arrest quotas,» and that this was leading to misconduct. On the island, the relatives of some of those arrested told Carlos and Eliezer that the police and military were receiving money for each person captured. This was their explanation for what was happening in their community. Because, on that island where everyone knew each other and knew what everyone was up to, they began to ask where the names of the detainees had come from, why they had gone to look for them.
[Eliezer]: Below the surface, the arrests on the island began to unravel the fabric that had held the community together since decades. Carlos says that what neither the civil war nor the gangs had been able to break became possible with a tool that the government made available to the population in the first months of the regime: the telephone number to make anonymous accusations.
[Zaira Navas]: All the countries that have lived through dictatorships or authoritarian regimes have suffered from anonymous accusations, informants, or whatever they are called in each country. Anyone, because of debts, because of bad blood, even because of inheritance disputes, or because of personal reasons, can call a telephone number that has been published and placed in any corner of the country to accuse another person and say this house or this person with this name who sells in this place is a gang member.
[Silvia]: In El Espíritu Santo, people began to suspect that those arrested had been accused by their neighbors. Out of envy, because they wanted someone else’s partner, because of a dispute, because they were competing for the same clients.
[Carlos Martínez]: Since the accusations are anonymous, people make assumptions that are in some cases more or less informed. But yes, the idea of the boogeyman of the island has been created, that is to say, that there are neighbors who are willing to stab their neighbors in the back. And I don’t know how to undo that.
[Sandra]: Now there is immense pain in families, in the families of those arrested. And the families of those arrested already know who the people are who grabbed that dagger and stabbed them mercilessly. It’s a lie to say that this community will be united again, that this community will become bearable like it was before. Before, we shared each other’s pain. Before, if someone died, everyone was there at the vigil, sharing the family’s pain. And now?
[Eliezer]: Once in San Salvador, after returning from the island, I asked Carlos what it meant to him, after so many years of covering and investigating gangs and criminal power dynamics in his country, to be covering the emergency regime today:
[Carlos Martínez]: Trying to understand, for example, a community that has been attacked in a way that seems cruel to me, well, it’s tough. Right now, this is the situation that this country is in. Somehow, reporting politics in a way that I never expected to cover, well, because we’re focusing on a word that only appeared in the sepia-toned images of my parents and their generation that led to a civil war: dictatorship. So, when I discover the horror of the testimonies of people who have been through the regime’s prisons and the unspeakable torture and horrors they have seen in those prisons. Or, when I go to a community of farmers who never had gangs, I understand that I’m covering the future of my country and that I’m covering the essence of what the power is made up of in the country and therefore I see it as political coverage.
[Eliezer]: By the end of 2023, seven civil organizations reported that reports of human rights violations they had received under the emergency rule totaled more than 5,700 cases. The grounds for the reports range from arbitrary detentions to inhumane treatment and torture, limited access to healthcare, internal displacement and enforced disappearance, among others. The organizations also recorded 189 cases of death, most of them in state custody.
[Silvia]: Zaira Navas explained to us that, according to Cristosal’s investigation, only 10% of the people who had died in the penal centers under the state of exception had ties to gangs. In the report they published one year after this measure, they provided a staggering statistic: less than 1% of the detainees up to that point had been charged with specific crimes associated with gangs, such as homicides and extortion. The vast majority of arrests, the report says, were made under ambiguous charges like Criminal Association, which allowed for discretionary and arbitrary arrests.
Shortly after the beginning of the emergency regime, a journalist asked the country’s Vice President, Félix Ulloa, what happened to those detainees who had died in the penal centers without having been formally charged. He defined it simply:
[Archive soundbite, Félix Ulloa]: Always, in a war, there will be innocent victims, there will be collateral damage, which must be corrected, it’s not justified.
[Eliezer]: In December 2023, a court ordered the immediate release of Samuel, the son of Mrs. Virginia, who had been sentenced to ten years in prison. This court, a higher chamber than the one that convicted Samuel, considered that there was not enough evidence to sentence him and that there were inconsistencies in the sergeant’s version. With the release order in hand, Virginia has gone to the juvenile detention center where her son is three times, but the authorities refused to release him, without any explanation. When he was arrested on the island of El Espíritu Santo on June 3, 2022, Samuel was 17 years old. He is now 19 and still in prison.
[Eliezer]: This series was made possible thanks to the support of the Pulitzer Center on Crisis Reporting, Free Press Unlimited, Article 19 Mexico and Central America, the Foundation for Press Freedom (FLIP), and Dejusticia. Additionally, we thank FLIP for their advice and legal review, and Riesgo Cruzado for their valuable support in protection and security matters.
The producers and reporters of «Bukele: el señor de Los sueños» are Silvia Viñas and I. Gabriel Labrador is our reporter and on-site producer. Desireé Yépez is our digital producer. Daniel Alarcón and Camila Segura are our editors. Carlos Dada is our editorial consultant. The fact-checkers are Bruno Scelza and Desireé Yépez. Selene Mazón is the production assistant. The music, mixing, and sound design are by Elías González. The graphic design and art direction are by Diego Corzo. The web development is by Paola Ponce. Thanks to Jonathan Blitzer for his support.
«Bukele, el señor de Los sueños» is a podcast from Central, the series channel of Radio Ambulante Estudios.
From Radio Ambulante Studios, the production co-directors are Natalia Ramírez and Laura Rojas Aponte, with the assistance of Paola Alean. The audience and digital production team is formed by Samantha Proaño, Ana Pais, Analía Llorente and Melisa Rabanales. Press and community management is handled by Juan David Naranjo.
Camilo Jiménez Santofimio is the director of alliances and financing. Carolina Guerrero is the executive producer of Central and the CEO of Radio Ambulante Estudios.
You can follow us on social media as centralpodcast RA and subscribe to our newsletter at centralpodcast.audio.
I am Eliezer Budasoff. Thank you for listening.